Andar hecho un bagre
Se dice cuando alguien anda todo desaliñado y dejado, como si se hubiera vestido a oscuras y sin espejo. Va más por el look y la pinta que por el ánimo, aunque a veces también sugiere que la persona está medio vuelta un desastre. Es bien coloquial y suena a regaño con cariño.
Echar un fresco
Salir a tomar el aire o a relajarse, especialmente cuando el calor aprieta como sartén en julio.
Estás hecha una fábrica
Se le suelta a alguien que no para de “producir” cosas, ya sea ideas, planes, chismes o, en plan más directo, hijos. Es como decir que esa persona anda en modo línea de ensamblaje, sin descanso y a ritmo industrial. Puede sonar a broma pesada si lo dices por embarazos, así que ojo con la confianza.
Echarle coco
Se usa para decirle a alguien que piense bien las cosas, que no se lance de cabeza sin analizar la jugada. Es como un recordatorio cariñoso de que tiene cerebro y debería usarlo antes de hablar, decidir o hacer una locura. Suena relajado, medio regañón, pero con cariño, y la verdad es que viene bastante bien.
Pasar la papa
Se dice cuando alguien te encasqueta un problema o una responsabilidad medio pesada y tú, en vez de comértela, se la pasas a otro para zafarte. Es como la papa caliente, pero versión oficina, familia o grupo de panas: nadie la quiere tener mucho rato. Y sí, es un arte muy humano.
Andar como un zarcillo guindado
Dicho falconiano para cuando alguien anda demasiado emperifollado o elegante para la ocasión, como si fuera a una boda y en realidad va a hacer un mandado cualquiera. Se usa con burla cariñosa, porque el contraste da risa. Vamos, que va bien producido sin necesidad, y se nota a kilómetros.
¡Echa un trompito!
Dicho falconiano para invitar a alguien a bajarle dos al estrés: salte un rato, date una vuelta sin apuro y despeja la cabeza. Es como decir “relájate, no te me acelerés” pero con sabor costeño. Suele ir con plan incluido: playa, malecón, una fría o lo que sea para desconectar.
Echar el cuento
Se dice cuando alguien se inventa una historia para convencerte, zafarse de un problema o quedar como un duro. Vamos, que está echando labia y metiendo cuento, a veces con una cara bien seria. Puede ser mentira total o pura exageración, pero la idea es la misma: te quiere vender una película.
Echarse un fresquito
En Falcón se dice cuando alguien anda en modo relax, sin apuro, como tomándose un respiro. Puede usarse para hablar de quien está buscando trabajo o resolviendo algo, pero sin matarse ni estresarse. Es como decir: voy suave, a mi ritmo, sin presión. Suena bien caribe y da paz, la verdad.
Llorar lagrimitas de becerro
Se dice cuando alguien se pone a llorar a moco tendido, con drama y quejadera, como si fuera el fin del mundo. La imagen del becerro es para burlarse un poquito del llanto exagerado, tipo berrinche sentimental. Va con tono vacilón, no para una pena seria. En Falcón suena bien criollito.
Tremendo peo armado
Se dice cuando hay un rollo grande ya montado, un caos con bulla, desorden y gente alborotada. Puede ser una pelea, un problema que se armó de la nada o una rumba que se fue de las manos. En Falcón y en Venezuela en general, peo es lío, no misterio. Y suele venir con drama incluido.
Echarse un medicamento
Dicho falconiano para decir que vas a beber alcohol como si fuera un remedio, en plan curarte el despecho o alegrarte el día. Se usa con humor, como excusa elegante para meterle a las birras, al ron o a lo que haya. No es medicina de verdad, pero a veces la gente jura que funciona.
Andar en bajón
Se dice cuando alguien anda sin ganas, medio apagado, triste o desmotivado por algo que le pegó duro. Es ese estado de moral por el piso en el que no te provoca ni salir, ni hablar, ni hacer lo que normalmente te vacila. Muy de pana para describir un bajón emocional sin ponerse dramático.
Rugir la tripa
Se usa cuando el estómago empieza a sonar duro por el hambre, como si tu barriga estuviera protestando a gritos porque no le has echado nada desde hace rato. Es ese ruido traicionero que se escucha en plena clase, reunión o cola del banco. Y sí, da risa, pero también recuerda que ya toca comer algo serio.
Ponerle la lupa
Se dice cuando vas a revisar algo con lupa, o sea, con un nivel de detalle enfermizo. Es mirar, analizar y buscarle la quinta pata al gato hasta encontrar el mínimo fallo, como profe fastidioso o detective de novela. Sirve para tareas, cuentas, contratos o cualquier cosa que no quieres que te salga chimba.
