Se dice cuando alguien habla con el acento y las muletillas bien de Pasto y Nariño, usando palabras y giros que a veces solo entienden los de allá. Es como “ya se te pegó el pastuso”. Puede ser en broma o con cariño, y suele sonar a orgullo de tierra y parche.
"El primo llegó de Bogotá todo finito, y a la semana ya estaba: ve, ya pues, ñaño, ¿sí o qué? Lo sentaron en la esquina y salió hablando en pastuso completico."