Estar en brazos de Morfeo

Se dice cuando alguien está dormidísimo, en plan que no hay quien lo despierte ni con un tambor. Morfeo es el dios griego de los sueños, así que la frase suena fina, pero se usa con guasa para decir que te has quedado frito del todo. Ideal después de una paliza o una noche larga.

"Después de la Feria me tiré en el sofá y caí en brazos de Morfeo, ni con la bulla de la calle me levantaba, quillo."

Zafado

En el contexto de las fiestas y salidas, se refiere a alguien que siempre lleva consigo un inesperado e ingenioso truco o idea para mantener el ánimo elevado a pesar de percances menores.

"El Pepe es tan zafado que, cuando en mitad del concierto se fue la luz, sacó unos balones de ping pong fosforescentes y empezó una guerra épica iluminada al ritmo de guitarras acústicas."

Estar en la chimenea

Paso andaluz para decir que estás en una sucesión de eventos desafortunados, como todas esas Navidades que terminan con el pavo quemado y suegra insatisfecha.

"Le pedí a Pepe que cuidara los chorizos en la barbacoa y ahora estamos todos en la chimenea; menuda humareda se ha liado."

Carlota

En Sevilla, decir que alguien es una carlota es llamarlo despistado de campeonato, de los que van en su mundo y se les olvida hasta lo básico. Se usa en plan cachondeo, no como insulto serio. Vamos, la típica persona que sale a por pan y vuelve con una planta y cero pan. Tiene su arte.

"Oye, ¿has traído las llaves del coche? Qué va, las dejé en casa otra vez. Soy más despistado que una carlota, me van a poner GPS hasta en la cartera."

Capazía

Capazía ahora se aplica al que siempre tiene una teoría conspirativa bajo la manga. Todo pasa porque 'quizás es así de loco' para sus argumentos. Tu vecino experto en iluminati.

"Pepe dice que el WiFi dejó de funcionar porque los extraterrestres interferían con las ondas mientras transformaban Moncloa en dilithium. Algunas capazías más y cuelga el gorro de aluminio."

Toditico

Diminutivo andaluz de todo que significa absolutamente todo, sin dejarse nada. En Sevilla se suelta mucho para rematar una lista o exagerar con gracia: me lo comí toditico, lo vi toditico, me enteré de toditico. Suena cercano y muy de barrio, y encima queda mono aunque estés rajando a gusto.

"Quillo, ¿te has bebío la jarra entera? Entera no, miarma: me la he bebío toditica, y ahora quiero croquetas, papas y postre, toditico también."

Chupar

En Sevilla, chupar no va solo de beber. También se usa para decir que algo te absorbe tiempo, dinero o energía sin que te des cuenta. Entras a echar un ratito y, cuando miras el reloj, ya es de madrugada y la cartera está temblando. Tiene su puntito de verdad y de guasa.

"Me fui a la peña a chupar un ratillo y acabé a las tantas, cantando por bulerías y con la cartera tiesa."

Ser más listo que el perro de la farola

Se dice de alguien que es listísimo, con mucha picardía y calle, de los que siempre encuentran la vuelta para salirse con la suya. No va de ser simpático ni de “brillar en la sombra”, va de tener más viveza que nadie y pillar a los demás en fuera de juego. Vamos, un espabilado de manual.

"El Juanma le dijo al portero que venía a dejar un paquete y acabó colándose en la fiesta con dos colegas y una tortilla. Ese es más listo que el perro de la farola."

De volada

Ser usado para un cambio de tema envidioso cuando alguien posee una habilidad extraordinaria que chirría entre la morralla de los presentes, botando el foco sobre ellos para exacerbación del orgullo propio e indeoderación ajena.

"En medio del ensayo del cante, sorprendentemente, Marcos mete un solo de guitarra marea mientras María rebusca agudamente hasta oí palmitas. De volada toma sitio frente a tí: "Yo también fui estrella al más alto nivel moderado aquel campeonato regional de brisca"."

