Estar parchadito

Se dice cuando estás relajado, sin afán y sin estrés, solo disfrutando el rato. Puede ser en la casa, en la esquina, en un cafecito o donde sea, pero la idea es la misma: estás tranqui, en plan de buena vibra, parchando con la gente. Suena bien nariñense y bien de parche.

"¿Qué más, parce? Hoy no hago nada, ando parchadito con los panas en la esquina, cafecito en mano y chismeando suave."

Estar con la chuspa

En Nariño se dice cuando alguien anda de mal genio, irritable y con cero paciencia, como buscando pelea por cualquier bobada. Es ese mood de “no me hablen” y todo le cae mal, desde el ruido hasta una pregunta inocente. Útil para avisar y no ganarse un regaño gratis.

"Pilas con el profe hoy, está con la chuspa y por una risa chiquita ya nos echó la charla a todos, ni el recreo perdonó."

Estar en la jugada

Se dice de alguien que está pilas y no se deja coger ventaja. Está al tanto de lo que pasa, entiende la movida rápido y se entera de los chismes antes que nadie. También vale para quien sabe cómo funciona algo y se mueve con maña. Si no estás en la jugada, te quedas mirando.

"¿Y Juan cómo supo lo del parche si nadie le dijo? Ese man siempre está en la jugada, ya tenía plan, ruta y hasta el after listo."

Hablar en pastuso

Se dice cuando alguien habla con el acento y las muletillas bien de Pasto y Nariño, usando palabras y giros que a veces solo entienden los de allá. Es como “ya se te pegó el pastuso”. Puede ser en broma o con cariño, y suele sonar a orgullo de tierra y parche.

"El primo llegó de Bogotá todo finito, y a la semana ya estaba: ve, ya pues, ñaño, ¿sí o qué? Lo sentaron en la esquina y salió hablando en pastuso completico."

Tomarse el sol en bocadillo

Se dice cuando alguien está tirado al sol, relajadísimo, como si fuera un bocadillo en plancha: quieto, calentándose y a punto de derretirse. Sirve para vacilar a quien se toma las vacaciones con demasiada calma, sin afán de nada. Es una imagen bien chistosa y muy gráfica, la verdad.

"Vea pues, Juan lleva dos horas panza arriba en la arena, tomándose el sol en bocadillo, y uno aquí cargando las neveras como un bobo."

Ir a tomar caucano

Dicho nariñense para decir que vas a salir a dar una vuelta sin plan fijo, solo a mirar qué hay, saludar gente y enterarte del chisme del barrio. Es caminar por caminar, con calma y curiosidad, como quien se asoma a la vida ajena pero sin mala leche. Plan barato y bien de pueblo.

"Ya comimos, pues. Vámonos a tomar caucano por la cuadra, a ver si pillamos a los vecinos y nos enteramos del chisme."

Dar garra

En Nariño se dice cuando alguien se pone a chismosear duro, a criticar o a echar cuento de otra persona con ganas, como si estuviera narrando un partido. Si te dicen que estás dando garra, bájale al chisme y a la lengua suelta. Y sí, hay gente que lo tiene de hobby profesional.

"Dejá de dar tanta garra, parcero, que apenas llegaste y ya estás contando lo de la vecina y el man del mototaxi."

Entregar el marrano

Dicho nariñense para cuando alguien por fin se decide a dar el paso y comprometerse de verdad, sobre todo en temas de pareja. Es como dejar de marear la perdiz y ponerse serio con la relación, ya sea formalizando, presentando a la familia o hablando claro. Suena chistoso, pero el mensaje es bien directo.

"José lleva meses con María y nada que entrega el marrano. Ya le toca ponerse serio, presentarla en la casa y dejar tanta vuelta, ¿o qué?"

Ranguachar

Verbo bien nariñense para decir que te vas de farra a lo bestia, con desorden, trago y jolgorio, hasta quedar vuelto nada al día siguiente. Es como pegarse una rumba sin frenos, de esas que te dejan con la cruda brava y la dignidad en modo ahorro. Si lo oyes, prepárate para el caos.

