Hacer la cola
En Venezuela se usa para decir que te toca ponerte en una fila, normalmente larguísima, para comprar algo, hacer un trámite o agarrar un cupo. Suele implicar paciencia, calor, madrugón y ese ambiente de gente echando cuento mientras espera. Vamos, el deporte nacional cuando hay escasez.
Estar en la nota
En La Guaira se dice cuando estás en tu punto, relajado y disfrutando, como que todo te cuadra y no hay estrés. Puede ser por la playa, la música, la compañía o porque te pegó el mood sabroso. Es ese estado de estar fino, tranquilo y pasándola bien sin complicarte la vida.
Estar en modo coque
Se dice cuando alguien se pone intensísimo, exagera todo y arma un drama como si estuviera protagonizando una novela. También vale para cuando alguien anda acelerado, hablando duro y actuando como si el mundo se fuera a acabar por cualquier tontería. Es de esas frases que te bajan el show con una sola línea.
Arrochinado
Se le dice a alguien que está tirado, súper relajado y sin ganas de moverse, como si se hubiera quedado pegado al sofá. Es ese modo flojera total en el que ya ni te paras por agua. Muy de panas para vacilar al que está echando barriga y no colabora ni un poquito.
Encender la mecha
Se dice cuando alguien prende el ambiente y hace que la cosa arranque con fuerza, como si le metiera fuego a la fiesta. Puede ser el que pone la música, suelta el chiste perfecto o se lanza a bailar y contagia a todo el mundo. No es literal, claro, pero a veces parece que sí.
Repartir leña
Se dice cuando alguien se pone a soltar regaños, críticas o insultos sin filtro, como si estuviera dando palos a diestra y siniestra. Vamos, que la persona está brava y no perdona a nadie. En La Guaira se oye mucho para describir una bronca intensa, de esas que te dejan calladito y mirando al piso.
Porción
En La Guaira, decir que te tocó tu porción es hablar de la parte que te corresponde de algo, casi siempre plata, premio o ganancia. Es como decir mi tajada o mi cuota, pero con sabor costeño. Se suelta mucho después de una vaca, una rifa o una partida de dominó bien peleada. Si la porción es buena, andas bendecido.
Subirse a la montaña rusa
Se dice cuando alguien anda con un sube y baja de emociones o de situaciones, todo cambiante y medio caótico, como en una montaña rusa de verdad. Un minuto estás feliz y al siguiente te quieres arrancar el pelo. Sirve para días intensos, relaciones dramáticas o rachas de suerte y saladera. Puro vaivén, pues.
Rubia de calamina
Dicho guaireño para llamar a alguien o a algo que se ve fino por fuera, pero es pura pantalla. Es la típica persona que presume de rial, de carro del año o de contactos, y al final todo es cuento. Lo de “calamina” va por el metal baratón que se oxida y se pela, como el show.
Tener dos patas izquierdas
Se le dice a alguien que es torpísimo, sobre todo para bailar, jugar fútbol o cualquier cosa que requiera coordinación. Vamos, que se enreda solo y parece que el cuerpo no le hace caso. Es la típica frase para vacilar a un pana sin mala intención, aunque si se pica, ya es otro cuento.
Ponerse las gafas del perol
Se dice cuando alguien está haciéndose el loco, mirando pa' otro lado o inventando excusas, y toca aterrizar. Es como: deja la película y mira la realidad de frente. Suele soltarse en tono de vacile, pero con su empujoncito para que la persona se ponga seria y resuelva de una vez.
Estoy guardado
En La Guaira, decir estoy guardado es que te quedaste en casa, sin planes, en modo bajo perfil. Puede ser por flojera, por ahorrar, porque no quieres ver a nadie o porque la calle está pesada. Vamos, que hoy no sales ni a la esquina. Suena bien de pana y cero drama.
Pegarse el culebrón
Se dice cuando alguien se queda pegado a un drama ajeno, mirando, escuchando y metiendo cucharita como si fuera un capítulo de novela. No es que le pase a uno, es que se lo disfruta de espectador, bien pendiente del chisme y del zafarrancho. Vamos, el que no se despega ni aunque lo llamen.
