Se dice cuando andas metido en el relajo, la fiesta o el caos, casi siempre por gusto. No es solo tener problemas, es estar en el cotorreo intenso, con plan de desvelo, chelas y decisiones medio cuestionables. Puede sonar a regaño o a presumir, según quién lo diga. Y sí, suele acabar en anécdota.
Se dice cuando traes plan de fiesta y relajo sin freno: andar de parranda, tomando, bailando y haciendo desorden del bueno. Es como irte de largo con la banda y que te valga el reloj. Ojo, según el tono puede sonar a diversión sana o a que ya andas medio pasado. Y sí, tiene su encanto.