¡Qué vaina tan natural!
Expresión sarcástica muy de la tierrita para burlarse de algo que claramente es forzado, artificial o lleno de truco, pero que lo venden como si fuera súper orgánico y espontáneo. Se usa cuando todo el mundo nota que la cosa está más montada que propaganda política en campaña, y uno no puede evitar soltar la pulla con risita incluida.
Trepa que trepa
Se usa para hablar del típico personaje que vive lamboneando al jefe, buscando palanca y acomodándose donde le convenga con tal de subir. No es solo ambicioso, es bien arribista y poco sincero, todo el tiempo viendo a quién se le pega. Y hay que admitir que uno los ve venir a kilómetros, pero igual fastidian.
Estar parchao
En Risaralda y en general en el Eje Cafetero, estar parchao es estar relajado, sin afán, gozándose el momento con los panas. Es como estar en modo chill, tirando charla, riéndose de bobadas y dejando que el tiempo pase sabroso. Nada de estrés, solo buena vibra y un parche bien montado.
Pisar baldosas
Expresión muy usada en Risaralda para hablar de salir a rumbear duro, a bailar toda la noche hasta quedar molido. Es como decir que uno va a darle tan fuerte a la pista que hasta el piso sufre. Suena inocente, pero todos saben que implica música a tope, traguito y cero ganas de irse temprano.
Quedarse en la verraca olla
Expresión muy de Risaralda para decir que uno quedó sin un peso, en la inmunda económicamente, con los bolsillos más vacíos que nevera de soltero. Se usa cuando ya no hay de dónde raspar ni para el bus, y toca aguantar hasta la próxima quincena. Es medio trágica, medio chistosa, porque todos hemos estado ahí.
Zarpar
En Risaralda se usa zarpar para hablar de cuando alguien ya está medio dormido en la fiesta y empieza a irse apagando hasta que se va. Es como si el cuerpo siguiera ahí, pero la mente ya estuviera en la cama. Muy de borracho que se queda viendo a la nada, y la verdad es que la imagen tiene su gracia.
Dar papaya
En Risaralda y en casi toda Colombia se usa para decir que alguien se expone de forma muy ingenua y deja todo servido para que le roben, lo engañen o se aprovechen. Es como poner la tentación en bandeja y luego sorprenderse porque pasó algo malo. Y la verdad, uno a veces da papaya bien sabroso.
Cocholate
En Risaralda y la tierrita cafetera se usa cocholate para hablar de una buena propina, de esas que se dejan cuando el servicio estuvo una chimba. Es como decir que le sueltas un extra al mesero o a quien te atendió, porque te consintieron sabroso. Y la verdad, cuando lo atienden a uno así, provoca soltar el billete sin dolor.
Empezar a la colombiana
Se usa para decir que arrancas el día con un café tan cargado que casi te reanima a los muertos. Es ese tinto bien oscuro, espeso y poderoso que te pega un sacudón y te deja con los ojos como faros. Básicamente es desayunar a punta de cafeína brava, muy al estilo cafetero colombiano.
Doblar el pico
En Risaralda se usa para decir que alguien comió durísimo, que se pasó de la raya con la tragadera. Es como cuando ves a un pana que no suelta el plato y sigue repitiendo sin pena. Sirve tanto para vacilar a un amigo glotón como para admitir que uno mismo se dio una atracada brava.
Estar hecho un paisa
Se usa en Risaralda y la zona cafetera para decir que alguien está lleno de energía, animado, con toda la actitud y el empuje típico del paisa trabajador. Es como estar piloso, con ganas de hacer mil cosas y sin miedo al día. Y la verdad, cuando uno está así, hasta el lunes sabe menos feo.
Lavar el alma
En Risaralda se usa para hablar de tomarse un aguardientico bien sabroso para espantar penas, tristezas y mala vibra. Es como decir que ese traguito te resetea el ánimo, te quita el guayabo del alma y te deja listo para seguir parchando. Muchos juran que un buen guaro lava más que cualquier terapia cara.