Pegar la de calamar
En La Guaira se suelta cuando alguien está a punto de morirse o de quedar reventado, ya sea por un susto, una borrachera o una paliza de cansancio. Es como decir estirar la pata, pero en versión costeña y vacilona. No es literal, claro, es puro drama con humor para exagerar la vaina.
Jartarse un pescao
Expresión bien costeña para decir que te vas a dar un atracón de pescado, normalmente frito y recién hecho, en plan paseo a la playa con la gente. No es comer por comer, es ir a gozártelo con su limón, sus tostones y el desorden sabroso del día. Y sí, suele acabar en siesta.
Montarse en el tren
Se dice cuando alguien se suma a una moda o a una idea solo porque todo el mundo está en eso. Vamos, que se monta en la ola y sigue la corriente sin pensarlo mucho. Sirve para series, retos de redes, chismes o lo que esté pegado. A veces suena medio en burla, pero con cariño.
Estar en la guaira
Se dice cuando estás metido en un lío y no ves salida, como atrapado pero sin barrotes. Puede ser por plata, por un problema, por mala suerte o por una cadena de cagadas. Es bien de La Guaira y suena a resignación con humor, de esas frases que sueltas pa' no llorar.
Tirar pétalos
Se dice cuando alguien se pone a coquetear o a echarle flores a otra persona con halagos bien melosos, como si estuviera regando el camino de cumplidos. En La Guaira lo sueltan mucho cuando alguien anda en modo conquistador, hablando bonito y tirando labia sin pena. A veces funciona, a veces da pena ajena, pero intento no juzgar.
Estar en la papa
En Venezuela se usa para decir que alguien está en una posición buenísima: con plata, con contactos o con una suerte que no se la cree. Vamos, que está montado y le va de lujo, mientras los demás están resolviendo como pueden. No es solo estar cómodo, es estar arriba y con ventaja.
¡Deja el cañón!
Se suelta cuando alguien está dando la lata con ruido, bulla o una habladera que no lleva a ningún lado. Es como decirle: ya, bájale dos, deja el show y no sigas fastidiando. Muy de La Guaira, con ese tono de calle que corta el fastidio en seco. Y sí, suele ir con su buen “chamo” al final.
Estar tocado
Se dice de alguien que anda medio chiflado o que no está pensando muy fino, como si le faltara un tornillo. Puede ser porque está alborotado, porque tomó decisiones sin sentido o porque se le fue la mano con una idea. No siempre es insulto fuerte, a veces va en plan vacilón.
Estar en la gandola
Se dice cuando alguien anda en las nubes, distraído, como si tuviera la mente estacionada en otro lado. Es ese pana que no agarra una, se queda mirando al vacío y hay que llamarlo dos veces para que reaccione. En La Guaira suena bien criollo y sirve para bajarlo a tierra sin ponerse pesado.
Echarse una tienda
En La Guaira se dice cuando te tiras una siesta improvisada donde caiga, sin cama ni nada, solo porque el cuerpo lo pide. Suele ser después de comer, en la playa, en una hamaca o hasta en una silla plástica. Es como decir me apagué un rato y volví a la vida. Y sí, a veces roncas sabroso.
Volver a la realidad de La Guaira
Se suelta cuando se te acaba lo bueno y toca aterrizar en la rutina, sobre todo después de vacaciones o un descanso sabroso. En La Guaira tiene ese guiño de volver al calor, al corre corre y a la bulla de todos los días. Suena medio resignado, pero con humor, como pa' no llorar.
Galopar la cometa
Se dice cuando alguien anda acelerado, emocionadísimo o pasado de vueltas con un tema y no suelta la lengua ni un segundo. Va hablando, inventando y dándole vueltas como si tuviera un motorcito prendido. En La Guaira se usa mucho para el que está eufórico o alborotado. Y sí, cansa, pero da risa.
