Síndrome andaluz que surge cuando alguien se entusiasma demasiado o exagera sus habilidades. Vamos, que está tan emocionado que parece verlo todo a colorinches.
Se dice cuando alguien se viene arriba y empieza a exagerar, a creerse más de la cuenta o a montarse una película. Vamos, que se está pasando de rosca y conviene bajarle el volumen. Muy típica en España, y en Barcelona la oyes a cada rato entre colegas cuando alguien se pone intenso.