Quedarse como un cucurucho
En Tolima se usa para decir que alguien se queda frío, tieso o totalmente en shock ante una noticia o situación inesperada. Es como si la persona se congelara del susto o de la sorpresa, sin saber qué decir ni qué hacer. La imagen es la de un cucurucho quieto, sin moverse ni derretirse ni nada.
Mandinga
En Tolima se usa para hablar del que manda en el parche, el que lleva la batuta y al que todos le paran bolas. Puede ser porque tiene mucha labia, porque es el más avispado o porque ya quedó como el líder del combo. No siempre es el jefe oficial, pero sí el que termina decidiendo qué se hace. Y suele creérsela bastante.
Templiar
En Tolima se usa para hablar de irse de fiesta con devoción casi religiosa, como si la discoteca fuera la iglesia y el altar fueran las botellas. Es salir a rumbear duro, con toda la fe puesta en el perreo, el guaro y la desvelada. La gente dice que va a templiar cuando sabe que vuelve viendo el amanecer, si vuelve.
Despachado
En Tolima se dice que alguien está despachado cuando anda relajado, sin afán, como si la vida le resbalara suavecito. Es ese estado en el que todo le sabe a arepa de maíz pelao recién hecha y no se complica por nada. Suena sabroso, pero también puede ser medio envidiable cuando uno anda lleno de vueltas.
Estar enguandoca'o
Se usa en Tolima para hablar de alguien que está tragado, embobado y medio bobo por amor, como si la guandoca le hubiera nublado el juicio. Es ese estado en que todo le recuerda a la otra persona y uno ya ni piensa claro. Es tierna, un poco burlona y, la verdad, tiene bastante gracia cuando se la sueltan a un amigo.
Ser propano
Se usa para hablar de alguien que vive encendido, que salta por cualquier cosa y anda siempre a punto de explotar, como cilindro de gas maltratado en cocina de pueblo. Es esa persona que uno mira y piensa mejor no lo pico porque arma la de Dios. Y hay que admitir que la comparación con el gas tiene su gracia peligrosa.
Floripondio
En Tolima se le dice floripondio a la persona que se viste toda exagerada, llena de brillo, marca y pinta plástica para cualquier plan. Es como que se cree modelo de pasarela para ir a la tienda de la esquina. No es un insulto mortal, pero sí es una vacilada cariñosa. Y hay que admitir que la palabra suena buenísima.
Ir a la leña
En Tolima se usa para decir que alguien se va a poner juicioso a trabajar duro, sin pereza y con toda la energía. Es como decidir que ya no hay excusas y toca meterle la ficha al estudio, al camello o a cualquier reto pesado. Suena a que toca sudar la gota gorda, pero con actitud berraca, y la verdad es que motiva bastante.
Camelliar
En Tolima se usa camelliar para hablar de trabajar duro, darle sin parar a la jornada y rebuscársela con todo el esfuerzo posible. Viene de la idea del camello que aguanta lo que le echen, y se usa tanto para el trabajo formal como para el rebusque diario. Es muy de andar por casa y suena bien sufrido.
Pertenecer a la recocha
Se dice de la persona que siempre está lista para el desorden, la risa y la vacilada, como si tuviera membresía vitalicia en el club de la recocha. No se queda quieta, arma plan, mete chiste, prende la fiesta y a veces hasta se pasa un poquito de intensa, pero toca admitir que sin esa gente todo sería más aburrido.
Armar parche con bandeja
Se dice cuando un grupo de amigos se reúne para preparar y disfrutar una comida entre todos, generalmente improvisada y llena de sabor casero.
Estar con el cambambero
Expresión muy tolimense para decir que alguien anda en plena farra, gozando la rumba sin pensar en la hora ni en las consecuencias. Es como estar metido de lleno en el desorden, con música a todo volumen, trago, baile y carcajadas. Básicamente, cuando se arma el cambambero y uno decide entregarse de corazón a la fiesta.
Pega'o
En Tolima se dice de la persona que siempre está encima de uno, que no se despega ni a bala. Puede ser el amigo que vive pegado a ti todo el día o el metido que se cuela en todos los planes y chismes. A veces hace gracia, pero también puede cansar un montón cuando uno quiere un rato de paz.
