Imagínate: había una vez un hombre tan pequeño, tan pequeño, que se subió encima de una canica.
Y, ¿sabes qué dijo? «¡El mundo es mío!»
Imagínate: había una vez un hombre tan pequeño, tan pequeño, que se subió encima de una canica.
Y, ¿sabes qué dijo? «¡El mundo es mío!»
Un segundo: confírmanos que eres una persona
Escúchalo para poder votar. ¿O acaso pretendes votar sin escucharlo, papanatas?!!!
Escúchalo para poder votar. ¿O acaso pretendes votar sin escucharlo, papanatas?!!!
Escúchalo para poder votar. ¿O acaso pretendes votar sin escucharlo, papanatas?!!!
Escúchalo para poder votar. ¿O acaso pretendes votar sin escucharlo, papanatas?!!!