Echar verbo

Se dice cuando alguien se pone a hablar sin freno, soltando un discurso largo y a veces medio intenso, como si estuviera dando una charla magistral sin que nadie se la haya pedido. Puede ser para ligar, convencer o simplemente por gusto de escucharse. Vamos, que se viene arriba y no hay quien lo corte.

"En la reunión, Iván se puso a echar verbo con lo del apocalipsis gatuno y nos tuvo veinte minutos asintiendo en plan sí, sí, claro, mientras pensábamos en el café."

Ando corto de feria

Se dice cuando vas justito de pasta o directamente sin un duro, normalmente después de haberte fundido el sueldo en tonterías, caprichos o una noche larga. Es como admitir que estás tieso, pero con gracia. Muy de soltarlo para bajarte de planes sin quedar de rata, que también tiene su arte.

"Tío, paso de cenar por el Raval, que ando corto de feria. Entre el vermut, las bravas y el taxi, me he quedado tieso y aún es martes."

Doblar el lomo

Expresión de toda la vida para decir que toca currar duro, partirse la espalda y sudar la gota gorda. Vamos, ponerse a trabajar en serio, normalmente en curros físicos o cuando hay mucha faena. No tiene nada de ponerse camisetas, aunque después de Navidad también vendría bien doblarlo un poco, la verdad.

"En el bar del Raval se nos juntó media Barcelona y el jefe: Venga, a doblar el lomo. Yo con la bandeja temblando y el compi sacando cañas como si fuera una máquina."

Andar de globo

Se dice cuando alguien va colocadísimo, como flotando, ya sea por alcohol, por porros o por lo que sea. No es solo estar de fiesta, es ir en tu nube, despistado y con cara de felicidad tonta, como si el suelo no existiera. Vamos, que vas hecho un globo y se te nota a kilómetros.

"Salimos del after y Dani iba andando de globo, saludando a una farola y diciendo que el metro le guiñó el ojo. Le dimos agua y aun así seguía en su nube."

Lectura de cartitas

Se dice cuando en el grupo de colegas os ponéis en modo detective y empezáis a recopilar capturas, audios y pantallazos para reconstruir el salseo del día. Es como leer el tarot, pero con WhatsApp: quién reaccionó con el corazoncito, quién dejó en visto y quién se hace el loco. Chisme fino y cero pruebas.

"Tía, dejad la lectura de cartitas ya, que lleváis media hora analizando el corazoncito azul del Instagram como si fuera un caso de los Mossos."

¿Qué pasa con tu rollo?

Se suelta para preguntarle a alguien, medio en broma y medio en plan qué te pasa, por su movida o su actitud rara. Vale para cuando cambia de estilo cada dos por tres, se pone intenso con dietas, espiritualidad o cualquier moda. No es un insulto gordo, pero sí un toque de atención con cachondeo.

"Ayer eras runner, hoy haces ayuno de 48 horas y mañana te apuntas a yoga en la azotea. Tía, ¿qué pasa con tu rollo? Relájate un poco, que no estás en un documental."

¡Qué máquina!

Se le suelta a alguien cuando se marca algo brutal y te deja loco: que resuelve, que se lo curra o que tiene una habilidad que parece de otro planeta. Es un piropo callejero, rollo “eres un crack”. En Barcelona lo oirás mucho entre colegas, a veces con un puntito de cachondeo, pero siempre con admiración.

"Tío, has conseguido mesa para diez en pleno sábado y encima cerca del metro. Qué máquina, te debo una birra."

Echar una cabezadita

Se dice cuando te pegas una siesta corta, de esas de 5 a 20 minutos, normalmente sin planearlo. Es el típico microapagón en el sofá, en el bus o encima de los apuntes mientras “estudias”. No es dormir a pierna suelta, es recargar un poco y volver al mundo como si nada.

"Lucas se puso con mates en la biblioteca, pero entre el calor y el after de café se quedó echando una cabezadita con la frente en el cuaderno."

Porfiado

Se le dice a alguien que es terco de narices, que se emperra en su idea y no hay manera de bajarlo del burro. Insiste, insiste y al final te cansas tú antes que él. En Barcelona suena un pelín viejuno, pero se entiende perfecto y queda fino para soltarlo con retranca.

"El Jordi está porfiado con que el GPS va mal y nos hace dar vueltas por Gràcia. Le dices que mire el mapa y nada, sigue erre que erre como si fuera el míster."

