Estar parchadito
Se dice cuando estás relajado, sin afán y sin estrés, solo disfrutando el rato. Puede ser en la casa, en la esquina, en un cafecito o donde sea, pero la idea es la misma: estás tranqui, en plan de buena vibra, parchando con la gente. Suena bien nariñense y bien de parche.
Estar con la chuspa
En Nariño se dice cuando alguien anda de mal genio, irritable y con cero paciencia, como buscando pelea por cualquier bobada. Es ese mood de “no me hablen” y todo le cae mal, desde el ruido hasta una pregunta inocente. Útil para avisar y no ganarse un regaño gratis.
Estar en la jugada
Se dice de alguien que está pilas y no se deja coger ventaja. Está al tanto de lo que pasa, entiende la movida rápido y se entera de los chismes antes que nadie. También vale para quien sabe cómo funciona algo y se mueve con maña. Si no estás en la jugada, te quedas mirando.
Hablar en pastuso
Se dice cuando alguien habla con el acento y las muletillas bien de Pasto y Nariño, usando palabras y giros que a veces solo entienden los de allá. Es como “ya se te pegó el pastuso”. Puede ser en broma o con cariño, y suele sonar a orgullo de tierra y parche.
Tomarse el sol en bocadillo
Se dice cuando alguien está tirado al sol, relajadísimo, como si fuera un bocadillo en plancha: quieto, calentándose y a punto de derretirse. Sirve para vacilar a quien se toma las vacaciones con demasiada calma, sin afán de nada. Es una imagen bien chistosa y muy gráfica, la verdad.
Ir a tomar caucano
Dicho nariñense para decir que vas a salir a dar una vuelta sin plan fijo, solo a mirar qué hay, saludar gente y enterarte del chisme del barrio. Es caminar por caminar, con calma y curiosidad, como quien se asoma a la vida ajena pero sin mala leche. Plan barato y bien de pueblo.
Dar garra
En Nariño se dice cuando alguien se pone a chismosear duro, a criticar o a echar cuento de otra persona con ganas, como si estuviera narrando un partido. Si te dicen que estás dando garra, bájale al chisme y a la lengua suelta. Y sí, hay gente que lo tiene de hobby profesional.
Entregar el marrano
Dicho nariñense para cuando alguien por fin se decide a dar el paso y comprometerse de verdad, sobre todo en temas de pareja. Es como dejar de marear la perdiz y ponerse serio con la relación, ya sea formalizando, presentando a la familia o hablando claro. Suena chistoso, pero el mensaje es bien directo.
Ranguachar
Verbo bien nariñense para decir que te vas de farra a lo bestia, con desorden, trago y jolgorio, hasta quedar vuelto nada al día siguiente. Es como pegarse una rumba sin frenos, de esas que te dejan con la cruda brava y la dignidad en modo ahorro. Si lo oyes, prepárate para el caos.
Arrecho
En Nariño se usa para decir que algo está brutal, muy bueno o impresionante, de esos planes que te dejan con la boca abierta. Puede aplicarse a un concierto, una jugada, una comida o alguien que se lució. Ojo, porque en otros países también puede tener sentido sexual o de enojo, así que depende del parche.
Hecho pedazos
Se dice cuando alguien o algo queda reventado, en pésimo estado o totalmente destruido. Puede ser físico, como después de una caída, o más de ánimo, como cuando la vida te da duro. Es como decir que quedaste vuelto nada, sin energía y sin ganas ni de parpadear. Duele solo de oírlo.
Escalarañado
En Nariño se le dice a alguien escalararañado cuando anda medio ido, distraído o desubicado, como con la cabeza en otra parte. Es ese que está presente de cuerpo pero la mente se le fue a pasear, y por más que le hables, no aterriza. Suena chistoso y sirve para vacilar sin tanta mala leche.
chapetón
En Nariño le dicen chapetón al forastero, sobre todo al que viene de afuera y se nota a leguas: blanquito, con las mejillas rojas por el frío o la altura, medio desubicado y mirando todo como si fuera postal. No siempre es insulto, más bien una forma burlona de decir: este man no es de por aquí.
