Se dice cuando algo va sin rumbo y se está yendo a pique, como un plan que se descontrola o una situación que ya no la salva ni el santo. Viene del rollo marinero, de quedar a la deriva. En la calle es básicamente: esto está perdido, esto está hecho un desastre.
Se dice cuando alguien va sin rumbo, descontrolado o dejado, como un barco a la deriva. Puede ser que esté despistado, pero suele sonar más a que no se está haciendo cargo de nada y la vida se le va de las manos. Vale para personas, planes o situaciones. Y sí, tiene puntito dramático.
Se dice cuando alguien va sin rumbo o sin control, como a la deriva. Puede ser literal, tipo un plan que se desmadra, o más personal, cuando estás hecho un lío y no das pie con bola. No es solo despiste, es ir un poco perdido en la vida. Y sí, suena a drama, pero tiene su puntito.
Cuando alguien o algo está fuera de control, desorganizado o simplemente mal. Es como un barco a la deriva.
Se dice cuando alguien anda sin rumbo, desorientado o medio fuera de control, como que no tiene plan ni dirección. Puede ser literal, tipo perdido por ahí, o más mental, cuando estás en la luna y no te enteras de nada. Vamos, como un barquito a la deriva. Suena fuerte y bien boricua.
Se dice cuando algo o alguien va sin control, sin rumbo o medio abandonado a su suerte, como un barco a la deriva. Puede ser una situación que se desmadra, un plan que se cae a pedazos o una persona que anda perdida en la vida. Suena bien gráfico y pega perfecto para el caos.
Expresión bien boricua para decir que alguien anda sin rumbo, medio tostao o haciendo cosas sin mucha lógica, como barco a la deriva en mar picado. Puede ser que la persona esté desubicada, actuando raro o simplemente bien loca con sus decisiones. Es de esas frases que suenan a regaño cariñoso, pero con un toque de vacilón que siempre hace gracia.