Correr lata
Expresión muy usada para hablar de cuando uno se burla de alguien, lo molesta o le hace chanzas de confianza, estirando el chiste hasta casi hacerlo rabiar. Es como joderlo con cariño, pero si se pasa de la raya ya no hace tanta gracia. En Tolima se usa mucho entre amigos y familia, sobre todo cuando hay recocha fuerte.
Arboliarse
En Tolima se dice arboliarse cuando alguien se queda quieto, ido, mirando un punto fijo como si fuera un árbol echando raíces. Es ese momento en que la persona está tan perdida en sus pensamientos que ni se entera del mundo. Muy útil para describir a quien se queda pegado viendo el paisaje o pensando en la nada absoluta.
Pa' qué te apiques
Expresión muy de Tolima y del centro de Colombia para decirle a alguien que no se amargue, que no se lo tome tan a pecho y se relaje. Es como soltar un tranqui, no es pa' tanto, deja la rabia y la lloradera. Suena medio regaño cariñoso, pero con ese saborcito costeño interiorano que le da toda la gracia.
¡Qué castillo!
Expresión muy tolimense para hablar de una situación incómoda, vergonzosa o cuando alguien arma un drama que no venía al caso. Se suelta cuando todo se enreda por bobadas y la gente se pone intensa. Es como decir qué problema tan innecesario, pero con más sabor y un toque de chisme de esquina.
Estar en la joda
Se usa para hablar de alguien que vive de rumba en rumba, siempre metido en la farra, parchado con los amigos, tomando, bailando y gozando sin remordimiento. Es esa persona que nunca dice que no a un plan, así sea lunes en la noche. La vida seria le resbala y la joda es su hábitat natural.
Armar el bonche
Expresión muy usada en Tolima para decir que alguien monta un problema, pelea o discusión con escándalo. Es cuando una persona se emberraca y empieza a gritar, reclamar y hacer show delante de todo el mundo. No es solo discutir, es armar todo el espectáculo, con chisme incluido. Y hay que admitir que a veces el bonche está más bueno que la fiesta.
Pegar la correría
Expresión muy usada para hablar de alguien que deja todo tirado para última hora y luego anda corriendo por todo lado tratando de resolver el desorden. Es como ver a la persona en modo caos total, sudando la gota fría y pidiendo favores a todo el mundo. Y hay que admitir que a veces da risa verlo, aunque uno sufra igual.
Huelepatio
En Tolima se le dice huelepatio a la persona chismosa que vive pendiente de la casa ajena, asomada a la ventana y oliendo todo lo que pasa en el barrio. Sabe quién entra, quién sale y hasta qué comieron. Es como un radar de chismes con patas, y hay que admitir que a veces hasta da risa.
Chirrete
En Tolima se usa para hablar de un niño muy travieso, cochino o desordenado, el típico pelao que vive lleno de barro y haciendo diabluras. Suele sonar entre regaño y cariño, sobre todo en boca de las abuelas y las tías que ya están mamadas pero igual se derriten con el chirrete. Y hay que admitir que la palabra suena bien sabrosa.
Estar como ciruela
En Tolima se usa para decir que alguien está en un estado de relajación brutal, bien echado y sin una sola preocupación en la cabeza. Es como cuando te pega el sopor del almuerzo, te tiras a la hamaca y el mundo puede explotar que tú ni te enteras. La expresión suena tierna, pero en verdad es puro goce costeñito interiorano.
Embejucado
Estado emocional peligrosísimo en el que alguien está más allá de simplemente bravo, ya es una furia tropical que asusta. Es cuando la persona parece poseída por la rabia, habla duro, frunce el ceño y hasta las cejas sudan del mal genio. Es de esos enojos que uno ve y piensa mejor me hago el loco.
Echarse un libro
En Tolima se usa para hablar de cuando alguien se inventa una historia larguísima y bien elaborada para convencer a otro, casi como si se hubiera escrito una novela solo para salirse con la suya. Es como meter carreta nivel experto. A veces funciona y todo, aunque uno sepa que es puro cuento, y hay que admitir que tiene su gracia.