Peluca
En Risaralda decir que alguien anda de peluca es que está insoportable, todo quejas, tirando mala vibra y amargando el parche. Es esa persona que llega y de una daña el ambiente con su actitud. No es que esté bravo nomás, es que está intenso, cansón y con cero ganas de disfrutar. Y sí, a veces todos andamos de peluca.
Echarse la bendición
En Risaralda se usa para decir que alguien se encomiende a Dios antes de hacer algo difícil o arriesgado. Es como decir que se prepare, que rece un poquito y se lance con fe. Sirve para exámenes, entrevistas, ligues imposibles y toda misión suicida del día a día. Y la verdad, a veces sí parece que ayuda.
Ir de paseíto
Cuando alguien se va sin rumbo fijo a caminar por la ciudad, a ver qué se encuentra, algo así como un tour improvisado.
Tío berraco
En Risaralda decir que alguien es un tío berraco es decir que es muy valiente, decidido y con una energía brava para todo. Es ese parcero que no se raja, se mete en cualquier vuelta y siempre va de frente. A veces también suena a respeto, como quien dice que esa persona es muy capaz y bien guerrera.
Salir de pingo
Se usa en Risaralda para hablar de salir de fiesta con toda, sin pensar mucho en la hora de regreso ni en portarse muy bien que digamos. Es como anunciar que la noche se va a descontrolar un poquito, con trago, baile, risas y probablemente chisme al día siguiente. Y hay que admitir que la expresión suena sabroso.
Milagrero
En Risaralda se le dice milagrero a la persona que vive esperando que todo se le arregle por arte de magia, pero no mueve un dedo. Siempre sueña con pegarse la gran vida con un premio, una herencia o cualquier cosa caída del cielo. Es ese personaje que habla mucho de futuro brillante, pero en la práctica no hace ni el más mínimo esfuerzo.
Todavía llegando
Expresión muy de acá para hablar de alguien que siempre anda como desfasado, con cara de recién aterrizado, pero en verdad no va tarde. Es esa persona que parece que el reloj le corre distinto, llega con calma, medio despistada, y aun así todo le sale. Y hay que admitir que tiene su encanto medio cósmico.
Echar charcha
Expresión muy de Risaralda para hablar de ponerse a chismosear sabroso, comentar la vida ajena y meterle un poquito de veneno a la conversación. Es como sentarse con el tintico a desmenuzar el drama del barrio, con risas, exageraciones y algún que otro detallito inventado. Y aceptémoslo, a veces es el deporte favorito del pueblo.
Facilongo
Se usa para hablar de alguien que se deja convencer, enredar o tumbar muy fácil, como que es medio ingenuo y se cree todo. Es el típico que firma lo que sea por no pelear, o que cae en cada cuento del tío. No es maldad, es más bien que confía demasiado, y a veces da hasta ternura.
Estar en las que me truje
Expresión muy usada en Risaralda para decir que uno está metido de cabeza en un asunto serio, complicado o que le exige toda la energía. Es como decir que anda ocupado en lo que le toca, en lo que se buscó, y que no está para distracciones. Suena medio dramática, pero también tiene su gracia porque deja claro que uno está hasta el cuello.
Verraquera
En Risaralda, verraquera es esa mezcla de valentía, berraquera y calidad brutal. Se usa para decir que algo está increíble, que alguien le mete toda la energía o que la situación está muy potente. Es muy paisa, muy de gente echada pa' lante que no se rinde fácil y encima lo hace con estilo.
Echar vapor
Expresión muy de la tierrita para hablar de alguien que está vagueando, aplazando todo y haciéndose el loco para no trabajar. Es como cuando uno parece ocupado, pero en realidad no hace nada útil. Mucho ruido, mucho humo y cero avance. Y sí, todos hemos echado vapor alguna vez, aunque no lo confesemos.
Estar en el parche
En Risaralda se usa para decir que uno está con el combo, relajado, parchado y pasando bueno, casi siempre en la calle o en la esquina, con música, chisme y una que otra pola. Es como estar en el plan perfecto con la gente indicada, sin mucha plata pero con toda la actitud, que al final es lo que más vale.
