En Falcón se dice cuando te pegas una siesta bien sabrosa, de esas que caes rendido y te desconectas del mundo. No es una cabezadita, es dormir a gusto, normalmente después de comer o con el calorazo encima. Si te dicen que te echaste un camarón, es que te fuiste a la lona un rato largo.
Se dice cuando te vas a pegar una siestita corta para revivir, normalmente después de comer o cuando andás fundido. No es dormir toda la noche, es un descanso express para recargar batería y volver al ruedo sin cara de zombie. Suena graciosa, pero en Nicaragua se entiende clarito: me desconecto un rato y vuelvo.
En La Guaira, echarse un camarón es pegarse una siesta bien sabrosa, de esas que te reinician el sistema. Suele salir cuando estás reventado, estresado o vienes de un mal rato, y lo único que te provoca es desaparecer un rato. No es dormir toda la noche, es un descanso express con sabor a playa.
En Falcón se usa para hablar de una siesta corta pero poderosa, de esas que te tiras un ratico y te levantas como nuevo. No es dormir la tarde entera, es solo un camarón rápido para recargar energía. Suena tierno, pero la verdad es que a veces ese camarón se convierte en langostino.
Se dice cuando te echas una siesta bien sabrosa, de esas que te apagan el mundo y te dejan nuevo. Suele ser después de comer, cuando el calor pega y el cuerpo pide cama o hamaca sí o sí. Vamos, un descanso sagrado que te deja como campeón. Y luego ni te acuerdas en qué día vives.