Se usa en Tolima para hablar de alguien que está tragado, embobado y medio bobo por amor, como si la guandoca le hubiera nublado el juicio. Es ese estado en que todo le recuerda a la otra persona y uno ya ni piensa claro. Es tierna, un poco burlona y, la verdad, tiene bastante gracia cuando se la sueltan a un amigo.
Se dice cuando quedas repleto después de comer, tan lleno que te da pereza hasta respirar y lo único que quieres es tirarte un rato. Es como estar satisfecho, pero en modo exagerado, con la panza a punto de pedir tregua. Muy de parche y de sobremesa lenta, de esas que te dejan tieso.