Estar en la arena
En Risaralda se usa para decir que alguien está en la mala, lleno de problemas o bien enredado con deudas, líos amorosos o trabajos imposibles. Es como estar metido en un rollo del que no se ve salida fácil y todo se siente pesado. No es literal, pero sí deja claro que la persona la está pasando feo, aunque a veces se diga con humor.
Huelepega
En Risaralda se le dice huelepega al que siempre anda más limpio que un hospital, pero vive cazando plan y rumba gratis. Es el típico que cae a las fiestas sin poner un peso, pero siempre aparece donde hay música, trago y comida. No es que sea malo, pero sí es bien pegado, y la fama no se la quita nadie.
Estar comprado
En Risaralda se dice que alguien está comprado cuando anda tan metido en un tema que parece que le hubieran pagado por eso. Puede ser por un proyecto, una relación, un juego o hasta por un chisme. Está tan enfocado que se olvida del resto del mundo, como en modo fanático total, y la verdad a veces da hasta risa.
Chico de las onces
En Risaralda se le dice chico de las onces al novio o pretendiente que solo aparece a la hora del cafecito con pan, buñuelo o lo que haya para picar. Es el que llega todo amoroso cuando hay onces, pero se esfuma cuando toca invitar, ayudar o ponerse serio. Básicamente, es un interesado con pinta de romántico.
Parchar entre tibios
Se usa para hablar de cuando uno se junta con el combo más relajado, esos que no se matan por la rumba ni por el desorden, sino que se quedan tirados en el parque hablando basura, chismoseando y matando tiempo. Son como vaguitos de confianza, buena onda, cero estrés. Y la verdad, a veces es el mejor plan del mundo.
Oler a vareta
Se usa cuando alguien llega con ese olorcito inconfundible a marihuana, como diciendo que viene bien prendido o que estuvo fumando hace nada. No es que huela raro en general, es que huele a vareta y todo el mundo se da cuenta. En Risaralda y el Eje Cafetero se pilla al vuelo, y hay que admitir que la expresión tiene su gracia.
Hacerle el oso invisible
Se usa cuando alguien se esfuerza por impresionar, lucirse o llamar la atención y nadie le para bolas. Queda en ridículo, pero ni siquiera consigue que lo noten, como haciendo el oso en modo fantasma. Es como hacer el show para la pared, muy triste y muy chistoso a la vez, típico drama paisa.
Mamar gallo
Expresión muy paisa y del Eje Cafetero para decir que alguien está perdiendo el tiempo, haciendo chistes, echando carreta o aplazando lo que tiene que hacer. Es como el deporte oficial de los que dejan todo para después y encima se ríen. Suena gracioso, pero cuando te toca esperar el informe ya no hace tanta gracia.
Dar lora
Expresión muy usada para decir que alguien habla sin parar, fastidia con el mismo tema o insiste tanto que ya cansa. Es como tener un perico al lado repitiendo todo el día. Puede ser con chisme, quejas o pura carreta, pero la idea es que la persona está intensa. Y hay que admitir que a veces da risa ver a alguien dando tanta lora.
Renovar la cafetera
En Risaralda se usa para hablar de cambiar de pareja, casi siempre en tono de chisme o vacile. La idea es que, así como uno cambia la cafetera por una más moderna o que saque mejor tinto, hay gente que cambia de novio o novia con bastante alegría. Es medio burlón, pero en tierra cafetera la metáfora tiene su encanto cafetero.
Berraquera
Palabra mágica muy paisa para decir que alguien tiene mucha energía, fuerza y determinación, como si nada lo tumbara. También se usa para decir que algo está muy bueno o es de excelente calidad. Es de esas expresiones cafeteras que suenan sabroso y que uno suelta con orgullo, porque la berraquera se presume.
Chismorreo
En Risaralda el chismorreo es casi deporte nacional, es ponerse a rajar sabroso de todo el mundo mientras se toma tinto. No es solo contar el chisme, es meterle drama, exagerar un poquito y darle sabor como a un buen sancocho. A veces es puro entretenimiento y a veces arma novelón, pero toca admitir que es bien divertido.
