Se dice de quien anda un poco chalado, con un punto de extravagancia o unas ocurrencias que van por libre. No es estar mal de verdad, es más bien tener la cabeza revoloteando y salirte con ideas raras, inesperadas o imposibles. Muy útil pa señalar al colega que hoy te abre un bar y mañana quiere fabricar cohetes.
"No le sigas mucho el plan a Juan, que tiene foleles y en una tarde te organiza una boda, un karaoke y un criadero de avestruces."
Se dice cuando alguien anda revolucionado, con una alegría dispará que no le cabe en el cuerpo y acaba montando jaleo juguetón. Vale pa niños, mayores y hasta perros cuando se ponen a brincar sin freno. No es solo estar contento, es pasarse de entusiasmo, risa tonta y movimiento por los codos.
"Desde que volvió del cumpleaños, el chiquillo está enralado perdío, corriendo por el salón, riéndose solo y poniendo la casa patas arriba sin descansar."
Se dice de ese cuartucho o rincón pequeño, oscuro y medio escondío donde cabe más trasto del que permite la física con educación. Tiene un punto despectivo cariñoso, porque no es solo un sitio chico, es un agujerillo apretado y desordenao que da hasta ternura si es tuyo. Muy de lavadero, trastero o cuartillo con vida propia.
"Niña, tienes la casa de revista, pero ese socucho del lavadero parece un portal secreto donde van a jubilarse las escobas y los táperes huérfanos."
Se usa para decir que algo hay que hacerlo despacito, con calma y sin pegarse la pechá de correr antes de tiempo. Tiene ese sabor de consejo sensato que te suelta alguien cuando te ve queriendo comerte el mundo en dos bocados. Muy de recordar que la prisa a veces estropea hasta lo bonito.
"Niña, no te agobies con la guitarra, que eso no sale en un finde. Tú ve a poco a poco y ya verás cómo arrancas."
Se le dice a alguien cuando es basto, rudo, maleducado o tiene modales de ladrillo recién caído. No hace falta que sea del campo ni nada de eso, va más por la falta de finura y de respeto. Sirve pa señalar al que entra arrasando, habla regular y se comporta con menos tacto que una persiana.
"El notas de arriba es un garrulo de campeonato, tronco, taladrando a las doce de la noche como si el bloque entero fuera suyo."
Se dice cuando estás agobiado hasta las trancas, sin aire ni cabeza para más, ya sea por curro, prisas o una situación que te sobrepasa. Tiene ese pellizco de ahogo figurado que convierte el cansancio en sensación de pecho apretado. No es solo estar cansado, es ir con la vida sentada encima del pecho.
"Llevo dos turnos seguidos, el jefe pidiendo milagros y el móvil echando humo, estoy afogada perdida y como me hablen ahora muerdo una persiana."
Se dice cuando algo te da compasión, pena o ese pellizco por dentro que mezcla lástima y remordimiento. No es solo apiadarte de alguien, es quedarte tocado de verdad por lo que ves. Tiene mucho de humanidad cotidiana, de mirar una escena triste y notar que el pecho se te arruga un poco.
"Me da mucho mancar ver al perrillo calao en la puerta del súper, te lo juro, si cupiera en casa me lo llevaba."
Se dice de alguien que está siendo bobo, necio o bastante ridículo, sobre todo cuando habla sin saber o va de listo con el depósito vacío. No es un insulto de guerra, tiene más bien ese pellizco burlón de la calle pa señalar al despistao de turno y dejar claro que está haciendo el tonto con ganas.
"Nun le prestes atención al cuñao ese, ho, que ye un babayu y ta largando una película entera sin tener ni idea de ná."
Se dice cuando algo se ha pasado de punto, ya sea una comida demasiado cocida, una fruta blandengue o cualquier cosa que ha perdido su punto bueno. Tiene ese pellizco de cocina casera y de aviso a tiempo. Vamos, que si algo está recocho, ya no está fino y empieza a dar penita.
"Apaga ya el fuego, picha, que el arroz lleva un rato de más y se va a poner recocho. Luego no hay quien se zampe eso."