Partirse el coco
Se dice cuando alguien tiene que pensar duro, estrujarse la cabeza y buscarle la vuelta a algo que está complicado. Es como decir ponte a pensar en serio, no a lo loco. Se usa mucho para tareas, problemas y planes enredados. Suena coloquial y bien de calle, sin ser tan grosero.
Echarse un camarón
En Falcón se dice cuando te pegas una siesta bien sabrosa, de esas que caes rendido y te desconectas del mundo. No es una cabezadita, es dormir a gusto, normalmente después de comer o con el calorazo encima. Si te dicen que te echaste un camarón, es que te fuiste a la lona un rato largo.
Caerse a fotos
Se dice cuando alguien se la pasa posando y tomándose fotos sin parar, sobre todo para subirlas a redes, como si estuviera en una sesión profesional. Va con tono de burla cariñosa, tipo: bájale dos a la pose, que no eres portada de revista. En Falcón se oye bastante y tiene su gracia.
Echarse una carajada
Se dice cuando te da un ataque de risa de los buenos, de esos que suenan duro y contagian a todo el mundo. Vamos, reírte a carcajadas sin poder aguantar la compostura. Muy de Falcón, con sabor a chiste malo que igual te destruye. Si no te echaste una carajada, ni te dio risa de verdad.
Traer el rancho encima
Se dice de alguien que va por la vida hecho un desastre, con un desorden encima que parece mudanza permanente. No es que tenga mala suerte, es que carga el caos en la mochila: pierde cosas, deja regueros y todo se le vuelve un enredo. Muy de Falcón para describir al que nunca anda pilas.
Estar clarito
Se usa para decir que alguien está pilas, bien enterado y que no lo agarran de bobo. Vamos, que ya cachó la movida y no le van a meter gato por liebre. También puede sonar a advertencia, tipo: no me vengas con cuentos, que yo estoy clarito con lo que pasó.
¡Chamo, pelado!
Interjección bien falconiana para soltar sorpresa o incredulidad cuando alguien te cuenta una vaina demasiado loca. Es como decir ¡no joda, en serio! o ¡no puede ser!, pero con sabor de calle. Se usa entre panas, a veces medio en broma, y deja claro que te quedaste frío con la historia.
Chimbo
Se dice cuando algo sale malo, de baja calidad o te deja con cara de ¿en serio?. También vale para planes aburridos o cosas que no cumplen ni de lejos lo prometido. Es como pedir un helado brutal y que te den un cubito de hielo triste. Suena fuerte, pero es súper común en la calle.
La tribu
Manera cariñosa y callejera de llamar a tu combo de panas, la gente con la que siempre andas pegado. Se usa cuando van todos juntos, como en manada, ya sea para caer a la plaza, celebrar algo o bajarle dos al estrés después de un día pesado. Suena cercano y bien de confianza.
Joderse en la guara
Se usa en Falcón para decir que alguien se metió en un peo serio y ahora está pagando las consecuencias, casi siempre por terco o por confiado. Es como quedar bien fregado, sin salida y con la mala suerte encima. Suena fuerte, sí, pero es bien de calle y describe el desastre perfecto.
Tener un camino
En Falcón se usa para decir que algo se te hizo larguísimo y pesado, como una jornada de trabajo eterna o un trayecto que no se acaba nunca. Es como soltar un “esto fue un via crucis”, pero en versión criolla y sin tanta tragedia. Ideal para quejarte con humor cuando el día te pasó por encima.
Milagro económico
Se dice cuando te aparece plata de la nada, como billetes olvidados en un bolsillo, en una cartera vieja o en el fondo del bolso. Es ese mini golpe de suerte que te arregla el día sin avisar. No te hace millonario, pero te salva el cafecito, el pasaje o una empanada. Y sí, se celebra.
Hacer la jefa
Se dice cuando alguien se pone a mandar sin que nadie se lo haya pedido, metiéndose en todo y dando órdenes como si fuera la dueña del rancho. Es ese rollo de querer llevar la batuta, corregir a todo el mundo y organizar hasta lo que no le toca. Suele decirse con fastidio y un toque de burla.
Chismeo
Se usa para hablar del chisme en modo continuo, o sea, el acto de estar pendiente de la vida ajena y comentarla con cualquiera que se deje. Es como un noticiero de barrio, pero sin verificación y con más sazón. En Falcón se oye para referirse al runrún, la habladera y el bochinche de siempre.
Estar en el punto
Se dice cuando algo o alguien está justo en su mejor momento, en su punto exacto. Puede ser una fiesta que está prendida, una persona que anda inspirada o hasta la comida que quedó perfecta. Es como decir que todo está alineado y listo para romperla. Y sí, da gusto cuando pasa.
