Diversión educativa
Somos los Magikitos y estos son nuestros cuentos cortos: pequeñas aventuras donde te contamos las trastadas que nos montamos en el día a día. Nos colamos en supermercados, peluquerías, museos, gimnasios y en cualquier rincón donde haya humanos haciendo cosas cotidianas. Ahí es donde ocurre la magia de verdad, entre latas de conservas y carritos de la compra.
Puede que pintemos bigotes en patatas, que pongamos lacitos en brócolis o que hagamos sonreír a la persona más antipática del barrio. Lo que sí te prometemos es que cada historia tiene su puntito de amistad, creatividad y alegría. Cada cuento es independiente, así que pilla el que más te llame y descubre qué hemos liado esta vez.
Artisa y las Camisetas de Paul
Artisa ayuda a Paul a convertir su taller de camisetas en el epicentro artístico de Taramundi. Arte que despierta creatividad y cambia vidas.
Bailotina en la Oficina
Bailotina convierte la oficina más aburrida en una pista de baile épica. Cuando el trabajo se vuelve fiesta, la productividad explota de alegría.
Brocolino en la Residencia
Brocolino convierte la triste residencia en un refugio de sabores imposibles. Magia culinaria que devuelve la alegría y la amistad a los corazones más cansados.
Chispitas en el Tren
Chispitas calma al pasajero más gruñón del tren con polvo mágico de buenas vibraciones. Cuando el mal rollo se convierte en buen rollito.
Curiosino en el Museo
Curiosino transforma un museo aburrido en un parque de diversiones científico. Física, química y matemáticas cobran vida de forma espectacular.
Dulcinea en la Pastelería
Dulcinea transforma dulces aburridos en sabores imposibles que calman berrinches. Magia pastelera que convierte rabietas en risas compartidas.
Farmita en la Farmacia
Farmita cambia las pastillas de Romuldo por un libro mágico que le devuelve las ganas de vivir. La mejor medicina a veces viene en historias.
Gotitas en el establo
Gotitas convierte la leche del establo en un arcoíris líquido. Una travesura mágica que transforma la rutina en pura maravilla cromática.
Hojitas en el Jardín
Hojitas hace florecer semillas mágicas que transforman al cascarrabias del jardín en el vecino más enrollado. Botánica que cambia actitudes.
Lumnito en la Escuela
Lumnito pone en su lugar al profesor más injusto con magia traviesa. Cuando la educación se vuelve absurda, llega la justicia escolar.
Patato en el Supermercado
Patato revoluciona el súper con bigotes en patatas y lacitos en brócolis. Travesuras épicas que convierten la compra en una aventura divertida.
Pesitos en el Gimnasio
Pesitos le da una lección de humildad al presumido del gym con magia anti-músculos. Cuando la fuerza no lo es todo, llega la verdadera fortaleza.
Risitas en la Peluquería
Risitas pinta una sonrisa mágica en el zapato de la cliente más antipática, obligándola a ser amable. Hechizo de cortesía forzosa.
Salpicón en el Cine
Salpicón le arruina la entrada al colista del cine con salsa de tomate mágica. Justicia cinematográfica para quien no respeta las colas.
Titilar en el Faro
Titilar salva un barco en plena tormenta creando chispas mágicas cuando el faro se apaga. Heroísmo luminoso en la noche más oscura del mar.
Valores sin sermones
Nuestros cuentos cortos no vienen con moraleja subrayada ni lecciones aburridas. Los valores aparecen de forma natural, escondidos entre las travesuras y las risas. Los niños aprenden empatía viendo cómo un Magikito ayuda a alguien que lo está pasando mal. Descubren la creatividad observando las soluciones disparatadas que nos inventamos.
Y lo mejor: no se dan cuenta de que están aprendiendo. Para ellos es solo un rato divertido con unos duendes locos. Para ti, es sembrar semillitas de buen rollo que van calando poco a poco.
Lee o escucha
Cada cuento viene con su versión en audio narrada por Carmen. Así que puedes leerlo tú, que te lo lea un peque, o simplemente darle al play y dejarte llevar. Perfecto para el rato antes de dormir, para un viaje en coche o para esos momentos en los que simplemente quieres desconectar un poco.
Los cuentos están pensados para toda la familia. Los pequeños se ríen con las trastadas, los mayores pillan los guiños y todos acaban con una sonrisilla tonta. Eso sí que es magia.