Echarse un camarón
En La Guaira, echarse un camarón es pegarse una siesta bien sabrosa, de esas que te reinician el sistema. Suele salir cuando estás reventado, estresado o vienes de un mal rato, y lo único que te provoca es desaparecer un rato. No es dormir toda la noche, es un descanso express con sabor a playa.
Echarse un cangrejo
En La Guaira se dice cuando te vas a dar una vuelta por la costa para despejarte, agarrar brisa y sacarte el encierro de encima. Es como recargarte con mar, malecón y sol, aunque sea un ratico. Suele salir cuando tienes rato sin playa y el cuerpo ya la está pidiendo a gritos.
pana de por vida
Se dice de ese amigo que no es solo pana, sino pana nivel familia, el que se queda contigo en las buenas, en las malas y en las peores. En La Guaira, “pana” es confianza pura: el que te cubre la espalda, te presta, te aconseja y no te deja morir. Lealtad con sabor a costa.
Pared de culos
Dicho playero para cuando un grupo se sienta en fila, bien pegadito, y desde atrás lo que se ve es una alineación de traseros tomando sol. Se usa en plan chiste, como para describir la escena y vacilar a los panas. No es fino, pero en la playa de La Guaira suena bastante natural.
Pegar el viaje
En La Guaira se dice cuando alguien se queda rayado con algo y se mete tan de lleno que parece que vive en ese mundo. Puede ser una obsesión, una fiebre o un enganche brutal con un hobby, una persona o una idea. No siempre es malo, pero cuando te lo sueltan, suele ser porque ya te pasaste de intenso.
Hablar con gusto
Se dice cuando alguien habla tan sabroso que da gusto escucharlo. Puede ser por el acento, la labia, el flow o porque cuenta las cosas con gracia y te engancha. No es solo hablar bonito, es hablar con swing, como si las palabras tuvieran ritmo. En La Guaira suena bien criollo y bien de calle.
Sudar la gota gorda
Se dice cuando te toca esforzarte un montón y acabas sudando a chorros, ya sea por el calor, por currar duro o por las dos cosas a la vez. Es como decir que la estás pasando fuerte y el cuerpo lo está firmando con sudor. En la costa pega especialmente, porque el sol no perdona.
Pana gringo
En La Guaira le dicen así al pana que es de aquí, pero se la tira de gringo: mete acento raro, suelta palabras en inglés y anda con vibra de turista permanente. No es necesariamente insulto, más bien una burla cariñosa para el que vive en modo Miami aunque esté comprando empanadas en la esquina.
Echar un cuento
Se dice cuando alguien se pone a contar una historia con todo el show: larga, sabrosa y con más adorno que verdad. Puede ser para entretener, para justificar algo o para echarse flores. No siempre es mentira, pero casi siempre viene con dramatismo nivel telenovela. Si te lo hacen, prepárate un cafecito porque va pa’ rato.
Estar en la papa
En Venezuela se dice cuando alguien está en su mejor momento o en una situación buenísima: con plata, con suerte o con todas las ventajas. Vamos, que la vida le está sonriendo y va sobrado. No es tanto “pasarla bomba” de fiesta, sino estar montado y cómodo, como quien cayó parado.
Estar enchufao
Se dice cuando alguien tiene palanca o contactos y por eso le abren puertas que a los demás ni de broma. Vamos, que está bien conectado y consigue favores, entradas, papeles o lo que sea sin sudar. Puede sonar a enchufe y a viveza, pero también se usa en plan broma cuando te sale todo redondo.
Macundales
Se dice de los corotos, bultos o cachivaches que alguien carga encima, normalmente más de la cuenta. Vamos, todo el reguero de cosas que llevas en la mochila, en bolsas o en la mano, como si fueras de mudanza. Es muy de la costa venezolana y suena sabroso, aunque a veces da pena ver tanto peso.
Turbineo
Se dice cuando alguien anda aceleradísimo, hablando o moviéndose tan rápido que no se le entiende ni papa. Es como si tuviera una turbina prendida y estuviera en modo apuro permanente. Sirve para vacilar al que llega alborotado, o para quejarse de ese ritmo loco que no deja ni respirar.