"Cobramos la quincena y de una nos fuimos a ranguachar por el centro, entre pola, música y desorden. Hoy amanecí con la cruda brava y sin saber dónde quedó mi gorra."

Arrecho

En Nariño se usa para decir que algo está brutal, muy bueno o impresionante, de esos planes que te dejan con la boca abierta. Puede aplicarse a un concierto, una jugada, una comida o alguien que se lució. Ojo, porque en otros países también puede tener sentido sexual o de enojo, así que depende del parche.

"Ñaño, ese concierto en Pasto estuvo arrecho, salimos sudados y felices, y todavía me zumba el oído de tanto brinco."

Hecho pedazos

Se dice cuando alguien o algo queda reventado, en pésimo estado o totalmente destruido. Puede ser físico, como después de una caída, o más de ánimo, como cuando la vida te da duro. Es como decir que quedaste vuelto nada, sin energía y sin ganas ni de parpadear. Duele solo de oírlo.

"Parce, después de esa parranda y el guayabo bravo, quedé hecho pedazos. Me levanté tarde, con la cabeza sonando y caminando como si me hubieran dado una paliza."

Escalarañado

En Nariño se le dice a alguien escalararañado cuando anda medio ido, distraído o desubicado, como con la cabeza en otra parte. Es ese que está presente de cuerpo pero la mente se le fue a pasear, y por más que le hables, no aterriza. Suena chistoso y sirve para vacilar sin tanta mala leche.

"Dejá de mirar al techo, ñaño, que estás escalararañado y se te quema el arroz otra vez. Ponete pilas, pues, que ya viene mi mamá."

chapetón

En Nariño le dicen chapetón al forastero, sobre todo al que viene de afuera y se nota a leguas: blanquito, con las mejillas rojas por el frío o la altura, medio desubicado y mirando todo como si fuera postal. No siempre es insulto, más bien una forma burlona de decir: este man no es de por aquí.

"Vea pues, ese chapetón anda con las cachetes colorados y preguntando por dónde queda la plaza, como si no hubiera visto montaña en la vida."

Echar culebra

En Nariño se dice cuando vas a salir de rumba sin freno, a parchar duro y a darle hasta que el cuerpo aguante. Es plan de bailar pegadito, sudar la camiseta y olvidarte del mañana por unas horas. No es elegante, pero sí sabroso. Si te invitan, ya sabes que la noche se va a alargar.

"Este viernes vamos a echar culebra en el bar nuevo del centro, caiga con buena pinta y plata pal taxi, porque mañana nadie responde."

Pasar el dato

Se dice cuando le compartes a alguien una información útil o un dato clave, tipo el contacto, el lugar, el precio o el truco para conseguir algo. Puede ser un chisme, sí, pero casi siempre va más por el lado de ayudar: pasar el dato para que el otro no se quede perdido. Es el WhatsApp del barrio, pero en versión hablada.

"Ve, pasame el dato del man que arregla motos barato, que la mía está haciendo un ruido rarísimo y no quiero que me tumben."

Cerrar el catre

Se dice cuando alguien ya se va a dormir o a meterse a la cama, como dando por terminado el día. La idea viene del catre, esa camita sencilla, y suena a plan de descanso sin vueltas. En Nariño se usa bien casual, tipo: ya no hay más charla, me pierdo a dormir.

"No joda, ya me dio sueño y mañana toca madrugar a la plaza. Apague la luz y cierre la puerta, que yo ya voy a cerrar el catre."

Raptar café

Dicho en plan de broma en Nariño cuando alguien se va a “robar” el mejor café de la casa antes de que los demás lo prueben. No es un delito de verdad, es pura recocha para señalar al vivo que se adelanta, se sirve primero y deja a todos oliendo. Y sí, allá el café se cuida como si fuera oro líquido.