Echar culebra
En Nariño se dice cuando vas a salir de rumba sin freno, a parchar duro y a darle hasta que el cuerpo aguante. Es plan de bailar pegadito, sudar la camiseta y olvidarte del mañana por unas horas. No es elegante, pero sí sabroso. Si te invitan, ya sabes que la noche se va a alargar.
Pasar el dato
Se dice cuando le compartes a alguien una información útil o un dato clave, tipo el contacto, el lugar, el precio o el truco para conseguir algo. Puede ser un chisme, sí, pero casi siempre va más por el lado de ayudar: pasar el dato para que el otro no se quede perdido. Es el WhatsApp del barrio, pero en versión hablada.
Cerrar el catre
Se dice cuando alguien ya se va a dormir o a meterse a la cama, como dando por terminado el día. La idea viene del catre, esa camita sencilla, y suena a plan de descanso sin vueltas. En Nariño se usa bien casual, tipo: ya no hay más charla, me pierdo a dormir.
Raptar café
Dicho en plan de broma en Nariño cuando alguien se va a “robar” el mejor café de la casa antes de que los demás lo prueben. No es un delito de verdad, es pura recocha para señalar al vivo que se adelanta, se sirve primero y deja a todos oliendo. Y sí, allá el café se cuida como si fuera oro líquido.
Zancocho
En Nariño, zancocho se usa para hablar de un enredo o un desorden tremendo, como cuando todo se vuelve un caos y nadie entiende nada. Puede ser una fiesta pasada de vueltas, una reunión que se descontrola o cualquier situación con mucho alboroto. Ojo, que también es una sopa, pero aquí es puro relajo.
¡Qué propio!
En Nariño se suelta para decir que algo está bien hecho y se ve una chimba: una comida en su punto, un plan que salió redondo o alguien que va bien presentado. Es como decir qué bonito, qué bien montado o qué bacano, pero con sabor nariñense. Da gusto decirlo cuando algo queda fino.
Tablazo
En Nariño se dice tablazo cuando alguien se manda una cagada grande o hace una torpeza bien brava y queda en evidencia. Es como pegarse un porrazo, pero en versión social, de esos que te dejan rojo y a los demás muertos de risa. No es maldad, es que el ridículo a veces viene con combo.
Estar en la minga
En Nariño se usa para decir que alguien anda en las nubes, despistado o como si estuviera en otro planeta, sin pillar lo que está pasando. También vale cuando estás lento para reaccionar o te quedas mirando sin hacer nada. No es un insulto heavy, pero sí un jalón de orejas con humor.
Quedarse ciego de amor
Se dice cuando alguien está tan tragado que pierde el criterio y no ve ni los defectos más obvios de su pareja. Todo le parece lindo, justifica cualquier cosa y hasta las red flags le brillan como si fueran luces de Navidad. Es como andar con un filtro romántico pegado en la cara. Tierno, sí, pero peligroso.
Pillar gripita
Se dice cuando te está dando un resfriado leve, de esos que empiezan con moquito, estornudos y la garganta rara. En Nariño suena muy natural decir que la estás pillando, como si la gripita te hubiera agarrado en la esquina por salir sin chaqueta. No es grave, pero sí fastidiosa.
Pegarse la tienda
Se dice cuando te quedas dormido de golpe y bien profundo, normalmente después de una comilona, una jornada pesada o un plan que te dejó reventado. Es como decir que te pegaste una dormida brava, de esas que te apagan el mundo y no escuchas ni el celular. Bien de la tierrita, y bien útil.
Echarle rama
Se dice cuando alguien se pone en modo relax total: tirarse a descansar, vaguear un rato o pasar el tiempo sin afán, como dejando que el día corra solo. En Nariño suena bien de parche tranquilo, de no hacer nada productivo y cero culpa. Ideal para domingos, sobremesas largas y planes que no son planes.