Echarse una perdidita
Se dice cuando te vas a echar una siestica corta o a desaparecer un ratico para descansar, muchas veces en la playa con la brisa pegándote en la cara. Es como decir me voy a desconectar un momentico y vuelvo nuevo. En La Guaira suena a plan sabroso, cero estrés y full relax.
rumba de abejas
Se dice cuando hay un gentío alborotado en una fiesta, todo el mundo pegado, hablando duro, bailando y armando bulla, como un panal en hora pico. No es que haya abejas de verdad, es la vibra de zumbido colectivo. Muy de La Guaira para describir una rumba prendida y medio descontrolada.
Vente pa'l ruedo
Se dice para invitar a alguien a sumarse al plan, casi siempre improvisado, con rumba, calle y cero formalidades. Es como decir ven pa' acá y métete en el movimiento, que esto se prendió. En La Guaira suena a puerto, panas y amanecer asegurado si te dejas llevar. Y sí, suele acabar tarde.
Tener la mente en el playón
Se le dice a alguien cuando está distraído, ido o en la luna, como si en vez de estar aquí estuviera mentalmente tirado en el playón, pensando en la playa, el vacilón o cualquier otra cosa menos en lo que toca. Es bien de regaño con cariño, de esos que sueltan en clase o en la casa.
¡Esto es un circo!
Se suelta cuando una situación es un caos total, todo el mundo improvisa y nadie tiene el control. Es como decir que aquello parece un show mal montado, con gritos, enredos y cero organización. Muy de soltarlo cuando algo se desmadra y ya solo queda mirar y decir: bueno, qué circo.
Arrecho
En La Guaira, decir que alguien está arrecho suele ser que está bravísimo, picado y con una arrechera encima de campeonato. No va de sexo, va de enojo puro y duro, de estar a punto de explotar por cualquier vaina. Ojo, porque en otros sitios cambia el sentido y te puedes meter en un lío sin querer.
Meterse en un baúl
Se dice cuando alguien quiere esconderse, desaparecer del mapa o tragarse la tierra por la pena. Suele salir después de una metida de pata bien fea, cuando te da tanta vergüenza que lo único que te provoca es meterte en un baúl y no dar la cara ni por casualidad. Dramática, pero demasiado real.
Creer que el mango es piña
Se dice de alguien que está perdidísimo, confundido o que no entiende nada de un tema. Vamos, que va por la vida mezclando cosas básicas y metiendo la pata sin darse cuenta. Es una forma burlona, pero bastante cotidiana, de decir que alguien no tiene ni idea y está improvisando a lo loco.
Hoyito
Diminutivo cariñoso para hablar del ombligo, como cuando alguien anda en la playa o con la barriga al aire y te da por vacilarle. Suena tierno y medio juguetón, no es nada serio ni médico. En La Guaira se usa mucho en chistes y piques bobos entre panas.
Ir en la leva
Se dice cuando te montas en el bus sin pagar pasaje, ya sea colándote, haciéndote el loco o aprovechando un descuido del chófer. Es la típica jugada de andar pelando y resolver como sea, con cara dura y un poquito de suerte. No es precisamente para presumir, pero en la calle se oye bastante.
Firmar La Guaira
Se dice cuando ya te cuadraron el plan playero y básicamente estás comprometido a caer sí o sí a La Guaira, sea al malecón, a la playita o a comerte un pescado frito con una Polar. Suele salir en planes improvisados, de esos que arrancan con una birra y terminan con arena hasta en el alma. Y sí, es puro entusiasmo costeño.
Decir sandeces
Se usa para cuando alguien se pone a soltar tonterías, disparates o comentarios sin mucho sentido, ya sea por estar vacilando, por nervios o porque le dio la loquera. No tiene por qué ser insulto fuerte, más bien es un tirón de orejas con humor. Y a veces, hay que admitirlo, da risa.