Consejo vendo y pa' mí no tengo

Dicho para señalar, con guasa, a quien reparte consejos como si fuera coach, pero luego no se aplica ni uno. Vamos, el típico que te suelta la charla de vida sana, ahorro y disciplina, y después va haciendo justo lo contrario. Se usa mucho para pinchar a alguien sin ponerse demasiado serio, y queda finísimo en una pullita.

"Mi primo me suelta que ahorre y que deje el bar, y luego se funde la nómina en tapas y cubatas. Consejo vendo y pa' mí no tengo."

Que te vaya bonito

Frase de despedida para desearle a alguien que le vaya bien, con un puntito irónico o cariñoso según el tono. En Sevilla te puede salir en la Feria, en el bar o al cerrar una conversación cuando ya no hay más que rascar. Suena a “cuídate” pero con arte, y a veces también a “hasta luego, campeón”.

"Illo, yo me voy ya que mañana curro. Tú sigue con el rebujito, pero sin liarla, ¿eh? Que te vaya bonito, Paco, y no te me pierdas por el Real."

Pechá

En Sevilla, una pechá es una hartá, una cantidad bestia de algo. Lo típico es pechá de reír, pechá de currar o pechá de andar, como cuando te pasas tres pueblos y acabas reventado. No va de monopolizar una charla, va de que te has metido una buena paliza o un atracón de lo que sea. Y suena a gloria.

"Nos fuimos andando hasta Triana y me pegué una pechá de andar que hoy tengo las piernas tiesas, pero vaya tarde más buena, miarma."

Tener treinta tacos

Se dice cuando ya tienes 30 años y te empieza a salir el modo adulto sin pedir permiso. De repente valoras más unas zapatillas cómodas que ir hecho un pincel, te quejas del ruido, y sueltas un en mis tiempos con toda la cara. No es drama, es la edad pegando el toquecito. Y sí, tiene su puntito.

"Con treinta tacos ya estoy fatal, quillo: me invitaron a una pool party y dije que no, que tenía que regar los geranios y dejar el balcón niquelado."

Estar hecho un níspero

Se dice cuando alguien está llenísimo de comer, empachado perdido, o cuando está gordito y redondito, como un níspero bien maduro a punto de caerse del árbol. Es muy de abuela sevillana después de un buen atracón familiar, y hay que admitir que la imagen es tan gráfica que da hasta hambre.

"Niña, quítame ya el plato de croquetas, que como me coma otra me planto como tu primo Manolo en Navidad, hecho un níspero y tirado en el sofá viendo el especial de Canal Sur."

pirix

Se le dice a alguien que se monta unas películas tremendas y convierte cualquier tontería en un drama de telenovela. Donde tú ves un detalle sin importancia, esa persona ve señales, conspiraciones y un culebrón con tres temporadas. Es como ser guionista del drama vital, pero sin cobrar. En Sevilla se suelta con guasa y un poco de cachondeo.

"Ainara dijo que no venía por una mosca y a los cinco minutos ya estaba hablando de mal de ojo y presencias raras. Vamos, que la chavala es pirix y se monta el culebrón ella sola."

Andar bien aguado

En Sevilla se dice de alguien que va hecho un cuadro, empapado o pringado, normalmente por culpa de una copa derramada, un jerezazo traicionero o el típico empujón en la Feria. También vale para quien va medio perjudicado y descompuesto, como si le hubieran pasado por encima. Vamos, que no va fino precisamente.

"Mira al Paco, ni dos sevillanas y ya anda bien aguado, con el jerez por la camisa y el albero pegado en los zapatos, buscando la caseta como si fuera GPS roto."

Partirse el culo

Se dice cuando te ríes muchísimo, a carcajadas, hasta que te duele la barriga y no puedes ni hablar. Es bastante vulgar, sí, pero en la calle se usa un montón para exagerar lo gracioso que ha sido algo. Vamos, que te ha hecho una gracia tremenda y te has quedado doblado de la risa.

