Echar una mano
Expresión muy usada para pedir ayuda o apoyo en algo, desde cargar unas cajas hasta salir de un lío tremendo. Es como decir que alguien te colabore un ratico, con confianza de barrio y buena vibra. Suena a panas que se ayudan sin tanto drama, y la verdad es que así da gusto vivir.
Parchar
En la Costa Caribe de Colombia, parchar es quedar para pasar el rato con la gente, sin mucho plan y sin afán. Puede ser en la esquina, en la playa o donde sea, lo importante es el parche y la buena vibra. También se usa como sustantivo: el parche. Si hay música y frío, mejor todavía.
Volar la jeta
Se dice cuando algo te da tanta risa que sientes que se te va a despegar la cara, como si la carcajada te fuera a volar la jeta. Es una forma bien costeña de exagerar lo mucho que te reíste, tipo “me maté de la risa”. Suena fuerte, pero es puro vacile.
La plena
Expresión costeña para pedir confirmación o para remarcar que algo va en serio. Es como decir ¿de verdad? o te lo juro, sin adorno ni cuento. Se suelta cuando alguien te tira un dato loco y tú necesitas asegurarte de que no te están mamando gallo. Muy de la Costa, bien directa.
Bailar en el palo
Se dice cuando alguien anda enredado en un lío, apretado de plata o metido en una situación complicada y no ve salida fácil. Es como imaginarlo ahí, agarrado al palo, moviéndose como puede para no caerse. Muy costeño para hablar del que vive apagando incendios y siempre le cae otra.
Estar más enrollao' que forro de cuaderno
Se le suelta a alguien que vive metido en chismes, enredos y bochinches, como si no supiera estar quieto ni cinco minutos. Es ese man que apenas huele un cuento raro y ya está ahí, opinando, preguntando y echándole leña. Bien costeño, bien de barrio, y sí, da risa pero cansa.
Montarse en la tecla
Se dice cuando alguien se pone intenso o se ofende de más por una bobada, como si el tema fuera gravísimo. Es esa persona que se sube a la película, se enreda y no suelta el cuento. Muy de la Costa: bájale dos, respira y no armes drama por cualquier cosita, que la vida sigue.
¡Qué escala!
Se suelta cuando algo te deja loco de lo grande, lo brutal o lo exagerado que es. Es como decir que está a otro nivel, que se pasó de la raya para bien. Muy de la Costa: lo dices viendo un plan, un sitio o una vaina enorme y te sale con orgullo y asombro.
Estar en la onda samaria
Se dice cuando alguien está en modo Santa Marta total: relajado, con el flow costeño, sin afán y con buena vibra, como si tuviera la brisa de la playa pegada. Es ir a tu ritmo, parchado y feliz, sin dejar que nada te amargue el día. Suena a Caribe y se nota.
Tener baúl
En la Costa, sobre todo en Magdalena, se dice de alguien que tiene un estómago sin fondo o una capacidad brutal para aguantar comida y seguir como si nada. También puede ir por el lado de guardar o cargar un montón de cosas, como si tuviera un baúl escondido. Es medio exageración, pero pega sabroso.
Meterle caña
Se usa para decir que hay que acelerar algo, hacerlo con más energía, sin flojera y sin tanta vuelta. Es como decir apúrate, ponte las pilas y hazlo con ganas, ya mismo. Sirve para el estudio, el trabajo, el baile o lo que sea. Y la verdad, cuando te meten caña a veces es justo lo que necesitabas.
Meterse en el combo
Se dice cuando alguien se suma a un plan o a un grupo porque la vuelta pinta buena y no se quiere quedar por fuera. Es como apuntarse de una, sin pensarlo mucho, para ir en la misma jugada con el combo. Muy de parche y de calle, y suena a que ya te antojaste.
Armar la zumbapiola
Se dice cuando vas a montar un fiestón de los que hacen historia. Música a todo volumen, baile sin pena, gente llegando con hielera y el ambiente prendido desde temprano. Es como decir que se va a formar la rumba dura, de esas que terminan con amanecer y chismes al día siguiente. Y sí, suena a plan peligroso.