Doblar el codo

Se dice cuando alguien se pone a beber, normalmente alcohol, porque al llevar el vaso a la boca doblas el codo una y otra vez. También vale para insinuar que alguien ya va alegre o que se está marcando una buena ronda. No va de siestas ni de escaquearse, va de barra, cañas y resaca al día siguiente.

"Hoy decía que iba al gym, pero lo vi en el bar doblando el codo con los colegas, vermut en mano y cara de que mañana no madruga ni loco."

Estar al garete

Se dice cuando alguien va sin rumbo, descontrolado o dejando que las cosas se le vayan de las manos. También vale para planes que se tuercen y acaban fatal, en plan todo a la deriva. No es solo procrastinar, es más bien estar perdido y pasando de todo. Y sí, suena a drama marinero, pero funciona en la vida real.

"Tío, llevas tres días sin contestar, llegas tarde a todo y encima te has dejado las llaves dentro. Estás al garete, espabila ya."

No pasa nada en el país de los cangrejos

Frase irónica para soltar cuando te venden la moto con un planazo y al final se queda en humo, reuniones y powerpoints. Vamos, que aquí no cambia nada y todo va para atrás, como los cangrejos. Se usa mucho para pinchar a políticos, jefes o colegas que prometen y no cumplen. Tiene mala leche, pero es bastante fina.

"Que si la obra acaba en marzo, que si el barrio va a quedar precioso… llevamos un año igual, tío. No pasa nada en el país de los cangrejos, y encima han cortado la calle otra vez."

Pasado de nota

Se dice de alguien que se pasa tres pueblos, que hace algo exagerado o fuera de lugar, normalmente para vacilar, llamar la atención o quedar por encima. También vale para planes o ideas que son demasiado. Es muy de calle en Barcelona y alrededores, y suele llevar ese tono de: colega, bájale un poco, que no hace falta tanto show.

"¿El Manu alquilando un castillo hinchable para meterlo en el salón? Está pasado de nota, solo pa' que el vecino se muera de envidia en la fiesta."

Companaje

Palabra de coña para el arsenal de picoteo que te montas cuando te toca currar hasta las tantas. Es el combo de supervivencia: café, patatas, gominolas, lo que pille. No es precisamente dieta mediterránea, pero en noches de entrega manda el companaje y punto.

"Bro, ya tengo el companaje montado: café cargado, Doritos, Sugus y una bolsa de gominolas. Esta noche no duermo, pero el curro sale sí o sí."

Cabrón

Insulto muy común que, según el tono, puede ir de broma o ir a matar. En Barcelona se suelta mucho entre colegas como “qué cabrón” cuando alguien te la juega, se pasa de listo o te vacila. A veces también se dice con envidia sana si a alguien le sale todo redondo. Depende del contexto, vaya.

"Mira el Joan, el cabrón se coló en la fila con una sonrisa, le invitaron a la birra y encima le tocó la última entrada. Y yo aquí, comiéndome el atasco como un campeón."

Mandarse una cagada

Se dice cuando alguien la lía fuerte, mete la pata a lo grande o comete un error bastante bestia. Puede empezar con una tontería, pero acaba en un marrón de los que se recuerdan. Es vulgarcilla, sí, pero muy útil para resumir un desastre en dos palabras. Y suena más graciosa de lo que debería.

"Íbamos a hacer calçotada y Marta se mandó una cagada: trajo la salsa romesco en un táper sin tapa. Resultado, el metro oliendo a ajo y nosotros limpiando como si nada."

Parar la oreja

Se dice cuando te pones a escuchar con atención, normalmente de forma disimulada, para enterarte de lo que se cuece sin que nadie lo note. Vamos, que haces como que estás a tu bola, pero tienes la oreja en modo radar cotilla. Muy útil en el curro, en el bar o en el metro.

"En el metro de Barcelona, hice ver que miraba Instagram y paré la oreja: el colega de al lado estaba rajando del jefe a saco."

Te van a crujir

Se dice para avisarte de que te van a dar una paliza, literal o figurada. Puede ser que te vayan a pegar, que te vayan a regañar fuerte o que te destrocen en una discusión porque el otro controla y tú vas vendido. Suena a amenaza o advertencia, así que úsala con ojo, que impone.

"Como le vuelvas a decir a Manel que en Zaragoza se comen mejores calçots, te van a crujir en la sobremesa y sin postre."

Chispero

En Barcelona se le dice chispero a la persona que llega sin hacer ruido y, sin querer, enciende el plan. Tiene chispa, suelta comentarios rápidos, cuenta anécdotas y se le pega la risa a todo el mundo. No es que organice la fiesta, es que la provoca. Vamos, el típico que convierte unas cañas en un sarao.

