Huila es San Agustín, el desierto de la Tatacoa y un café que compite con el del Eje Cafetero. Los huilenses son gente del Macizo Colombiano, orgullosos de su historia prehispánica y de su achira.
"Catar significa probar un alimento o una bebida para examinar su sabor, calidad y características. Por ejemplo, deja ya de dar vueltas por la cocina y espera que nos sentemos todos a la mesa, que todavía no ha empezado la cena y ya está intentando catar el jamón."
"Gordo. Forma cariñosa de llamar a tu pareja sin importar cómo sea físicamente. Che, gordo, no me dulces de leche. Bajá la basura, que estoy hecha pucho."
"Diamantarse. En Huila se usa para decir que alguien se arregló con toda, con brillo, maquillaje, joyas y pinta de novela, tanto que casi encandila. Es como emperifollarse, pero versión con luz alta. Se suelta mucho en tono de burla cariñosa porque a veces la gente se diamanta más de la cuenta y hay que admitir que hace gracia. Por ejemplo, parce, vio a Carmen en la fiesta del pueblo, se diamantó tanto que hasta el DJ quedó ciego con tanto brillo y ni se veía el piso de tanto tacón."
"Ajuiciar. En huila, decir que alguien se va a juiciar es que por fin va a sentar cabeza, dejar la loquera y ponerse serio con la vida. Puede ser que deje de tanta rumba, que estudie juicioso o que por fin trabaje en serio. Es como pasar de vivir en modo desparche a modo responsabilidad total, aunque a veces no les dura mucho. Por ejemplo, parce, ese man por fin se ajuició, dejó la farra en la 14 y ahora madruga juicioso a la oficina, como si nada."
"¡Juepucha! Interjección bien colombiana para soltar cuando algo te sorprende, te emociona o te sale mal, tipo cuando te das un golpe o se te cae el celular. Es la versión más suave y presentable de hijuepucha, perfecta para decirla delante de la abuelita sin que te mire feo. Igual suena con toda la fuerza. Por ejemplo, ¡Juepucha! Me distraje dos segundos y se me fue el bus. Ahora me toca quedarme acá como un bobo esperando otro."