En Falcón se dice cuando te pegas una siesta bien sabrosa, de esas que caes rendido y te desconectas del mundo. No es una cabezadita, es dormir a gusto, normalmente después de comer o con el calorazo encima. Si te dicen que te echaste un camarón, es que te fuiste a la lona un rato largo.

"Después del almuerzo en la playa me eché un camarón bajo la mata de coco y cuando abrí los ojos ya era tarde y tenía la cara marcada del chinchorro."

Se dice cuando te vas a pegar una siestita corta para revivir, normalmente después de comer o cuando andás fundido. No es dormir toda la noche, es un descanso express para recargar batería y volver al ruedo sin cara de zombie. Suena graciosa, pero en Nicaragua se entiende clarito: me desconecto un rato y vuelvo.

"Mae, ando reventado. Voy a echarme un camarón en el sillón y en media hora vuelvo, que si no me duermo en la reunión y quedo como payaso."

En La Guaira, echarse un camarón es pegarse una siesta bien sabrosa, de esas que te reinician el sistema. Suele salir cuando estás reventado, estresado o vienes de un mal rato, y lo único que te provoca es desaparecer un rato. No es dormir toda la noche, es un descanso express con sabor a playa.

"Chamo, después del matraqueo con mi jefe y el calorón, me fui pa' la casa y me eché un camarón que ni escuché el teléfono."

En Falcón se usa para hablar de una siesta corta pero poderosa, de esas que te tiras un ratico y te levantas como nuevo. No es dormir la tarde entera, es solo un camarón rápido para recargar energía. Suena tierno, pero la verdad es que a veces ese camarón se convierte en langostino.

"Hermano, anoche no pegué un ojo, así que después del almuerzo me voy a echar un camarón pa' no llegar todo zombi a la rumba en Coro."

Se dice cuando te echas una siesta bien sabrosa, de esas que te apagan el mundo y te dejan nuevo. Suele ser después de comer, cuando el calor pega y el cuerpo pide cama o hamaca sí o sí. Vamos, un descanso sagrado que te deja como campeón. Y luego ni te acuerdas en qué día vives.

"Salí del almuerzo bien lleno y con el calorón encima, me eché un camarón en la hamaca y cuando abrí los ojos ya estaban vendiendo pan de la tarde."

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