Pillarse una parla
Se dice cuando te pones a conversar largo y tendido con alguien y la charla se alarga sin darte cuenta, porque está buena la cosa y hay tema. Es como quedar pegado a la conversación y que el tiempo se te vaya volando. Muy de parche tranquilo, de esos que empiezan con un hola y terminan en madrugada.
Camellar
En Nariño y en buena parte de Colombia, camellar es trabajar, currar o meterle duro a la chamba, casi siempre porque toca y no hay de otra. Vale para el trabajo formal o para cualquier rebusque del día a día. Suena muy de calle y bien juvenil. Y sí, cero camellos de verdad.
Estar en la papa
En Nariño se dice cuando estás metidísimo en el meollo de algo, en el punto clave donde se define todo. Es ese momento de máxima tensión o emoción en el que cualquier cosa puede pasar, para bien o para mal. También vale para cuando por fin llegas a lo importante y ya no hay vuelta atrás. Bien sabroso decirlo.
Correr como cura en procesión
Dicho bien irónico para burlarse de alguien que va lentísimo, como si “corriera” pero en realidad va a paso de tortuga. La gracia está en el contraste: un cura en procesión no tiene prisa ni aunque le paguen. Se suelta para meter presión, picar un poco y decirle al otro que se mueva ya.
Estar en la huevonada
Se usa para decir que alguien anda distraído, colgado, en las nubes o perdiendo el tiempo en bobadas. También vale cuando estás haciendo algo sin sentido o sin ponerle cuidado a lo importante. Es bien de regaño entre panas, medio burlón, y sí, suena fuertecito, pero es de lo más normal por allá.
Empijamarse
Verbo bien casero para decir que te pones la pinta de estar por la casa, normalmente el pantalón de pijama o ropa bien suavecita, con la misión clara de no hacer nada productivo. Es el modo descanso oficial: sofá, cobija y cero planes. Si alguien te busca, estás empijamado y punto.
Comer como náufrago
Se dice cuando alguien come con un hambre salvaje, como si llevara días sin probar bocado. Es esa forma de devorar sin culpa, repitiendo plato y limpiando la olla si hace falta. En Nariño suena muy natural para describir a quien llega reventado y se manda un banquete. Y sí, la dieta queda en visto.
Caer como costal
Se dice cuando alguien se queda dormido al instante y bien pesado, como si le hubieran apagado el switch. También vale para cuando te desplomas del cansancio, sin drama y sin aviso. Es la típica después de una rumba brava, un turno eterno o una caminada de esas que te dejan viendo estrellitas.
Armar la vaca
Se dice cuando entre varios hacen una colecta, cada quien pone su parte y se arma un fondo común para algo. Puede ser pa' la fiesta, el asado, un regalo o hasta pa' sacar a alguien de un apuro. Es como decir hagamos la vaquita, pero con sabor nariñense y bien de parche.
¡Qué camello!
En Nariño se dice camello cuando algo es un trabajazo, un lío o una vuelta bien pesada de hacer. Puede ser una tarea, un trámite o cualquier plan que se complica más de la cuenta. No es que sea imposible, pero te va a tocar sudarla y tener paciencia. Y sí, a veces da pereza solo pensarlo.
Charlear
Verbo bien nariñense para decir ponerse a conversar largo y tendido con alguien, casi siempre con chisme, cuentos y risas de por medio. Suele pasar en la sala, en la tienda o donde caiga, con un tintico en la mano y cero afán. Es hablar por hablar, pero sabroso y con salseo.
Estar embalado
En Nariño se dice cuando alguien va a mil, acelerado y con una energía que no le cabe en el cuerpo. Puede ser por emoción, por afán o porque se metió en algo y ya no para. A veces suena a elogio y otras a aviso de que baje un cambio, que se está embalando de más.
Hacer motoso
Se dice cuando alguien se pone a inventar excusas para zafarse de un plan, sobre todo si hace frío, llueve o da pereza salir. Es el típico que mira por la ventana, siente el sereno y de una ya le duele todo. Vamos, puro cuento para no ir y quedarse arropado.