Darse la voladora
Se dice cuando alguien sale disparado, se va corriendo a toda mecha para evitar un lío, una vergüenza o una situación incómoda. Es como hacer la retirada táctica, pero en modo Caribe y sin mirar atrás. Muy de cuando te pillan mal parado y tu cuerpo decide por ti: pies pa’ qué los quiero.
Tenerla clara
Se dice de alguien que está avispado y no se deja meter cuento. También vale para cuando alguien tiene clarísimo lo que quiere o entiende una situación al toque. Es como decir que no está pintado en la pared y que no lo vas a marear con excusas. Suena muy costeño y bien directo.
Camellar firme
En la Costa, sobre todo por Magdalena, se usa para decir que alguien está trabajando durísimo, metiéndole ganas de verdad y sin aflojar. Es como estar en modo guerra, camellando parejo y sin quejarse, aunque el cuerpo pida cama. Suena muy de calle y bien costeño, de los que resuelven.
Estar más perdido que un bollo en carnaval
Se dice de alguien que anda despistadísimo, sin enterarse de nada, como si lo hubieran soltado en medio del caos y no supiera ni pa' dónde mirar. Vale para cuando te preguntan algo obvio y tú te quedas en blanco, o cuando llegas tarde y no cachas el plan. Es burla cariñosa, pero pica sabroso.
Hablar carreta
Se dice cuando alguien está echando cuento, metiendo labia o soltando pura paja. O sea, habla y habla, pero lo que suelta no tiene fundamento o suena a excusa barata. Muy de la Costa para cortar a alguien que está exagerando o inventando. Y sí, a veces uno la usa hasta con cariño, pero igual lo pillan.
Armar el cuarto
En la Costa, sobre todo por Magdalena, se dice cuando vas a montar un plan bien pesado: una fiesta, un parche o un desorden sabroso que se va a poner bueno. Es como decir que vas a prender la vuelta y que nadie se lo quiere perder. Si alguien lo suelta, alístate porque eso va con bulla.
Quedar en el chuzo
Se dice cuando alguien queda plantado, tirado o abandonado, sin plan y sin compañía, como si lo hubieran dejado botado en un sitio perdido. Vale para citas, parches y cualquier vuelta que se cae a última hora. Suena bien costeño y da pena ajena, porque nadie quiere quedar así.
Arrocero de Magdalena
Dicho costeño para el que se aparece en una fiesta sin que lo llamen y con el estómago haciendo huelga. Va directo a la olla, se sirve como si pagara cuota y repite sin pena. Vamos, el típico colado que cae con hambre brava y deja el arroz temblando. Tiene su gracia, pero si eres el anfitrión, duele.
Mueve el esqueleto
Expresión fiestera para decirle a alguien que se ponga a bailar o que se active ya, sobre todo cuando está tieso, aburrido o pegado al celular. Es como un empujoncito con buena vibra: deja la pereza y suelta el cuerpo. Se usa mucho en planes de rumba y reuniones con música.
Hacer la vuelta
En la Costa Caribe de Colombia se dice cuando alguien te hace un mandado, un favor o te resuelve una diligencia rápida. Suele ser algo informal, de confianza, tipo entre panas. A veces también suena a favor medio discreto, como de no hacer muchas preguntas. Es de esas frases que sirven pa' todo.
Pillar la brisa
En la Costa, sobre todo en Magdalena, se dice cuando te vas volando de un sitio, casi que en modo fuga. Puede ser porque algo huele raro, porque se armó el bololó o porque no quieres que te metan en un lío. Es como decir me abro, me pierdo o salgo pitado, pero bien costeño.
Cerrar el guiso
Dicho costeño para cuando por fin cierras un trato, amarras un negocio o dejas algo listo y acordado. Es como cuando el sancocho ya está en su punto y le pones la tapa para que termine de coger sabor. Se usa mucho en ventas, regateos y planes entre panas. Suena bien sabroso, la verdad.
