Se dice cuando alguien queda plantado, tirado o abandonado, sin plan y sin compañía, como si lo hubieran dejado botado en un sitio perdido. Vale para citas, parches y cualquier vuelta que se cae a última hora. Suena bien costeño y da pena ajena, porque nadie quiere quedar así.
"Oye, ¿y Camila qué? Iba a caer al parche y se abrió sin avisar. Me dejó en el chuzo como un bobo, con la gaseosa en la mano y todo."