Se dice cuando ya estás al límite, saturado de estrés, pega, problemas o cachos, como un vaso que está tan lleno que cualquier gota lo hace rebalsar. Es el típico estado de no dar más y andar con la mecha corta. Muy de desahogo, para avisar que necesitas un respiro ya.
"Compadre, entre la U, la pega y la cuenta de la luz, estoy hasta el vaso. Si me piden otra cosa más, me voy a la chucha."