Forma muy cariñosa y local de referirse a la ciudad de Mexicali. La usan sobre todo los cachanillas que andan orgullosos de su tierra, aunque se estén asando a más de cuarenta grados a la sombra. Es como decir Mexicali pero con más barrio, más calor y más actitud de aquí aguantamos todo, aunque nos estemos rostizando.
Apodo bien cariñoso para Mexicali, la capital de Baja California. Lo usan sobre todo los locales y la banda que ya le agarró amor al calorón, a las cheves bien frías y a las pachangas eternas. Si alguien te dice que va a Chicali, casi siempre implica desmadre, comida sabrosa y sudar la gota gorda, pero con gusto.