"Estábamos en el parque de chill, suelta Carlos una historia del loro y Spiderman y Mari se partió el culo, que casi se atraganta con el refresco y lo puso a Antonio perdido."

Estar codo

En Sevilla se dice de alguien que está súper seco y parco, que contesta con lo mínimo y parece que hablar le cuesta dinero. No es que sea tímido, es que va en modo ahorro total: monosílabos, gruñidos y un par de gestos, y apáñate. Ideal para describir al colega que hoy no está pa’ conversaciones.

"Quedamos en el bar y el Paco estaba codo perdido: le preguntabas qué tal y soltaba un mmm, un ajá y a mirar el móvil como si le cobraran por palabra."

El quinto pino

Usado para describir momentos cuando uno se encuentra emocionalmente distante o completamente fuera de onda, como si tu ánimo hubiera decidido irse a un retiro espiritual al quinto pino sin darte aviso.

"- Juan... ¿has hablado con Laura? - Ni modo, colega, desde que terminó 'La Casa de Papel' anda por el quinto pino del drama series."

Sembrar un chisme

Describir la acción de tirar del hilo de un rumor con tan poca información, que crece más exagerado en cada esquina que una bola de nieve cuesta abajo de la Giralda, y encima prometiendo contar solo 'algo pequeño'.

"Dolores sembró un chisme en el cafelito del barrio diciendo que Luis está aprendiendo a bailar sevillanas bajo el agua. Ahora todos están pendientes para ver su próxima escena acuática."

Andar picando piedra

Metáfora usada para referirse a alguien que está continuamente intentando aprender o perfeccionarse en un talento para el cual claramente no tiene habilidades naturales, pero sigue intentándolo contra viento y marea.

"El Miguel lleva años dándole al flamenco, más parece que anda picando piedra porque todavía confunde un zapateado con aplausos efusivos."

Ir al grano

Significa ir directo a lo importante, sin rodeos ni historias. Se usa cuando alguien se enrolla demasiado y tú quieres la versión corta, la decisión o el dato clave. Puede sonar un pelín brusco, pero es súper común en el día a día. Vamos, que dejes el calentamiento y sueltes ya lo que vienes a decir.

"Quillo, deja el rollo del grupo de WhatsApp y ve al grano, ¿vienes a la feria o no? Que tengo la mesa pillada y el rebujito no se bebe solo."

Estar pipón

Se dice cuando te has metido una comilona o unas copas y te quedas medio KO, con la barriga a reventar y cero ganas de moverte. No es estar malo, es estar lleno y aplatanado, como si te hubieran bajado la persiana. Muy de sobremesa sevillana, y sí, da gustito reconocerlo.

"Me he zampado el arroz con bogavante en lo de Manolo y estoy pipón perdido. Ponme un cafelito y déjame en la silla, que hoy no me saca ni la banda."

Andar brilloso

Se dice de alguien que va llamando la atención por ir demasiado brillante o chillón, normalmente por ropa fosforita, lentejuelas o colores que te dejan ciego. No es que esté feliz ni que le vaya todo de lujo, es que parece un rotulador fluorescente con patas. En Sevilla pega mucho en feria o de fiesta.

"Mira a Carmen, va tan brillosa con esos fosforitos que entre la pulsera y la chaqueta parece un semáforo paseando por la Feria, miarma."

A toda madre

La sensación de salirse con la suya de una manera épica, como si hubieras burlado al destino y a tu suegra en el mismo movimiento.

"Clarita utilizó sus dotes persuasivas para lograr que todos se apuntaran al viaje sorpresa que planeó: ¡le salió a toda madre!"

Empanao

En Sevilla, decir que alguien está empanao es llamarlo despistado, lento de reflejos o como si fuera en piloto automático. Puede ser por sueño, por estar en su mundo o por ir un poco pasado, pero no hace falta. Es el colega que no se entera de nada y encima te mira con cara de pan. Tiene su arte.

