Para volar con la imaginación y los ojitos cerrados
Los más molones del mes
Concurso activo
Los Magikitos estamos buscando el mejor chiste del mundo.
Premio: 100€
Los contenidos suenan con la voz y el arte de quien los cuenta, que es donde está la gracia.
Los aportes se van votando con setas, y esto aumenta o disminuye la visibilidad del contenido en la web.
Grabas desde el navegador, sin instalar nada. Así puedes sacar a relucir tu espíritu de Magikito.
Para volar con la imaginación y los ojitos cerrados
Los más molones del mes
Así se reía la peña antes de que todo internet consistiera en ver vídeos chorra
Los más molones del mes
El lenguaje callejero que no te enseñaron en la escuela
Las más molonas del mes
Una tanda al azar de lo que más mola. Pulsa «Más» y salen otras, sin repetir lo que ya has oído.
Expresiones dichas por gente de verdad. Pulsa «Más» y salen otras, sin repetir las que ya has oído.
"Estar hecho un mero mole. Se dice de alguien que anda bien rifado, con presencia y nivel, como el que se lleva la escena sin sudar, no le cuesta mucho. Es el típico que llega y todo el mundo voltea porque se nota que trae con qué hasta huele bonito. No siempre es mandar, más bien es destacar y verse bien pro en lo que haga hasta cuando toma agua. Y sí, suena bien chilango. Ya viste a Carlos en la junta, wey. Llegó, soltó la solución y hasta el jefe se quedó callado. Ese güey anda hecho un mero mole, ni quien le tosa, hermano."
"La expresión de cine significa que algo es muy bueno, espectacular, emocionante o de alta calidad. Por ejemplo, el gol que marcó ese equipo en el último minuto fue de cine, no podía haber sido más perfecto."
"Estar gagá es estar medio perdido. Ejemplo, guardó el celular en la heladera y el queso en el placar. Está gagá."
Sin moldes. Sin prisas.
Carmen modela cada figura a mano en su taller de Taramundi. Varios días de trabajo por pieza, con detallitos del bosque: ramitas, musgo y hojas.
Perfectos para decorar tu casita o hacer un regalo auténtico
Un cajón lleno de secciones creativas
Estas son algunas de las personas que han compartido aquí su buen rollo
Lo que más le preguntáis a los Magikitos por WhatsApp y email.
Es una colección de buen rollo contada en voz alta. Aquí la peña no viene a poner las fotitos de su finde, viene a dejar algo mucho más potente: su voz contando un chiste, un cuento o esa expresión que solo se dice en su pueblo. Puedes pillarte un Magikito hecho a mano si te mola la idea, claro, pero casi todo lo que hay aquí es gratis y se hace entre todos.
Para nada. Escuchar, leer, jugar al Setómetro o cotillear el Castellanario no cuesta un duro. La tienda está ahí por si quieres llevarte una criaturita a tu keli. Es simplemente una forma de sacarme un par de euros para pagar impuestos y llenar la nevera de vez en cuando.
Claro. Se graban directamente desde tu navegador, sin instalar nada: pones tu voz, añades efectos si quieres y le das a publicar. Nosotros limpiamos el sonido y, en los cuentos, le ponemos una musiquilla de fondo. Se queda con tu nombre para que otros lo puedan disfrutar.
Más fácil que abrir un yogur. Escribes la expresión y la cuentas con tu voz. Un Magikito guardián la revisa y la publica con tu nombre. Igualmente si ves un error en una ficha que ya han creado otros, puedes pedirle al Magikito guardián que lo revise.
Pues como buenos Magikitos que somos, lo medimos todo en setines, que sirven tanto para medir la potencia absolutamente relativa de las cosas como para la reputación de la casa: se ganan aportando cosas y se ven en tu perfil. Son la señal de que has traído buen rollito a la comunidad.
Pues están hechos de porcelana fría y mucho cariño. Por dentro llevan una estructura de alambre, papel reciclado y guata. Luego se visten con trozos de tela que voy acumulando en mi día a día y les pongo accesorios varios que voy recolectando por ahí.
Cada Magikito lleva varios días de taller, materiales decentes y manos humanas que se equivocan, repiten y ponen todo su empeño en hacer algo chulo. No es una figura de fábrica. El precio que tienen es lo que permite que se puedan pagar los materiales, impuestos, transporte y que todo el asunto sea sostenible.
Entre 3 y 10 días. El paquetito se prepara con mimo cuando lo pides y se manda lo antes posible a una empresa de transporte. A veces la cosa va más rápido y a veces menos, pero siempre se puede hacer un seguimiento para ver cómo va la cosa.
Un segundo: confírmanos que eres una persona