Bichote
En Nariño se usa para hablar del que manda en el parche, el que tiene la última palabra y todo el mundo respeta. Puede ser el líder del combo, el que pone las reglas o el que siempre resuelve los problemas. No siempre es algo malo, pero sí deja claro que esa persona tiene poder y se cree la gran cosa.
Cocinar con maña
Se dice cuando alguien cocina con habilidad y picardía, metiéndole creatividad y ese toque secreto que hace que todo quede sabrosito. No es solo seguir la receta, es tener mano para que hasta una sopita sencilla salga de rechupete. En Nariño suena a elogio de los buenos, de los que dejan el plato limpio.
¡Qué berraquera!
Se suelta para decir que algo está brutal o que alguien tiene un coraje y una capacidad tremendas. Es como soltar un “qué crack” pero con sabor del sur de Colombia. Sirve para aplaudir una hazaña, un trabajo bien hecho o a alguien que no se raja ni con el frío ni con la mala suerte. Y sí, suena poderoso.
Estar en la papa
En Nariño se dice cuando alguien está en su mejor momento: con suerte, con plata, con racha buena o simplemente gozándosela duro. Es como estar montado en la ola y que todo te salga redondo, sin esfuerzo. No es que seas famoso, es que andas bendecido y se te nota en la cara.
¡Qué vieja tan machera!
Se dice en Nariño para soltarle flores a una mujer que es bien bacana: parchada, simpática, con buena vibra y de esas que se apuntan a todo sin ponerse intensas. Es como decir que es una nota de persona y que con ella el plan siempre sale bueno. Suena muy de la tierrita.
Estar full de pilas
Se dice cuando alguien anda con toda la energía del mundo, súper activo, despierto y hasta acelerado. Es como estar recargado al 100%, listo para lo que sea, ya sea trabajar, salir o seguir de largo sin sueño. Muy de parche, y el “full” le da ese toque moderno que se oye harto por Nariño.
Andar en la chiva
En Nariño se dice cuando alguien anda de aquí para allá, metido en chismes o en vueltas, sin oficio claro y siempre con un cuento nuevo. No es que vaya en una chiva de verdad, es más bien que vive rodando, apareciendo en todo lado y enterándose de todo. Útil para echar pulla con cariño.
Jalado de siembra
En Nariño se dice de alguien que está borrachísimo, bien prendido, de esos que ya van tambaleando y hablando enredado. Es una forma muy de campo para pintar a alguien pasado de trago, como si lo hubiera jalado la siembra misma. Suena exagerado y por eso da risa cuando lo sueltan en plena reunión.
Estar en taco
En Nariño se dice cuando alguien está metido en un lío, en apuros o en una situación complicada de la que no se sale fácil. Es como estar acorralado, sin mucha vuelta. Sirve para regaños, chismes y advertencias, cuando ya la embarraste y toca responder. Y sí, suena a que te quedaste pegado.
Echar cuento
Se usa cuando alguien se pone a contar una historia medio inventada o súper adornada, de esas que suenan a novela y huelen a carreta. También vale para cuando alguien mete labia para convencerte o quedar bien. Vamos, que no está narrando, está echando cuento y esperando que le compres el show.
Mandilear
Verbo bien de parche para decir que alguien hace de todo por la pareja y se deja mandar sin chistar. Viene del mandil, como el estereotipo del que anda de “juicioso” en la casa y no se despega ni pa’ respirar. No siempre es malo, pero cuando te desapareces del combo, ya estás mandileando duro.
Quitarse la pena
En Nariño se dice cuando alguien deja la timidez a un lado y por fin se suelta: habla, baila, canta o se anima a hacer algo sin tanta vergüenza. Es como sacudirse el miedo al qué dirán y entrar en modo valiente. Se usa mucho en planes sociales, cuando al principio todos están tiesos y luego ya nadie los para.