Venezuela, mi pana, es pura energía y sabor caribeño que te envuelve. Desde sus playas infinitas que te invitan a un chapuzón, hasta la Gran Sabana con el Salto Ángel que te deja sin aliento. Su gente es puro corazón y alegría, siempre con una arepa en la mano y una sonrisa que contagia. Aquí la arepa es ley, la salsa te mueve el esqueleto y la buena vibra, ¡uff!, se siente en cada rincón. ¡Venezuela es un país que te atrapa con su calor y su gente chévere!
Estar muy loco de bola
Se usa para decir que alguien está actuando de forma súper imprudente, sin medir consecuencias y con una locura medio suicida. No es solo estar despistado, es tener la cabeza en otro planeta y hacer vainas que cualquiera diría que son una locura total. Y hay que admitir que suena tan sabroso como peligroso.
Estar en las nubes
Se dice de alguien que anda distraído, colgado o pensando en cualquier cosa menos en lo que tiene enfrente. Vamos, que está como soñando despierto y no agarra una. Sirve para regañar con cariño o para vacilar a un pana cuando se queda ido en plena conversación. Clásica y bien útil.
Joda
En Venezuela joda es un comodín brutal: puede ser una situación complicada, un problema que fastidia o, según el tono, hasta una fiesta o relajo entre panas. Aquí va en el sentido de lío que estresa y cansa, como cuando todo se pone cuesta arriba y uno solo quiere mandar todo al carajo.
Chismoso
Persona que vive pendiente de la vida ajena, siempre buscando el último chisme para soltarlo por ahí. No se le escapa ni el saludo del vecino y le encanta adornar las historias para que suenen más sabrosas. Es ese personaje del grupo que, si se entera de algo, medio barrio lo sabe en cuestión de horas.
Contigo, pan y cebolla
Se usa para decir que con esa persona especial te bancas lo que sea, incluso la pobreza extrema y los días más pelados. Es como declarar amor a prueba de quincenas rotas, nevera vacía y luz que se va cada dos por tres. Muy cursi, sí, pero también muy honesta y con su encanto viejito.
A la orden
Expresión muy típica para decir que estás disponible para ayudar, servir o hacer un favor, casi como un servicio al cliente pero en versión pana. Se usa tanto en tiendas como entre amigos, y suena amable, cercana y educada. Es como decir cuenta conmigo, aquí estoy pendiente, y la verdad es que tiene su encanto cotidiano.
Echarse los perros
Se usa cuando alguien le tira la caña a otra persona de forma intensa, directa y bien lanzada. Es coqueteo con ganas, sin mucha pena y con toda la intención de levantar al otro. Puede ser medio gracioso o medio incómodo, según el nivel de desespero que se maneje, pero la verdad es que la frase tiene su encanto.
Carajito
Forma muy usada en Venezuela para referirse a un niño pequeño, casi siempre de manera coloquial y medio pícara. Puede sonar cariñoso o un poco regañón según el tono, como cuando el chamo está haciendo travesuras y no para quieto. Es de esas palabras que se oyen en todas las casas y que ya casi suenan a familia.
Estar mosca
En Venezuela se usa para decir que alguien está muy pendiente, con los ojos bien abiertos y la paranoia medio encendida por si pasa algo raro. Es como andar en modo vigilancia total, sospechando de todo y de todos. No siempre es por miedo, a veces es simple malicia preventiva, que nunca está de más.
Partirse de risa
Se dice cuando te da una risa tan fuerte que sientes que te doblas en dos y no puedes ni hablar. Es el típico ataque que te deja con la barriga doliendo y las lágrimas afuera. En Venezuela se usa un montón para contar que algo estuvo demasiado cómico. Y sí, se pega como chisme en cola.
Se te cayó el zarzo
Se usa cuando alguien queda en evidencia, hace el ridículo o mete la pata tan fuerte que todo el mundo se da cuenta. Es como decir que se le vino abajo la fachada y ya no puede disimular la pena ajena. A veces da risa, a veces da vergüenza ajena brutal, pero igual se suelta la frase sin piedad.
Estoy a millón
Se dice cuando andas con la energía por las nubes, acelerado, hiperactivo o con mil cosas en la cabeza, como si estuvieras en modo turbo. Puede ser por café, por emoción o por estrés, depende del tono. Es de esas frases que suenan a que no te para ni un semáforo.