"Íbamos a tomar dos cañas y pa casa, pero apareció Marta, la chispero, y acabamos en el piso con patatas bravas, música y los vecinos picando a la puerta."

Luciéndose

Se dice cuando alguien se pone a hacer el show y exagera más que un culebrón: cuenta algo normalito como si fuera una tragedia histórica, buscando atención o quedar como el protagonista del drama. Vale para quejarse, para presumir o para montar numerito. Vamos, que se está luciendo, pero en plan intenso.

"Se le cayó el café en la camisa y estuvo media hora luciéndose, contando la desgracia como si fuera el fin del mundo, con drama y todo, delante de media oficina."

Padre

En Barcelona, decir que alguien es el padre es coronarlo como el jefe del plan. El que monta la fiesta, se marca la entrada más absurda y aun así cae de pie, fresco y con carisma. No es tu papá, es el que manda sin mandar. Si encima se va antes que nadie y al día siguiente está perfecto, ya ni te cuento.

"En la cumple de Marta en la Barceloneta, Gabi apareció en paddle surf con traje y corbata, pidió una caña y se fue tan pancho. Hasta el del chiringuito lo miró y dijo: este es el padre."

Andar en la gloria

Se dice de alguien que va como en una nube, feliz y despistado a la vez, como si todo le diera igual porque está viviendo su mejor momento. No es que sea tonto, es que va tan contento que se le va la olla con lo básico. Suele sonar a envidia sana o a vacile cariñoso.

"Desde que le confirmaron el curro nuevo, Roger anda en la gloria y va por el Eixample con la sonrisa puesta, pero se deja las llaves dentro y llega tarde a todo."

Pelúa

En Barcelona se usa para hablar de una resaca potente, de esas que te dejan hecho polvo al día siguiente. No es solo dolor de cabeza, es el pack completo: boca seca, cuerpo lento y cero ganas de existir. A veces se dice también cuando la noche se te fue de las manos. Y sí, tiene su puntito dramático.

"Ayer nos liamos en la playa y hoy llevo una pelúa que no puedo ni mirar el móvil, dame agua, un bikini y que alguien apague el sol, por favor."

Mala copa

Se dice de alguien que cuando bebe se pone insoportable o se le va la olla: se enfada, se pone pesado, busca bronca o monta numeritos. Vamos, que no sabe beber y te arruina la noche. En Barcelona también se oye tal cual, sobre todo en plan aviso: con esa persona, mejor una Coca-Cola y a casa.

"No lo invites a más rondas, que el Pau es mala copa: dos cubatas y ya está dando la chapa, discutiendo con el camarero y montando show en la Rambla."

Quedar como un zapato

Se dice cuando alguien queda fatal, hace el ridículo o se marca un numerito y termina siendo el meme del grupo. Vamos, que en vez de lucirse, se hunde. Se usa mucho para comentar metidas de pata en público, ligues fallidos o chistes que no hacen gracia. Duele verlo, pero tiene su puntito.

"En la calçotada, Edu se puso una alcachofa de corona y empezó a gritar que era el rey de la salsa. Silencio total, dos toses y ya está, quedó como un zapato."

Joya, nunca taxi

Frase medio meme para cuando todo empieza torcido pero al final te sale bien. La sueltas al encontrar las llaves después de media hora, pillar el metro justo a tiempo o descubrir que sí tenías la cartera. Es como decir: vale, caos, pero hoy la suerte me acompaña. Optimismo con retranca barcelonesa.

"Buscando las llaves como un loco y estaban en el congelador. Salgo pitando, pillo el metro en el último segundo y suelto: joya, nunca taxi, hoy voy fino."

Me lo meto por el culo

Expresión vulgar y muy gráfica para decir que algo te lo comes con patatas, que te fastidia y te lo tienes que tragar igual. Se usa con rabia, sarcasmo o resignación cuando te toca aceptar una norma, un plan o una decisión que no te mola nada. Suena bestia, pero justo por eso hace efecto.

"El jefe cambió el turno y me tocó currar el sábado. Pues nada, me lo meto por el culo y a madrugar, que encima mi colega me debe una birra."

Chiflado

Se dice de alguien que está un poco ido de la olla, que va a su bola o que tiene ideas raras. Puede ser en plan broma o con un puntito de crítica, según el tono. No es solo de conspiraciones, también vale para el que se flipa con cualquier cosa y se monta películas él solito.

"No le hagas caso a Sergi, está chiflado: dice que el vecino le espía por el wifi y que el gato es un dron, tú imagínate."