"Ojo pues, no te me metas a la cocina que mi mamá ya tostó el café bueno y vos sos capaz de raptar café y dejarnos con agüita."

Zancocho

En Nariño, zancocho se usa para hablar de un enredo o un desorden tremendo, como cuando todo se vuelve un caos y nadie entiende nada. Puede ser una fiesta pasada de vueltas, una reunión que se descontrola o cualquier situación con mucho alboroto. Ojo, que también es una sopa, pero aquí es puro relajo.

"En la fiesta de Juan se armó un zancocho brutal, uno con la bocina a todo taco, otro buscando la chaqueta y mi primo bailando encima de la mesa como si fuera tarima."

¡Qué propio!

En Nariño se suelta para decir que algo está bien hecho y se ve una chimba: una comida en su punto, un plan que salió redondo o alguien que va bien presentado. Es como decir qué bonito, qué bien montado o qué bacano, pero con sabor nariñense. Da gusto decirlo cuando algo queda fino.

"¿Ya probaste el cuy que hizo doña Luz? Quedó doradito y con ajicito, ¡qué propio! Y vos con esa chaqueta también, todo propio."

Tablazo

En Nariño se dice tablazo cuando alguien se manda una cagada grande o hace una torpeza bien brava y queda en evidencia. Es como pegarse un porrazo, pero en versión social, de esos que te dejan rojo y a los demás muertos de risa. No es maldad, es que el ridículo a veces viene con combo.

"Santi todo galán con flores y serenata, y cuando llega donde la novia le dice feliz cumpleaños… y era el aniversario. Se mandó severo tablazo y la suegra casi se atraganta de la risa."

Estar en la minga

En Nariño se usa para decir que alguien anda en las nubes, despistado o como si estuviera en otro planeta, sin pillar lo que está pasando. También vale cuando estás lento para reaccionar o te quedas mirando sin hacer nada. No es un insulto heavy, pero sí un jalón de orejas con humor.

"¡Ve, Juan! Dejá de estar en la minga y ayudame a mover el sofá, que vos ahí parado no servís ni pa’ espantar moscas."

Quedarse ciego de amor

Se dice cuando alguien está tan tragado que pierde el criterio y no ve ni los defectos más obvios de su pareja. Todo le parece lindo, justifica cualquier cosa y hasta las red flags le brillan como si fueran luces de Navidad. Es como andar con un filtro romántico pegado en la cara. Tierno, sí, pero peligroso.

"Marta lo deja plantado cada rato y Julián igual la defiende. No joda, ese man se quedó ciego de amor y ni cuenta se da."

Pillar gripita

Se dice cuando te está dando un resfriado leve, de esos que empiezan con moquito, estornudos y la garganta rara. En Nariño suena muy natural decir que la estás pillando, como si la gripita te hubiera agarrado en la esquina por salir sin chaqueta. No es grave, pero sí fastidiosa.

"Parce, me agarró el sereno anoche y hoy amanecí pillando gripita, todo mocoso. Voy por una aromática, vitamina C y un caldito, porque así no se puede ni chismosear."

Pegarse la tienda

Se dice cuando te quedas dormido de golpe y bien profundo, normalmente después de una comilona, una jornada pesada o un plan que te dejó reventado. Es como decir que te pegaste una dormida brava, de esas que te apagan el mundo y no escuchas ni el celular. Bien de la tierrita, y bien útil.

"Parce, después de ese sancocho y la caminada, me pegué la tienda durísimo y cuando desperté ya era de noche y mi mamá estaba brava."

Echarle rama

Se dice cuando alguien se pone en modo relax total: tirarse a descansar, vaguear un rato o pasar el tiempo sin afán, como dejando que el día corra solo. En Nariño suena bien de parche tranquilo, de no hacer nada productivo y cero culpa. Ideal para domingos, sobremesas largas y planes que no son planes.

"Salí del camello, me compré un cafecito y me fui a la cancha a echarle rama con los panas, viendo pasar la gente como si nada."