Echar un ojo
Se usa para decir que vigiles algo, que estés pendiente o que revises cómo va una cosa sin hacer un drama. Puede ser cuidar una bolsa, revisar un negocio o chequear un chisme en redes. Es una forma relajada de pedir atención, muy de confianza, y la verdad es que sirve para casi cualquier situación cotidiana.
Ponerse como un queso
Se dice cuando alguien se pone buenísimo o buenísima, o sea, que se vuelve súper atractivo físicamente. Puede ser por hacer ejercicio, arreglarse más o simplemente porque le cayó bien la vida. Es un piropo bastante común y medio juguetón, de esos que suenan a calle y a vacile.
Planchar la oreja
Se usa para decir que alguien se va a dormir o que está durmiendo riquísimo, tirado en la cama sin preocupaciones. Es como anunciar que te desconectas del mundo para recargar baterías y roncar a gusto. Suena gracioso, suena casero y la verdad es que dan ganas de hacerlo solo de oírlo.
Churro
En Venezuela, un churro es un tipo que está buenísimo, de esos que te obligan a voltear dos veces porque están demasiado pintos. Se usa para hablar de un hombre muy atractivo, casi de revista, y suele decirse con picardía entre panas. Ojo, no es el dulce, aunque provoca igual, qué vaina.
Pegaíto
En Venezuela, el pegaíto es lo que queda pegado y tostadito en el fondo de la olla, casi siempre del arroz, aunque también puede ser de pasta o lo que sea. No es un fallo, es un premio: crujiente, sabroso y bien buscado. Si alguien dice que no le gusta, probablemente está mintiendo.
Chamo
En Venezuela, chamo es la forma clásica de decir “chico”, “pana” o “compa”. Sirve para llamar a un amigo, a alguien joven o incluso a un desconocido en plan cercano, como el “tío” en España o el “wey” en México, pero versión criolla. Suena súper cotidiano y cero formal.
Chacho
Apócope de muchacho que en Venezuela se usa como vocativo para llamar a alguien, tipo oye, chamo, pana. Sirve para amigos, desconocidos y hasta para regañar con cariño, según el tono. En algunas zonas también suena a sorpresa o énfasis, como un ¡chacho! de toda la vida. Pegajosa y bien de calle.
Estar hecho un príncipe
Se dice cuando alguien va súper arreglado, perfumadito y con pinta de que viene de una boda, una graduación o de tomarse fotos para el Instagram. Vamos, que está impecable, elegante y bien presentado. Suele soltarse como piropo entre panas, a veces con un toque de chanza, pero siempre reconociendo el flow.
Chamo
En Venezuela, chamo es la forma clásica de decir chico o chaval, y también se usa como vocativo tipo colega o pana. Vale para llamar a alguien, para hablar de un muchacho o para soltar confianza sin tanta formalidad. Es súper común en la calle y suena muy venezolano, de esos que te salen sin pensar.
Estar en un peo
Se dice cuando alguien está metido en un lío, un problema o una situación complicada de la que no se sale fácil. Puede ser por una cagada propia o porque la vida se puso intensa de golpe. Es bien venezolana y súper común, desde deudas hasta broncas con la familia. Y sí, suena vulgar, pero es efectiva.
Dar la vuelta a la arepa
Se dice cuando alguien cambia de opinión, de bando o de actitud de golpe, como quien voltea la arepa en el budare para que no se queme. Puede ser por conveniencia, por presión o porque le dio la gana. Suena muy venezolano y sirve tanto para política como para chismes y vacilón.
Echar habladera de paja
Expresión venezolana para cuando alguien habla y habla sin decir nada útil, puro chisme, exageración y cuento inventado. Es como llenar el aire de palabras vacías solo por matar el tiempo o aparentar que se sabe mucho. A veces hace gracia, pero también puede cansar cuando uno solo quiere tranquilidad y silencio.
Pana
En Venezuela, pana es la forma clásica de llamar a un amigo cercano, casi como decir hermano pero sin compartir sangre. Es ese compa con el que cuentas para todo, desde rumbas hasta favores raros. Suena muy de barrio, muy de confianza, y la verdad es que tiene un saborcito bien sabroso al oído.