Hacer bombo

Se dice cuando alguien le da mucha bola a algo, lo anuncia a lo grande o lo vende como si fuera la hostia, aunque luego no sea para tanto. Vamos, inflar el tema para quedar bien o crear hype. En Barcelona lo oirás mucho con planes, citas y fiestas que prometen y luego son un bajón.

"El Carlos lleva una semana haciéndole bombo a la cita con el DJ del Razz, y al final fue dos birras, cero beso y pa casa en el NitBus."

Andar en negro

Se dice cuando vas como en piloto automático, con la cabeza en otra galaxia y cero atención a lo que pasa alrededor. Estás presente, pero mentalmente apagado, como si te hubieran bajado el brillo. No es estar triste necesariamente, más bien ido, empanado y medio zombie. Muy útil para describir días de resaca o de sueño mortal.

"Hoy en el curro estaba en negro total, el jefe hablando y yo mirando el café como si fuera una peli. Me preguntó algo y le solté un “¿eh?” de manual."

Fliparse

Se dice cuando alguien se viene arriba y empieza a exagerar, a creerse más de la cuenta o a montarse una película. Vamos, que se está pasando de rosca y conviene bajarle el volumen. Muy típica en España, y en Barcelona la oyes a cada rato entre colegas cuando alguien se pone intenso.

"No te flipes, tío, que por ponerle rúcula y llamarla "de autor" sigue siendo una hamburguesa de barrio, no la cena del rey."

Achilipú

Interjección festiva y un pelín retro, típica de cachondeo, para rematar una ocurrencia, un bailecito o un momento de vacile. No significa algo súper concreto, es más el sonido del golpe final, como decir “toma” o “ala” con gracia. Queda de lujo en plan verbena, playa o bar con palmas.

"Llevaba toda la tarde haciéndome el despistado en la Barceloneta y, cuando nadie miraba, me marco dos pasos, robo la última aceituna y remato: Achilipú, que aquí manda el bañista."

Andar a metro

Se dice de alguien que va por la ciudad tirando de metro para todo, como si caminar dos paradas fuera un deporte extremo. También vale para quien se mueve a toda leche, enlazando líneas, transbordos y escaleras mecánicas como si tuviera un mapa en la cabeza. Muy de vida urbana, prisas y tarjeta en mano.

"Quedamos en Gràcia y el Dani, que vive a diez minutos, vino andando a metro: L3, transbordo a L5 y sale sudando como si hubiera corrido la Marató."

Ir a lo que voy

Se dice cuando vas directo al grano, sin rodeos ni postureo: entras, haces lo tuyo y punto. Vale para currar, ligar, pedir un favor o lo que sea. Lo del buffet puede ser un ejemplo gracioso, pero la frase no va solo de comer. Es de las que suenan serias, pero se usan a diario.

"Entramos al tenedor libre y mi colega ni mira la decoración: plato, plato, plato. Va a lo que va, y cuando llega el postre ya está pidiendo la revancha."

Echarle leña

Se dice cuando alguien intensifica una situación, como si le metieras más madera al fuego para que arda más. Vale para una discusión, una broma pesada o una fiesta que se desmadra porque alguien anima a seguir. En Barcelona también se oye en plan: venga, no aflojéis, que esto se pone bueno. Y sí, suele acabar tarde.

"Íbamos a tomar una y pa casa, pero llegó Dani con el altavoz y dijo que había que echarle leña. Total, acabamos desayunando churros mientras abrían el metro."

Sembrar un chisme

Se dice cuando alguien suelta un rumor a propósito y lo deja caer como quien no quiere la cosa, para que prenda y se riegue solo. Es ir metiendo cizaña, crear salseo y ver cómo la peña lo repite en cadena. No es precisamente elegante, pero hay gente que lo hace con arte y cero vergüenza.

"Tía, no le sigas el juego a Juan, que ayer sembró un chisme en el bar y hoy media Barcelona ya jura que el profe se fue de after con un pato."

Bajón

En Barcelona y en media España, un bajón es ese bajonazo de golpe que te deja sin energía o con el ánimo por los suelos. Puede ser emocional, físico o hasta de hambre después de salir, pero no se limita a la comida. Vamos, que pasas de estar a tope a estar hecho polvo en dos minutos. Y sí, suele pillar en el peor momento.

"Estábamos en el Apolo a tope y, de repente, me dio un bajón brutal, me quedé sin pilas y acabé en la esquina pillando un kebab como si me fuera la vida."
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