Tomarse los palos
Se dice cuando alguien va a salir a beber a lo grande, normalmente en plan rumba con amigos. Los “palos” son tragos de licor, así que “tomarse los palos” es ir a darle duro al guaro, al ron o lo que haya, sin mucha delicadeza. Ojo, suele sonar a plan intenso, no a una cervecita tranquila.
Estirar la trompa
Se dice cuando alguien pone jeta y se queda con la cara larga, como haciendo puchero o mostrando disgusto. Es esa mala cara automática que sale cuando te regañan, te llevan la contraria o te toca hacer algo que no quieres. Muy de andar amuñado y dejar claro, sin decir mucho, que no te gustó nada.
Más perdido que un calabazo en Taganga
Dicho costeño para cuando alguien anda despistadísimo, desorientado o sin idea de qué está pasando, como si lo hubieran soltado en otro planeta. Se usa para vacilar al que no encuentra nada, no entiende una vuelta o se queda en blanco. Suena bien local porque Taganga es cerquita de Santa Marta.
Echarle el ojo al fondo
Se dice cuando te invitan a fijarte en lo que está al final o más escondido de un sitio, porque supuestamente ahí está lo bueno. Vale para una tienda, una nevera, una mesa con comida o cualquier rincón donde guardan lo mejorcito. Es como decir: mira allá al fondo, que ahí está la joya.
Pantaroca
En Magdalena le dicen pantaroca al pan que se pone durísimo, de esos que ya no se comen, se usan de pisapapeles o hasta de arma improvisada. Pasa cuando dejas el pancito por ahí, sin bolsa o mal guardado, y el calor y la humedad lo rematan. Es una forma exagerada y bien costeña de quejarse.
Culillo
En la Costa Caribe se usa para hablar de ese miedo sabroso que te entra justo antes de hacer algo arriesgado, como un sustico en la barriga que te frena. No es terror extremo, es más bien nervios mezclados con respeto por lo que vas a hacer. Y la verdad, a veces ese culillo te salva de hacer locuras muy brutas.
Hace un calor infernal
Se suelta cuando hace un calor brutal, de ese que te deja pegado a la silla y te derrite hasta las ganas de hablar. Muy de la Costa, cuando el sol está en modo castigo y todo el mundo anda buscando sombra, brisa o un ventilador prestado. No es literal, claro, pero a veces se siente bastante real.
Jartón
En la Costa, decir que estás jartón es que quedaste repleto de comida, a punto de explotar y con una pereza que ni pararte da. También se usa para decir que estás harto o mamado de alguien o de una situación, como cuando ya no aguantas más. Suena fuertecito, pero es bien costeño.
Ponerse helao
Se dice cuando alguien se queda frío del susto o de la sorpresa, como en shock, sin saber qué decir ni cómo reaccionar. No es que te dé hipotermia, es que la escena te apagó el cerebro un segundo. Muy de la Costa: te quedas helao mirando, con la boca abierta y el corazón acelerado.
Ser una memoria fresca
Se dice de la persona que se entera de todo y no se le escapa ni un chisme, como si tuviera la cabeza en modo grabadora 24/7. Hoy escuchó algo en la tienda y mañana ya lo sabe medio barrio, con nombres, fechas y hasta el color de la camiseta. Útil para enterarte, peligroso si la embarras.
Ser una figura
En la Costa, decir que alguien es una figura es soltarle un piropo bien ganado: es un bacán, un crack, alguien que se luce por buena gente o por cómo resuelve. Puede ser por ayudar, por ser chistoso o por tener buena actitud. Es de esas frases que dejan claro que esa persona cae de una.
Echar vaina
Se dice cuando te pones a vacilar a alguien con cariño, tirándole pullas, chistes o comentarios para picarlo un rato. No es para armar pelea, es más bien joda costeña, de la que deja a todo el mundo riéndose. Si te están echando vaina, te están tomando del pelo, pero en plan buena onda.