Cotorrear
Verbo para decir que te pones a hablar por hablar, echando cuento y chismeando con ganas, normalmente en grupo y sin prisa. Es esa conversa animada que se alarga porque siempre sale un tema nuevo. Muy de panas, de esquina o de reunión improvisada. Si hay risas y bochinche, seguro están cotorreando.
Quedarse guindao
En Venezuela se dice cuando alguien se queda atrás, colgado o fuera de la jugada en una situación. Puede ser en una fiesta, en una conversación o hasta con un plan que cambió y tú ni te enteraste. Es como quedarte en el aire, sin ritmo y sin contexto. Pasa más de lo que uno admite.
Pasar roncha
En Venezuela, pasar roncha es aguantarla feo, vivir momentos de apuro, incomodidad o sufrimiento, ya sea por falta de plata, por trabajo duro o por situaciones bien incómodas. Es como decir que la estás pasando mal, pero con sabor criollo y un toque de queja resignada que, la verdad, tiene su gracia cuando lo cuentas después.
Calorcito sabroso
Se dice cuando hace un calor fuerte, de esos que te dejan pegado, pero lo sueltas con buena vibra, como celebrando el clima en vez de quejarte. Es un diminutivo cariñoso con ironía: sí, está que arde, pero igual provoca playa, birra fría o una sombra con brisa. Muy de hablar relajado, tipo chamo.
Ahorita, ahorita
Se dice para prometer que algo se hace ya mismo, pero con ese tonito que huele a que va para largo. Puede significar en un ratito, más tarde o cuando me dé la gana, según la cara de quien lo suelta. Es el clásico comodín para zafarse sin decir que no. Y sí, desespera sabroso.
Bájale dos
Expresión muy usada para decirle a alguien que se calme, que baje el tono o que deje de exagerar tanto. Es como pedirle que afloje la intensidad, ya sea porque está arrecho, muy emocionado o hablando demasiado duro. Suena medio regaño, pero también puede ir con cariño y hasta con un poco de burla, lo cual le da bastante sabor.
Rumbearse un pelón
Se usa cuando alguien mete la pata feo en plena rumba, hace el ridículo o pasa una pena ajena mientras intenta lucirse. Puede ser bailando, echando cuento o tirándole a alguien y todo sale al revés. Es como combinar fiesta con cagada épica. Y sí, da pena, pero también da risa y queda para el chisme del día siguiente.
Echao maíz
Se le dice a alguien que anda demasiado llamativo, vestido o actuando con pura ostentación, como queriendo que todo el mundo lo mire sí o sí. Es el típico que llega brillando, haciendo bulla y tirándoselas de fino aunque sea puro show. Suena burlón, pero también tiene su gracia cuando el pana se pasa de intenso.
Chimbo
En Venezuela, chimbo es cuando algo sale malo, de baja calidad, medio pirata o simplemente una decepción. Sirve para objetos, planes, excusas y hasta gente, según el tono. Es como decir que es una porquería o que te estafaron, pero en versión criolla. Y sí, suena sabroso aunque sea para quejarse.
Ser un sangrón
En Venezuela se dice que alguien es un sangrón cuando es pesado, antipático y cae mal con solo abrir la boca. Es esa persona que siempre tiene un comentario fuera de lugar, que amarga el ambiente y te quita las ganas de seguir hablando. Vamos, que es de esos que uno evita porque agotan la paciencia y la buena vibra.
Armar un peo
En Venezuela es montar un lío, un escándalo o una discusión que se sale de control. Puede ser desde una pelea boba hasta un drama nivel telenovela que pone a todo el mundo a mirar. Ojo, también puede sonar a que alguien se puso intenso y dañó el ambiente. Groserita, sí, pero bien útil.
Dar un apretón
En Venezuela dar un apretón puede ser abrazar a alguien con fuerza y cariño, como cuando ves a un pana después de siglos sin verlo. También puede ser meterle presión a alguien para que haga algo o tome una decisión. El sentido se pilla por el contexto, pero casi siempre lleva intensidad, ya sea de afecto o de apuro.