Pillarse una parla

Se dice cuando te pones a conversar largo y tendido con alguien y la charla se alarga sin darte cuenta, porque está buena la cosa y hay tema. Es como quedar pegado a la conversación y que el tiempo se te vaya volando. Muy de parche tranquilo, de esos que empiezan con un hola y terminan en madrugada.

"Ayer en la tienda nos pillamos una parla con Don Chucho y, cuando menos pensamos, ya estaban cantando los gallos y ni habíamos cenado."

Camellar

En Nariño y en buena parte de Colombia, camellar es trabajar, currar o meterle duro a la chamba, casi siempre porque toca y no hay de otra. Vale para el trabajo formal o para cualquier rebusque del día a día. Suena muy de calle y bien juvenil. Y sí, cero camellos de verdad.

"Parce, hoy no hay plan, me toca camellar hasta tarde porque ando pelado y quiero cuadrar pa' las polas del finde."

Estar en la papa

En Nariño se dice cuando estás metidísimo en el meollo de algo, en el punto clave donde se define todo. Es ese momento de máxima tensión o emoción en el que cualquier cosa puede pasar, para bien o para mal. También vale para cuando por fin llegas a lo importante y ya no hay vuelta atrás. Bien sabroso decirlo.

"Mano, íbamos ganando y en el último minuto nos pitan penal, qué rabia. Ahí sí estábamos en la papa y el arquero casi se lo come."

Correr como cura en procesión

Dicho bien irónico para burlarse de alguien que va lentísimo, como si “corriera” pero en realidad va a paso de tortuga. La gracia está en el contraste: un cura en procesión no tiene prisa ni aunque le paguen. Se suelta para meter presión, picar un poco y decirle al otro que se mueva ya.

"¡Dale pues, ñaño! Con ese paso no llegamos ni a la esquina, estás corriendo como cura en procesión y el bus ya va pitando."

Estar en la huevonada

Se usa para decir que alguien anda distraído, colgado, en las nubes o perdiendo el tiempo en bobadas. También vale cuando estás haciendo algo sin sentido o sin ponerle cuidado a lo importante. Es bien de regaño entre panas, medio burlón, y sí, suena fuertecito, pero es de lo más normal por allá.

"¡Oiga, parcero! En la clase se quedó en la huevonada mirando el techo y cuando la profe preguntó, ni sabía en qué página íbamos."

Empijamarse

Verbo bien casero para decir que te pones la pinta de estar por la casa, normalmente el pantalón de pijama o ropa bien suavecita, con la misión clara de no hacer nada productivo. Es el modo descanso oficial: sofá, cobija y cero planes. Si alguien te busca, estás empijamado y punto.

"No me llamen pa’ nada, hoy me empijamo temprano, me tiro en el sofá con una peli y un cafecito, y que el mundo espere."

Comer como náufrago

Se dice cuando alguien come con un hambre salvaje, como si llevara días sin probar bocado. Es esa forma de devorar sin culpa, repitiendo plato y limpiando la olla si hace falta. En Nariño suena muy natural para describir a quien llega reventado y se manda un banquete. Y sí, la dieta queda en visto.

"Volví del cerro muerto de hambre y me serví dos platos de cuy con papitas, comí como náufrago y ni pregunté si quedaba más."

Caer como costal

Se dice cuando alguien se queda dormido al instante y bien pesado, como si le hubieran apagado el switch. También vale para cuando te desplomas del cansancio, sin drama y sin aviso. Es la típica después de una rumba brava, un turno eterno o una caminada de esas que te dejan viendo estrellitas.

"Nos fuimos de rumba en Pasto, llegué a la casa, me quité los zapatos y caí como costal en la cama. Ni escuché el celular, amanecí tieso y con la cobija en la cara."