"Quillo, te llamé diez veces y tú mirando al vacío. Estás empanao perdido, te juro que ibas a pedirle una cerveza al semáforo."

Ir como pollo sin cabeza

Se dice cuando alguien va a lo loco, sin rumbo y con prisas, saltando de una cosa a otra sin enterarse de nada. Como si estuviera haciendo mil recados a la vez y todo le saliera regular. Vale para la feria, el curro o la vida en general. Y sí, desde fuera da hasta ternura.

"En la Feria, Lucía iba como pollo sin cabeza, de caseta en caseta buscando el sombrero, con la flamenca torcida y preguntando por Luis. Al final era Pepe y ella ni se enteró."

Jartarse

En Sevilla, jartarse es hartarse dicho a lo andaluz. Puede ser ponerse fino comiendo, pero también vale para decir que te has pasado el día a tope con algo: jartarse de reír, de currar, de fiesta o de lo que sea. Es como ir sin freno, hasta que el cuerpo diga basta. Y sí, suena mejor con acento.

"Quedamos pa una y acabamos a las siete: nos jartamos de pescaíto, de risas y de feria, y hoy voy arrastrándome por Triana."

¡Qué máquina!

Se suelta para decir que alguien es un crack, que se lo curra y le sale todo redondo. Vale para el que rinde a tope, el que tiene arte para resolver marrones o el que se marca una jugada maestra y se queda tan pancho. Es un piropo con admiración y un puntito de cachondeo.

"Quillo, Miguelito es una máquina: se ventiló el marrón del cierre en diez minutos, se fue a por un montadito y encima el jefe le dio las gracias."

Dar la lata

Se dice cuando alguien está dando la tabarra, molestando o insistiendo pesado con un tema, una petición o una historia que ya cansa. No tiene por qué ser entre colegas ni con teorías locas, vale para cualquier situación. En Sevilla te lo sueltan con arte cuando ya estás saturado y quieres paz.

"Quillo, deja ya de dar la lata con lo del trueque, que no voy a pagar el alquiler con macetas. Pide una tapa y relájate, miarma."

Achilipú

Interjección muy de juerga flamenca para subir el ánimo cuando la cosa ya está calentita. Se suelta en medio de palmas, cante y cachondeo, como diciendo: venga, más arte, más compás y que reviente la fiesta. No significa nada literal, pero se entiende perfecto. Si lo gritas bien, te crees Camarón un segundo.

"Estábamos en la peña con palmas y una botella rulando, y cuando el cantaor pegó el quejío, saltó uno: Achilipú, y se vino arriba hasta el del bar."

Estoy crudo

Estar sudando exageradamente tras empezar a bailar flamenco solo para impresionar, pero darte cuenta que no sabes los pasos ni el compás.

"Tío, intenté marcarme unas sevillanas delante de todo el tablao y acabé hecho un desastre; ¡estaba más crudo que churros sin sacarina!"

¡Vamos arriba!

Grito de ánimo muy de colegueo para subir el ritmo y lanzarse a lo que venga, aunque sea una idea improvisada y medio peligrosa. Sirve para decir: tira, que esto sale, y si no sale, por lo menos nos echamos unas risas. En Sevilla suena a plan rápido, calle y cachondeo del bueno.

"Vimos la caseta abierta y el Juanma dijo que tenía dos pulseras. Yo pegué el grito: ¡Vamos arriba!, y acabamos bailando sevillanas con un guiri y perdiendo al primo en la feria."

¡La madre que parió a Panete!

Exclamación muy sevillana para soltar cuando algo te supera, te deja loco o te sale el cabreo de golpe. Es como decir: pero qué barbaridad, qué mala pata o qué disparate es este. No va tanto de elegir entre opciones, sino de reaccionar a una situación absurda o desesperante. Tiene su arte, la verdad.