Tirarse su tinta
Se dice cuando alguien se hace un tatuaje, normalmente recién hecho, y lo anda mostrando con orgullo, como si fuera la última moda. Es como decir que se metió su rayón y ahora no se tapa ni pa' dormir. Suena muy de la Costa y va con ese flow de presumir sin pena.
Rumbón
Se dice cuando la fiesta es enorme y prendida, de esas que se sienten en toda la cuadra. Un rumbón no es una reunión tranquila, es música a todo taco, gente entrando y saliendo, baile hasta tarde y chisme garantizado. Si no te invitaron, duele. Y si fuiste, al otro día te cobra con guayabo.
Ser un cangrejo
En la Costa, sobre todo por Magdalena, se le dice a alguien cangrejo cuando es bien tacaño y no suelta un peso ni por accidente. Tiene plata, pero se hace el loco a la hora de invitar, compartir o colaborar. Vamos, el típico que se pega a la billetera como si le doliera abrirla. Y sí, desespera sabroso.
Armar la berraquera
Se dice cuando alguien arma un escándalo o un alboroto bien bravo, ya sea por rabia, emoción o porque se le fue la mano con la intensidad. Es como poner el ambiente en modo caos: gritos, bulla y todo el mundo mirando. Muy costeño, muy de Magdalena, y a veces hasta da risa después.
Armar la bulla
Se dice cuando alguien monta un alboroto de los buenos: hace bulla, mete ruido, arma escándalo y termina llamando la atención de todo el mundo. Puede ser por música durísima, por hablar a gritos o por ponerse a joder en grupo. Es bien costeño y, si te descuidas, te deja sin voz y sin paciencia.
Rajabola
Se le dice a alguien que se asusta fácil o que se acobarda a la primera, sobre todo cuando se supone que debería aguantar la presión. Es el típico que oye un ruido y ya está pidiendo auxilio. Va con burla cariñosa, como diciendo: no seas tan miedoso, que no es pa' tanto.
Dar papaya
En Colombia se dice cuando te descuidas y te pones en bandeja para que te roben, te tumben o se aprovechen de ti. Es como ir por la vida con el letrero de "hágame el favor y atráqueme" pegado en la frente. Muy usada como consejo: no des papaya, pilas.
Rata
En Magdalena se le dice rata a alguien bien avispado para no soltar un peso y, de paso, sacarle provecho a todo. No siempre es mala persona, pero sí medio tacaño y oportunista, de los que se cuelan donde sea y salen ganando. Va con tono de burla, aunque a veces hasta con admiración.
Echar carreta
En la Costa, sobre todo en Magdalena, se usa para decir que alguien se pone a hablar y hablar, metiendo cuento, cháchara o pura paja. Puede ser por joder, por entretener o para marear la perdiz, sin llegar al punto. No siempre es mala vibra, pero sí suena a que estás rellenando y no diciendo nada serio.
Azúcar, mamita
Piropo bien costeño para decir que alguien es un amor: súper dulce, atento y con una ternura que casi empalaga. Se suelta con cariño, a veces con ese tonito de señora que te adopta en dos segundos. No es literal, claro, es como decir que esa persona endulza el ambiente con solo aparecer.
¡Chimbiado!
En la Costa Caribe, sobre todo por Magdalena, chimbiado se usa para decir que algo está brutal, una chimba, que te dejó con la boca abierta. Puede ser un plan, un concierto o una jugada que salió perfecta. Es bien costeño, bien sabroso y bien exagerado, como debe ser cuando algo te voló la cabeza.
Echar la sombra
Se dice cuando te vas a tirar una siesta, normalmente después de almorzar, para capear el calor bravo del Caribe. La idea es buscar sombrita y desconectarte un rato, como quien se apaga para recargar. En Magdalena suena súper natural y hasta suena a plan serio: comer, abanico y a echar la sombra.
Volverse un ocho
Se dice cuando alguien se enreda mentalmente y queda hecho un lío, sin saber por dónde agarrar la cosa. Pasa mucho con cuentas, trámites o cuando te explican algo y terminas peor que al principio. Es como decir que te hiciste un nudo en la cabeza. Bien costeño y bien real.