En Madrid, pasta es dinero, así de simple. Se usa para decir que vas justo, que te falta para llegar a fin de mes o que alguien va forrado. No tiene nada que ver con macarrones, aunque a veces también te quedas sin pasta y sin cena. Muy de calle y cero formal.
En Lima, pasta no es para nada fideos, sino una forma coloquial de decir dinero, plata, billete. Se usa entre patas cuando hablan de deudas, chamba o planes que cuestan. Si andas sin pasta, mejor te quedas en casa viendo tele, porque en la calle todo se paga y nadie fía, por más carita de santo que pongas.
En el Cauca se usa pasta para hablar de dinero, sobre todo cuando andas corto o necesitas conseguirlo a la carrera. Es de esas palabras que suenan ligeras pero detrás suele haber bolsillo vacío y cara de preocupación. Eso sí, queda más fino decir pasta que admitir que estás más pelado que un hueso.
No, aquí no hablamos de fideos ni de lasañas. En San Juan, pasta es la plata, el billete, el cash que hace que todo se mueva en la isla. Es una forma bien coloquial de hablar de dinero, suena relajado y callejero. Y hay que admitir que queda mucho más sabroso decir pasta que decir dinero.
Forma coloquial de referirse al dinero, la lana, lo que traes en la cartera para sobrevivir la quincena. Se usa cuando hablas de pagar algo, de andar corto o de que alguien trae buena feria. Es una palabra muy común y versátil, y la neta nunca sobra, siempre falta un poquito más.
Manera castiza y sabrosa de referirse al dinero. Aunque no se come, te soluciona el menú del día.
En Caldas, pasta es una forma bien callejera de decir dinero, la plata de toda la vida. Suele salir cuando estás corto, cuando no te alcanza ni pa' un tinto o cuando toca cuadrar cómo llegar a fin de mes. No es la comida, es el billete. Y sí, cuando falta, duele.
En el Huila, pasta no es solo lo que te comes con salsa, también es la forma relajada de hablar de la plata, del billete, de la luca. Se usa para decir que alguien tiene dinero o que anda corto de efectivo. Es de esas palabras que suenan sabroso, aunque la billetera esté más flaca que nunca.
En Chubut, pasta no es solo fideos con salsa, también es la guita, la plata que te salva a fin de mes o te deja mirando ofertas. Se usa para hablar de dinero en general, sobre todo cuando alguien anda con billetes de sobra. Y hay que admitir que suena más simpático decir pasta que decir estoy seco.
En Bolivia, pasta es una forma bien callejera de decir dinero, normalmente plata en efectivo para gastar al toque. Se usa cuando hablas de tener o no tener para la micro, la chela o la joda. Si andas con harta pasta, andas tranquilo. Si no, te toca hacer malabares.