Se usa cuando alguien ayuda muchísimo, pero a lo bestia, como si llegara con un camión cargado de favores, fuerza y buena voluntad. Es más que echar una mano, es entregarse de lleno para resolver el problema. Suena exagerado, pero cuando alguien se echa un camión se nota y se agradece un montón.
En Monagas se dice cuando te pones a hacer algo con todo, sin flojera y a puro empuje. Es como meterle ganas a lo bestia, rendir un montón o trabajar a ritmo pesado, tipo camión en subida pero sin frenar. Sirve para estudio, chamba o lo que sea. Y sí, suena exagerado, por eso pega.
En Venezuela se dice cuando alguien está metiéndole durísimo a algo, trabajando a lo bestia o cargando con una tarea pesada como si fuera un camión de verdad. Es como decir que está echándole bolas y no se está quejando, aunque por dentro esté reventado. Suena exagerado, y justo por eso tiene gracia.
Se dice cuando vas a pasar un momentico por donde alguien, casi sin quedarte, solo para saludar, echar un cuento rápido o resolver algo al paso. Es la típica visita relámpago de barrio: llegas, hablas dos vainas y te vas volando. Útil cuando andas full y no te da para una visita larga.
En Miranda decir que alguien está echando un camión es que le está metiendo con todo, sin flojera y con una intensidad brutal. Puede ser bailando, trabajando, estudiando o hasta chismeando. Es como decir que la persona se está fajando durísimo. Y hay que admitir que suena tan exagerado que hasta provoca usarlo a cada rato.
En Venezuela se dice cuando alguien está trabajando durísimo, metiéndole horas y esfuerzo como si estuviera cargando un camión entero a pulso. También puede sonar a que estás echándole bolas a una tarea pesada, física o mental. Es de esas frases que exageran a propósito, pero todo el mundo entiende el nivel de matadera.
Se usa cuando alguien se hace el loco a propósito y se desentiende de algo que claramente está pasando, sobre todo si huele raro o puede traer problemas. Es como mirar para otro lado con toda la cara del mundo y fingir que no sabes nada. Y hay que admitir que a veces la actuación es tan buena que hasta da risa.