Se dice cuando alguien está tan tragado que pierde el criterio y no ve ni los defectos más obvios de su pareja. Todo le parece lindo, justifica cualquier cosa y hasta las red flags le brillan como si fueran luces de Navidad. Es como andar con un filtro romántico pegado en la cara. Tierno, sí, pero peligroso.
"Marta lo deja plantado cada rato y Julián igual la defiende. No joda, ese man se quedó ciego de amor y ni cuenta se da."