Salirse de la olla
Se usa cuando alguien pierde el control, se desboca o se pasa tres pueblos con lo que dice o hace. Es como si se le volara la tapa de los sesos y ya no midiera consecuencias. Puede ser por rabia, por fiesta o por locura momentánea, y a veces da risa verlo desde fuera, aunque en el momento sea un drama.
Echarle el ojo
Se usa cuando alguien se fija con ganas en una persona o en algo, porque le gusta, le interesa o ya lo tiene medio apartado en su cabeza. Puede ser para ligar, para comprar algo o hasta para un chisme sabroso. Es como marcar territorio mental, aunque todavía no te hayas lanzado. Y hay que admitir que es bastante gráfica.
Estar más perdido que el hijo de Lindbergh en un orfanato
Se usa para decir que alguien está totalmente desorientado, sin idea de lo que pasa ni por dónde agarrar. Es como estar mentalmente sin GPS, dando vueltas sin rumbo y con cara de turista perdido en el metro de Caracas. Es una expresión vieja pero sabrosa, y cuando la sueltas la gente entiende que estás en la luna.
Andar regado
En Venezuela se dice andar regado cuando alguien está por todos lados, sin quedarse quieto, como si viviera saltando de un sitio a otro. También se usa para hablar de quien tiene varias parejas o varios ligues al mismo tiempo, todo bien desparramado. Es una expresión muy de chisme sabroso, aunque a veces se dice medio en broma.
Chamo
En Venezuela, chamo es la forma clásica de decir chico o muchacho, y también se usa como vocativo tipo colega, pana o bro. Vale para llamar a alguien, para saludar o para meterle confianza a la conversación. En Zulia se oye a cada rato, con ese cantadito sabroso que lo hace todavía más de la calle.
Pasar la ronca
Se usa cuando alguien logra superar una situación bien chimba, de esas que te dejan temblando, preocupado o con el corazón en la boca. Es como decir que ya saliste del peor momento y ahora puedes respirar tranquilo otra vez. Suena medio dramático, pero en Venezuela nos encanta ponerle novela a todo, y hay que admitir que queda sabroso.
Echar los perros
Expresión muy usada para hablar de cuando alguien se pone intenso con el coqueteo, tirando la onda con toda la artillería para conquistar a otra persona. Es como lanzarle los trastos, pero en versión tropical y sabrosa. A veces puede ser simpático y otras un poco fastidioso, según qué tan pesado se ponga el que echa los perros.
Echar vaina
Expresión muy venezolana que significa molestar, fastidiar o burlarse de alguien de forma relajada y vacilona. Puede ser desde una simple bromita hasta un chalequeo intenso, pero casi siempre con buena vibra entre panas. Eso sí, si te pasas echando vaina, la gente se pica y ya no hace tanta gracia.
Chévere
Se usa para decir que algo está muy bien, que mola, que está guapo o que te parece genial. Es de esas palabras comodín que sirven para casi todo: un plan, una persona, una idea, lo que sea. Muy típica de Venezuela y también se oye por medio Caribe. Y sí, suena chévere decir chévere.
Andar con un viaje
Se usa para decir que alguien está pensando o hablando cosas raras, como en su propio mundo, medio perdido en ideas fumadas. A veces se refiere a estar bajo los efectos de alguna sustancia, pero también puede ser solo que la persona está volando mentalmente. Es como decir que anda en un trip bien loco, y hay que admitir que suena sabroso.
Echar vaina brava
Expresión venezolana para cuando alguien fastidia sin parar, se burla con mala leche o se pone intenso con las bromas. No es solo molestar, es hacerlo con saña, como buscando picar de verdad. Se usa mucho entre panas cuando uno se pasa de la raya echando broma, y hay que admitir que suena bien sabroso.
Echar una mano
Se dice cuando le pides a alguien que te ayude con algo, normalmente de forma directa y con un poquito de prisa. Es como decir “hazme el favor” o “colabora aquí”, ya sea para cargar, arreglar o resolver un lío. En Venezuela suena súper natural con un chamo delante y cero drama.
Ser un jalabola
Expresión venezolana para describir a la persona que vive adulando, sobando el ego y haciendo la pelota a alguien con poder para sacar ventaja. Es el típico que ríe todos los chistes malos del jefe y se ofrece para todo con tal de ganar puntos. Es como decir lamebotas, pero con sabor bien criollo.