Armar la vaca

Se dice cuando entre varios hacen una colecta, cada quien pone su parte y se arma un fondo común para algo. Puede ser pa' la fiesta, el asado, un regalo o hasta pa' sacar a alguien de un apuro. Es como decir hagamos la vaquita, pero con sabor nariñense y bien de parche.

"Ve, no se me hagan los locos, armemos la vaca y compramos la carne y las polas pa'l asado del sábado, que después todos comen y nadie quiere poner."

¡Qué camello!

En Nariño se dice camello cuando algo es un trabajazo, un lío o una vuelta bien pesada de hacer. Puede ser una tarea, un trámite o cualquier plan que se complica más de la cuenta. No es que sea imposible, pero te va a tocar sudarla y tener paciencia. Y sí, a veces da pereza solo pensarlo.

"Ñero, sacar la cita en la alcaldía fue un camello, me tocó madrugar, hacer fila y todavía me mandaron a sacar otra fotocopia."

Charlear

Verbo bien nariñense para decir ponerse a conversar largo y tendido con alguien, casi siempre con chisme, cuentos y risas de por medio. Suele pasar en la sala, en la tienda o donde caiga, con un tintico en la mano y cero afán. Es hablar por hablar, pero sabroso y con salseo.

"Nos sentamos a charlear con la tía, salió el chisme del barrio, el ex del primo y hasta el perro quedó funado, todo con tintico y galletas."

Estar embalado

En Nariño se dice cuando alguien va a mil, acelerado y con una energía que no le cabe en el cuerpo. Puede ser por emoción, por afán o porque se metió en algo y ya no para. A veces suena a elogio y otras a aviso de que baje un cambio, que se está embalando de más.

"Vea pues a Juanito, desde que se metió a ese curso anda embalado, hablando duro y diciendo que mañana ya monta empresa y se vuelve millonario."

Hacer motoso

Se dice cuando alguien se pone a inventar excusas para zafarse de un plan, sobre todo si hace frío, llueve o da pereza salir. Es el típico que mira por la ventana, siente el sereno y de una ya le duele todo. Vamos, puro cuento para no ir y quedarse arropado.

"No me salga con motoso, mijo: póngase la chaqueta y camine, que ya compré las boletas y así esté helando igual vamos."

Bichote

En Nariño se usa para hablar del que manda en el parche, el que tiene la última palabra y todo el mundo respeta. Puede ser el líder del combo, el que pone las reglas o el que siempre resuelve los problemas. No siempre es algo malo, pero sí deja claro que esa persona tiene poder y se cree la gran cosa.

"Ese man Jairo sí es bichote, llegó tarde a la fiesta, puso su música, se adueñó del parlante y todo el parche terminó haciendo lo que él decía."

Cocinar con maña

Se dice cuando alguien cocina con habilidad y picardía, metiéndole creatividad y ese toque secreto que hace que todo quede sabrosito. No es solo seguir la receta, es tener mano para que hasta una sopita sencilla salga de rechupete. En Nariño suena a elogio de los buenos, de los que dejan el plato limpio.

"Ve, esa sopita te quedó una nota, bien espesita y con su cilantro. Vos sí estás cocinando con maña, ya me antojaste otra porción."

¡Qué berraquera!

Se suelta para decir que algo está brutal o que alguien tiene un coraje y una capacidad tremendas. Es como soltar un “qué crack” pero con sabor del sur de Colombia. Sirve para aplaudir una hazaña, un trabajo bien hecho o a alguien que no se raja ni con el frío ni con la mala suerte. Y sí, suena poderoso.

"¿Viste cómo dejó el carro después de esa raspadita? En una tarde lo cuadró completico, sin quejarse. ¡Qué berraquera ese man!"

Estar en la papa

En Nariño se dice cuando alguien está en su mejor momento: con suerte, con plata, con racha buena o simplemente gozándosela duro. Es como estar montado en la ola y que todo te salga redondo, sin esfuerzo. No es que seas famoso, es que andas bendecido y se te nota en la cara.