"Llego al bar, pido una tostada y me dicen que solo hay kale con chía. Encima me cobran suplemento por respirar. ¡La madre que parió a Panete!"

Chispero

En Sevilla, un chispero es ese nota que convierte cualquier tontería en una historia épica, exagerando a gusto y soltando ocurrencias sin parar. Va encendiendo la charla con gracia y mucho cuento, aunque solo haya ido a por pan. Si lo dejas, te monta una película en la barra y tú tan feliz, la verdad.

"Fuimos a por pan y el Pepe lo contó como si hubiera sobrevivido a un apocalipsis de palomas en la Plaza Nueva. Entre gestos y exageraciones, nos tenía doblados. Ese picha es un chispero de manual."

Andar joya

Se dice cuando alguien va por la vida tranquilísimo, con buen rollo y sin comerse la cabeza, como si todo le resbalara. Es ese colega que, aunque se le líe una, sigue sonriendo y tirando pa'lante. También vale para decir que uno está bien, en plan todo correcto. Da un poquito de envidia, la verdad.

"Se le cayó el móvil al agua y el tío, andando joya, se fue a por un cartucho de pescaíto y dijo que ya lo arreglaría luego, sin prisa ninguna."

Ir hecho la pierna

En Sevilla se dice de alguien que va acelerado, nervioso o pasado de revoluciones, como si llevara un motor en el pecho. Puede ser por café, por estrés o por venir con un notición y no caber en sí. No siempre es alegría, a veces es puro descontrol. Vamos, que va hecho un lío y no para quieto.

"Quillo, Jesús llegó al bar hecho la pierna, hablando a mil y moviendo las manos como si estuviera dirigiendo el tráfico en la Feria. No había quien le siguiera el hilo."

mandilón

Se le dice al tío que está totalmente dominado por su pareja y hace lo que ella manda, como si llevara el mandil puesto en casa. Suele soltarse en plan vacile entre colegas cuando_togglean que no decide ni el plan del finde. Puede sonar un pelín machista, así que úsalo con cabeza, pero en Sevilla se oye bastante.

"El Tiburcio es un mandilón: quería salir a tapear y al final se quedó en el sofá viendo series porque ella dijo que hoy toca mantita, miarma."

Madrugonazo

Se dice cuando te pegas un madrugón de los gordos, de esos que te levantas antes que el sol y vas medio zombi por la casa. Es el típico despertar por curro, viaje o porque te dio la vena, y luego te pasas la mañana con cara de no haber firmado esto. Duele, pero a veces toca.

"Me he pegao un madrugonazo pa coger el AVE y ahora estoy en la cocina, tieso, mirando el café como si fuera un milagro y el microondas pitando a mala leche."

Tener cosas de bombero retirado

Se dice de alguien que siempre encuentra la excusa perfecta para escaquearse y no dar un palo al agua. Justo cuando toca arrimar el hombro, desaparece como por arte de magia y luego vuelve tan pancho. No es un insulto gordo, más bien una pullita con guasa sevillana.

"Íbamos a pintar el piso y el Juanma, justo ese día, que si le duele la espalda y que si tiene recao. Vamos, tiene cosas de bombero retirado y se escaquea siempre."

Montar un pollo

Se dice cuando alguien arma un follón o un numerito, normalmente con bronca, gritos y drama del bueno, por una tontería o porque se le cruza el cable. Vamos, que monta un escándalo y pone a todo el mundo mirando. Muy de bar, de cola del súper y de cuñado indignado. Y sí, da vergüencita ajena.

"En cuanto le dijeron que no quedaban tapas de carrillada, montó un pollo en el bar y empezó a dar voces como si le debieran la vida."

Mamaburras

Refiere a esa persona insistente que nunca acepta un 'no' por respuesta, como los burros que siguen empujando aunque la carreta se atore; aplica especialmente en el contexto desafiante de convencer al grupo para liarse un martes cualquiera.

