Se dice cuando pillas una rebaja brígida, de esas ofertas que te dejan feliz y con cara de ganador. Es como decir que el precio estaba tan botado que era pecado no comprar. Muy de vitrinear, comparar y salir contando la hazaña como si fuera un deporte nacional. Y sí, tiene su gustito.
"Cabros, en el mall pillé la chaqueta a luca y media, estaba botada. Me fui corriendo antes de que cacharan el rebajón y me lo quitaran."