Se usa para decir que alguien está sin un peso, sin ni una monedita perdida en el bolsillo. Es como cuando ya te gastaste hasta lo que no tenías y la billetera solo guarda recibos viejos. Muy de cuando cobras, te emocionas gastando y a los dos días ya estás seco otra vez, pero con historias para contar.
Se usa cuando alguien está sin un medio, sin plata, pelando bien duro después de una rumba larga o de gastar en mil vainas del día a día. Es como decir que la billetera está en coma y la cuenta bancaria en terapia intensiva. Básicamente, estar más pelado que rodilla de chivo, y con ganas de llorar pero riéndose.
Se usa cuando andas sin un peso, en la prángana total, que abres la cartera y hasta el eco te contesta. Es como decir que estás en números rojos, pero en versión más de la banda. Ideal para esos días en que ni para las tortillas completas alcanza, aunque a veces da risa de lo triste que está la cosa.
Se dice cuando estás sin un duro, pelando bolas y contando las monedas para el pasaje. Es la forma rápida de avisar que no hay presupuesto para salir, invitar ni inventar. Muy de calle y bien útil para cortar planes sin dar tanta vuelta. Y sí, suena triste, pero da risa de lo real que es.