"Carmen empezó como siempre: ¿Venga, es ya martes. Qué os parece mover el mamaburras y salir un rato?, destilando con ojeras frescas del día anterior."

Chamullo

En Sevilla, un chamullo es un cuento adornado, una milonga bien echada para convencer, ligar o quedar como un artista. No tiene por qué ser mentira total, pero sí va cargadito de exageración y labia. Vamos, que te lo venden con tanto arte que hasta tú te lo crees. Y eso también tiene su gracia.

"Quillo, el Juanma se marcó un chamullo diciendo que cantó por bulerías con un gitano famoso y acabó cenando con el alcalde. Luego era que se perdió y pidió un kebab."

Prometer hasta meter

Dicho bastante bruto y con retranca que viene a decir que alguien promete el oro y el moro para conseguir lo que quiere, y cuando ya lo ha logrado, se le olvida todo lo prometido. Se usa mucho para señalar a un vendehumos, sobre todo en temas de ligoteo o favores. Y sí, tiene su mala leche.

"El nota me juró viaje a Lisboa, cena fina y hasta flores, y en cuanto le dije que sí, desapareció. Vamos, lo de siempre en Sevilla: prometer hasta meter."

Aguanta vara

Se dice para animar a alguien a que aguante el tirón y no se raje, aunque esté cansado o la cosa se ponga cuesta arriba. Es como un venga, sigue, que tú puedes, con puntito de orgullo y de pique sano. En Sevilla te lo sueltan en el curro, en la calle o de juerga, y te espabila.

"Llevamos tres horas de feria, los pies me están pidiendo auxilio y tú quieres otra vuelta. Tú te ríes, me das un empujoncito y sueltas: aguanta vara, miarma, que todavía queda noche."

Golica

Palabra muy de Sevilla para ese gustito tonto y calentito que te entra cuando pruebas algo que te lleva directo a la infancia. No es solo que esté rico, es el recuerdo pegado al sabor: la cocina de la abuela, el patio, la merienda y tú con la cara llena. Te da alegría y un pelín de nostalgia, vaya.

"Me comí un puchero como el de mi madre y me dio una golica que me quedé callao, con la cuchara en alto y los ojos brillando."

Ya dejen de florear

Se usa para indicarle a alguien que deje de embellecer su perfil en redes, publicando solo versiones idealizadas de su vida.

"Mira José, ya vienes otra vez con esas fotos en la playa. Tú mucho postureo y poco currar, ¡ya dejen de florear por Instagram!"

Quedar pato

Se dice cuando haces el ridículo o te quedas cortado después de una cagada y el ambiente se pone raro. Te quedas ahí, con cara de no saber dónde meterte, mientras la peña te mira en silencio. En Sevilla se suelta mucho para esos momentos de tierra trágame. Y sí, suena tonto, pero clava la escena.

"En la boda quise lucirme con un pasito y me fui al suelo delante de la suegra. Se hizo un silencio mortal y yo me quedé pato, tieso, mirando al DJ como pidiendo auxilio."

Estar en todas

Se dice cuando alguien está metido en todo, se entera de todo y aparece en cada plan, conversación o salseo aunque nadie lo haya llamado. Puede ser medio piropo si es por apañao y espabilao, o medio pullita si es por cotilla profesional. Vamos, que no se le escapa una y eso a veces da hasta miedo.

"Quillo, ¿cómo te has enterado de lo del curro si no te lo dije? Es que estás en todas, picha, pareces el CSI del barrio."

Companaje

En Sevilla se dice mucho para hablar del apaño de comida que sale de la nada cuando cae gente por sorpresa. Es ese combo de despensa y congelador que te salva la vida: latas, embutido, empanadillas, picos, lo que haya. No es alta cocina, pero te monta una merienda cena en dos minutos. Bendito companaje.

"Aparecieron mis primos sin avisar y mi madre, sin despeinarse, sacó el companaje: empanadillas del congelador, atún de lata y unos picos. Arreglao en cinco minutos."
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