Andar llevado de la piedra
Expresión muy tolimense para decir que alguien está furioso, con la piedra al tope, que mejor ni le hablen porque explota. Es como si fuera por ahí cargando un costal de rabia en la espalda y cualquier cosa lo termina de reventar. Suena chistoso, pero cuando alguien anda así, más bien tómele distancia.
¡Qué baúl!
Se usa para decir que alguien está llenísimo de chismes, historias y secretos, como si cargara un baúl repleto de cosas que contar. Es una forma medio divertida de señalar al amigo que siempre sabe todo de todo y que vive actualizado con el último bochinche del barrio. Y la verdad, siempre cae bien tener un baúl cerca.
Mascarazo
En Tolima se usa para hablar de una sorpresa tan brava que sientes como si te hubieran pegado con una máscara en toda la jeta. Es ese momento que te deja medio ido, sin saber si reírte, asustarte o sentarte a procesar el chisme. Y la verdad, la palabra suena tan sabrosa que provoca usarla a cada rato.
Dar en la tanda
Expresión muy usada para decir que a alguien le fue mal en algo, ya sea que se pegó una buena caída, perdió feo en un juego o hizo el oso delante de todo el mundo. Es como recibir un golpe físico o moral que lo deja a uno todo avergonzado. Y sí, da risa cuando no le pasa a uno.
¡Qué torre!
Se usa cuando algo se vuelve un despelote total, una situación toda enredada que se salió de las manos y uno ya no sabe si reírse o llorar. Sirve mucho al contar chismes o anécdotas locas, cuando todo termina siendo un caos sabroso. Es como decir qué lío tan bravo, pero con sabor bien tolimense y más carcajada.
Costra
En Tolima se usa para hablar de alguien que se viste feo, descuadrado o con facha bien rara, como si hubiera escogido la ropa a oscuras. No es solo desarreglado, también medio ridículo, pero con ese encanto de personaje que uno no olvida. Y hay que admitir que a veces esas pintas dan risa.
Princesiarse
Se usa cuando alguien se pone todo delicado, mimado o creído, como si fuera de cristal y todo el mundo tuviera que atenderle. Es esa persona que no quiere ensuciarse, no quiere hacer fila, no carga nada pesado y se queja por todo. Básicamente, hacerse el importante y armar show por cualquier bobada. Y sí, a veces da risa verlo.
Posiblete
Forma chistosa y bien tolimense de decir que algo es posible, pero con mucha duda, como cuando uno dice que sí pero en realidad piensa que ni de vainas. Se usa para situaciones que podrían pasar, aunque suenen medio locas, y también para vacilar a alguien que está soñando despierto. Y hay que admitir que suena bien sabroso.
Película en periódico
Se usa cuando alguien suelta un chisme tan largo, detallado y dramático que parece sacado de una novela barata o de esas noticias bien amarillistas del periódico. Es el típico cuento que uno escucha con el tinto en la mano y piensa que la realidad supera a la ficción. Y la verdad, esos chismes son adictivos.
Jartarse la vida
En Tolima se usa para hablar de alguien que está viviendo sabroso, sin estrés y sin pensar mucho en el mañana. Es como decir que la persona se está dando la buena vida, comiendo rico, rumbeando y descansando a lo grande. Suena a desorden, pero de ese desorden rico que a cualquiera le provoca un poquito.
Toca Bogotá
Se usa cuando a alguien del Tolima le toca ir a Bogotá por obligación, casi siempre por trámites, vueltas con el Estado o cosas serias. La gracia está en que suena a resignación total, porque toca dejar el calorcito, la vida tranqui y aguantar trancón, frío y estrés capitalino. Es como un suspiro hecho frase, y la verdad es que tiene su encanto.
Armar la vaina
Se usa para decir que alguien montó el desorden, ya sea en buen plan o en puro caos. Puede ser desde prender la rumba en la cuadra hasta provocar un chisme que deja a todo el barrio hablando. Es muy de acá, bien costeña y bien colombiana, y hay que admitir que suena sabroso cuando uno la suelta.