Señorito
En Risaralda se usa para vacilar a alguien que se cree muy importante, muy fino o muy de clase alta, pero que igual termina haciendo los mandados como cualquiera. Es medio cariñoso y medio burla, perfecto para bajarle los humos a ese amigo creído. Y hay que admitir que suena sabroso cuando se suelta en el momento justo.
Armar la girada
Expresión muy usada para hablar de montar una salida bien sabrosa con los panas, donde hay rumba, trago y desorden del bueno. Es como decir que se va a organizar un plan fuerte, con música a todo volumen y cero ganas de acostarse temprano. Suena a fiesta larga y con historias para chismosear después.
Estar como lobo
En Risaralda se usa para decir que alguien tiene un hambre brutal, de esas que uno se come hasta lo que no es de uno. Es como estar muerto de hambre, con unas ganas de comer que asustan. También puede usarse para exagerar un poco, porque a la gente le encanta el drama cuando habla de comida.
Echarle plomo
En Risaralda se usa para decir que a algo hay que meterle ganas, esfuerzo y constancia, como ponerse juicioso a darle duro a una tarea complicada. Es como decir que no se va a hacer a medias, sino con toda la actitud y sin aflojar. Suena intenso, pero en el día a día es más buena vibra que amenaza.
Estar en la inmunda
Expresión muy usada para decir que alguien la está pasando mal, sin plata, sin suerte o metido en un lío bien bravo. Es como estar en la mala, todo le sale torcido y no ve por dónde salir. Muy del parche paisa y cafetero, y hay que admitir que suena tan dramática que hasta da risa.
Billete preciado
Expresión juguetona para hablar de la plata cuando uno la cuida como si fuera tesoro, sobre todo cuando ya casi no queda ni para el bus. Suena medio dramático pero con cariño, como quien se ríe de su propia peladera. Y hay que admitir que tiene su encanto cuando se dice con tonito paisa.
Capaz que sí o capaz que no
Se usa cuando alguien no tiene ni idea de qué va a hacer, pero igual suelta algo para no quedar como indeciso total. Es la respuesta perfecta cuando no quieres comprometerte con un sí ni con un no, pero tampoco quieres sonar aguado. Básicamente es el comodín del vago mental, y hay que admitir que tiene su gracia.
Echarse la vaca
Expresión muy usada entre pelados de Risaralda para hablar de faltar al colegio, a la U o a cualquier compromiso por pura pereza o porque salió un plan más sabroso. Es como decir que uno se hace el loco y se vuela de la responsabilidad. Suena relajado, medio travieso y la verdad es que a veces provoca usarla.
Ruedear
En Risaralda se usa para hablar de alguien que da vueltas y vueltas sin lograr lo que busca, ya sea caminando, en carro o hasta en la vida misma. Es como andar rondando sin rumbo claro, gastando tiempo y energía. A veces suena a burla cariñosa, como diciendo que la persona está embolatada pero con estilo.
Caminar a lo paisa
Expresión de Risaralda y del eje cafetero para decir que alguien va con toda la calma del mundo, sin afán, como si el tiempo le sobrara. Es ese paso relajado del paisa que se toma la vida suave, conversa, mira vitrinas y ni se inmuta porque el bus ya va arrancando. Y hay que admitir que a veces ese ritmo se antoja.
Muy propio
En Risaralda se usa para decir que algo o alguien está bien presentado, elegante o con la actitud perfecta para la ocasión. Es como decir que está impecable, bien puesto y sin un pero. Se puede usar para la ropa, el comportamiento o hasta para un plan que quedó bien organizado, y la verdad suena bien fino.
Echarle azúcar al café
Se usa cuando alguien empieza a soltar halagos, promesas bonitas o a ponerse meloso para conseguir algo. Es como endulzar la situación para que el otro afloje, firme, preste plata o haga el favor. No siempre es mala vibra, pero se nota que hay interés detrás. Y hay que admitir que a veces funciona demasiado bien.
Dar papaya
En Colombia, dar papaya es ponértela fácil para que alguien se aproveche de ti. Es dejar una oportunidad servida en bandeja, ya sea por descuido o por confiarte de más. Se usa mucho como advertencia callejera: no te expongas, no seas inocente, porque si te pasa algo, fue por dar papaya. Duro, pero real.