Se usa para hablar de alguien que vive en modo flojera extrema, tirado a la milanesa y sin una sola preocupación en la cabeza. Es como imaginar un aguacate bien gordito y cómodo en el árbol, sin prisa por caer ni por hacer nada útil. Suena simpático, pero también lleva su toque de burla cariñosa, porque a veces ya se pasan de aguacatones.
Forma coloquial para decir que algo está ridículamente grande, exagerado o pasado de lanza en tamaño. Se asocia al aguacate porque en la carne asada coahuilense nunca falta y siempre hay de sobra. Es como decir que algo está tan grande que parece aguacate gigante, y la neta suena bien cagado.