Estar embolatado
Expresión muy usada cuando alguien está perdidísimo, sin saber qué hacer, confundido o enredado con mil cosas a la vez. Puede ser porque no entiende la situación, porque lo cogieron fuera de base o porque simplemente no le da la cabeza. Es como ver a alguien mirando al vacío pensando qué carajos está pasando, y la verdad hace gracia.
Echar el trapeo
Expresión tolimense que se usa cuando alguien anda lavando la conciencia, tratando de arreglarla después de embarrarla. Es como hacer méritos con detallitos, favores y sonrisas para que le perdonen la metida de pata. A veces funciona, a veces se nota a leguas y da hasta risa, pero igual la gente lo intenta.
Echarle crema
En Tolima se usa para decir que alguien está exagerando o adornando una historia para que suene más sabrosa de lo que fue. Es como meterle salsita extra al chisme para que todos pongan cuidado. No siempre es mala vibra, a veces es puro show para no aburrir a la gente, y hay que admitir que a veces se agradece.
Cortico
En Tolima cortico se usa para hablar de alguien bajito o de alguien que tiene la mecha corta y se emberraca rápido. Es como decir que todo en esa persona viene en versión reducida, desde la estatura hasta la paciencia. A veces se dice con cariño, a veces con recocha, pero igual uno se ríe porque sí tiene su gracia.
Echarse las lágrimas de yuca
Expresión que se usa cuando alguien finge llorar para dar lástima y manipular, como si se exprimiera las lágrimas a propósito. Viene de la idea de la yuca que, al cortarla, suelta una especie de agüita que parece llanto, pero obviamente no siente nada. Es como decir que la persona es bien novelera y que el drama es puro teatro barato.
Tener la oreja parada
Expresión muy usada en el Tolima para hablar de alguien que está súper pendiente de todo, sobre todo de chismes ajenos. Es como decir que la persona tiene las antenas listas para pillar cualquier murmullo, así esté al otro lado de la cuadra. A veces se dice con cariño, pero también puede ser medio venenito, según el tono.
Pisar babilla
Dícese de aquel que está llegando a una fiesta cargado de estilo, confianza y la mejor actitud. Literalmente como si estuviera demostrando quién manda.
Tener filo
En Tolima se dice tener filo cuando alguien tiene un hambre brava, de esas que le suena la tripa a kilómetros y se comería lo que le pongan enfrente. Es como sentir un hueco en el estómago que pide comida a gritos. Es muy coloquial y suena hasta chistoso cuando uno ya casi ve estrellitas.
No me importa tres tiras
Expresión muy de la tierrita para decir que algo te importa poquísimo, casi nada, como chicle viejo pegado debajo del pupitre. Es una forma más sabrosa y exagerada de decir que te da igual o que te resbala por completo. Suena relajada, medio burlona, y la verdad es que tiene bastante gracia cuando la sueltas en plena conversa.
Pelambre
En Tolima se usa para hablar de chisme bien jugoso, de esos que se pasan de casa en casa más rápido que gripe en bus lleno. Es el rumor sabroso, con detalles, exageraciones y media novela incluida. No es cualquier cuento, es el pelambre que arma tertulia, café, risas y uno que otro problema, pero igual la gente no suelta.
¿Qué hubo, marica?
Saludo muy usado entre amigos en Tolima para expresar sorpresa y alegría al ver a alguien después de un tiempo. Es como un qué onda o qué más, pero con sabor bien tolimense. Marica aquí no es insulto, es trato de confianza, aunque con desconocidos puede sonar pesado, así que mejor usarlo con gente de confianza.
Cazuela
En Tolima se usa cazuela para hablar de la siesta sabrosa que uno se pega después del almuerzo, cuando el cuerpo queda pesado y el calorcito da sueño. Es como decir que uno se cayó a la cazuela del sopor y quedó frito un ratico. No es vagancia, es tradición sagrada y el que la critica es porque nunca la ha disfrutado bien.
Irse de iglesia
Forma peculiar en que los tolimenses dicen que alguien se ha ido a la cama temprano con el pretexto de un plan más aburrido que chupar un clavo.