Se usa para hablar del típico personaje que vive lamboneando al jefe, buscando palanca y acomodándose donde le convenga con tal de subir. No es solo ambicioso, es bien arribista y poco sincero, todo el tiempo viendo a quién se le pega. Y hay que admitir que uno los ve venir a kilómetros, pero igual fastidian.
Se le dice a alguien que es un trepador de manual, de esos que viven buscando subir de puesto, caerle bien al que manda y acomodarse como sea. No es precisamente un halago, porque suena a que pisa a quien toque con tal de escalar. En la Costa se suelta con burla y un poquito de rabia.