"Parce, desde que a Juancho le salió ese camello nuevo anda en la papa: invita las polas, paga el taxi y todavía le alcanza pa' la empanada."

¡Qué vieja tan machera!

Se dice en Nariño para soltarle flores a una mujer que es bien bacana: parchada, simpática, con buena vibra y de esas que se apuntan a todo sin ponerse intensas. Es como decir que es una nota de persona y que con ella el plan siempre sale bueno. Suena muy de la tierrita.

"Fuimos a Pasto con la Luisa y esa vieja es re machera: armó el plan, nos llevó a comer cuy y terminamos muertos de la risa toda la tarde."

Estar full de pilas

Se dice cuando alguien anda con toda la energía del mundo, súper activo, despierto y hasta acelerado. Es como estar recargado al 100%, listo para lo que sea, ya sea trabajar, salir o seguir de largo sin sueño. Muy de parche, y el “full” le da ese toque moderno que se oye harto por Nariño.

"Me metí un tinto bien cargado y quedé full de pilas, vea. Mientras ustedes roncaban, yo seguía despierto armando plan y poniendo música a todo volumen."

Andar en la chiva

En Nariño se dice cuando alguien anda de aquí para allá, metido en chismes o en vueltas, sin oficio claro y siempre con un cuento nuevo. No es que vaya en una chiva de verdad, es más bien que vive rodando, apareciendo en todo lado y enterándose de todo. Útil para echar pulla con cariño.

"¿Y Juanito qué? Ese man no trabaja ni estudia, vive andando en la chiva, hoy en el barrio de arriba y mañana en el centro, oyendo chisme y armando cuento."

Jalado de siembra

En Nariño se dice de alguien que está borrachísimo, bien prendido, de esos que ya van tambaleando y hablando enredado. Es una forma muy de campo para pintar a alguien pasado de trago, como si lo hubiera jalado la siembra misma. Suena exagerado y por eso da risa cuando lo sueltan en plena reunión.

"Apenas se tomó dos guaritos y ya andaba jalado de siembra, abrazando el poste y diciendo que era su primo de Pasto."

Estar en taco

En Nariño se dice cuando alguien está metido en un lío, en apuros o en una situación complicada de la que no se sale fácil. Es como estar acorralado, sin mucha vuelta. Sirve para regaños, chismes y advertencias, cuando ya la embarraste y toca responder. Y sí, suena a que te quedaste pegado.

"Oiga, parce, si su mamá ve el recibo y usted se gastó los ahorros, quedó en taco. Vaya aliste la disculpa y rece, que eso se prende."

Echar cuento

Se usa cuando alguien se pone a contar una historia medio inventada o súper adornada, de esas que suenan a novela y huelen a carreta. También vale para cuando alguien mete labia para convencerte o quedar bien. Vamos, que no está narrando, está echando cuento y esperando que le compres el show.

"No le coma cuento a Juanito, vea. Ese man vive echando cuento que conoció a Shakira en el mercado y que ella le pidió el número, qué tal."

Mandilear

Verbo bien de parche para decir que alguien hace de todo por la pareja y se deja mandar sin chistar. Viene del mandil, como el estereotipo del que anda de “juicioso” en la casa y no se despega ni pa’ respirar. No siempre es malo, pero cuando te desapareces del combo, ya estás mandileando duro.

"Parce, Jairo ya no sale ni a jugar micro porque la novia lo tiene en videollamada. Ese man anda mandileando re duro, ni el domingo se asoma."

Quitarse la pena

En Nariño se dice cuando alguien deja la timidez a un lado y por fin se suelta: habla, baila, canta o se anima a hacer algo sin tanta vergüenza. Es como sacudirse el miedo al qué dirán y entrar en modo valiente. Se usa mucho en planes sociales, cuando al principio todos están tiesos y luego ya nadie los para.

"Mirá a Juanito en el karaoke, al comienzo ni abría la boca y ya va por la tercera canción. Se quitó la pena y ahora hasta pide aplausos."
Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!