Estar hecho un cactus
Se dice cuando alguien anda de un humor de perros, seco, arisco y con ganas de pinchar a cualquiera, como un cactus: quieto, pero peligroso si te acercas. Sirve para avisar que mejor no lo provoques ni le saques tema porque salta. Muy de hablarlo en caliente, cuando alguien está insoportable.
Estar fritico
Se dice cuando estás reventado de cansancio, sin pila y con el cuerpo pidiendo auxilio. Es como quedar frito después de caminar, trabajar o comerte un solazo, típico de Falcón. No es que estés dormido, es que ya no das más y solo sueñas con sombra, agua fría y tirarte a descansar.
¡Epa!
Interjección muy venezolana para saludar, llamar la atención o arrancar una conversación con confianza. Es como un ¡hola! rápido, pero con sabor de calle, y también sirve para decir oye, mira o ajá, ¿qué fue? En Falcón se oye un montón, sobre todo entre panas y en plan relajado.
Tirar un libro
En Falcón se usa para decir que alguien se va de escapada romántica a la playa, pero le vende a la familia que el viaje es súper cultural. Que si llevar un libro, que si estudiar, que si despejar la mente, pero en verdad va a darse besos, arena, mar y poca lectura. Y hay que admitir que la coartada tiene su gracia playera.
Echón
Se le dice echón a la persona que vive echándoselas, o sea, que presume de todo y se agranda como si fuera el dueño del pueblo. Siempre está alardeando de plata, contactos o logros, aunque a veces sea puro cuento. Es el típico que necesita público para respirar, y sí, puede dar risa.
Cachivache
En Falcón se usa para hablar de un carro viejo, remendado, que suena por todos lados y parece que se va a desarmar en cualquier momento. También puede aplicarse a cualquier aparato medio chatarra que ya dio lo que tenía que dar. Es medio burleto, pero con cariño, porque uno le agarra afecto a esos cachivaches.
Hacer la del chivo
Se dice cuando tú y alguien quedan en un plan, pero al final se improvisa y terminan haciendo otra cosa totalmente distinta, a veces medio chimba o sin mucho sentido. Es como un “bueno, ya fue” versión falconiana. No siempre sale mal, pero casi siempre da risa cuando lo cuentas después.
Echarle pichón
Se dice cuando toca ponerle ganas de verdad a algo, sobre todo si está cuesta arriba o todo se complicó. Es como meterle corazón, esfuerzo y actitud para sacar la vaina adelante, aunque estés cansado o sin un real. Muy de calle en Venezuela, y sí, suena graciosa pero es seria cuando toca.
candelúo
En Falcón se le dice candelúo a alguien que está insoportable, necio y pegajoso, de esos que no paran de joder y te tienen la paciencia en cero. También puede ir para alguien muy alborotado o encendido, como con una chispa encima. Es bien de calle y suena sabroso, pero se usa con picante.
Chicolandia
Lugar imaginario al que te mandan cuando alguien suelta una burrada nivel olímpico. Es como decirle vuelve a la realidad o bájale dos, pero en plan vacilón. Se usa para cortar la tontería sin ponerse pesado, con ese humorcito de pana que deja claro que te pasaste de fantasioso.
Echar los cachos
Se dice cuando alguien le es infiel a su pareja, o sea, cuando le pone los cuernos sin asco. En Venezuela es bastante común y suena bien directo, como para soltar el chisme sin rodeos. Vamos, que la relación va en picada y el otro anda de “aventura” por ahí. Y sí, es bien feo.
Churro de monte
Se usa para decir que algo quedó hecho un desastre, mal armado o chapucero, como una improvisación que salió torcida. Vale para un arreglo, un trabajo, una comida o cualquier invento que termina dando pena. Es como decir que quedó un churro, pero con ese toque de monte, rústico y medio salvaje.
Andar en la nota
Se dice cuando alguien anda relajado, en su mundo, disfrutando sin estrés y con la vibra arriba. Es como ir en modo chill, despreocupado y con buen ánimo, aunque alrededor haya peo o drama. En Falcón suena bien playero, como de andar tranquilo y feliz, sin que nada te amargue el día.
Estar enmascarado
Se dice cuando alguien anda escondido o pasando desapercibido, como en modo incógnito, sin dar la cara ni llamar la atención. En Falcón lo sueltan mucho en fiestas, guachafitas o cualquier plan donde alguien se pierde a propósito para chismear, cuadrar o evitarse un peo. Vamos, que está camuflado y listo.
Jurungar
Verbo bien venezolano para decir hurgar, meter mano o estar manoseando algo por pura curiosidad. Se usa cuando alguien anda tocando lo que no debe, revisando gavetas ajenas o desarmando cosas sin permiso. Puede ser medio regaño, medio chiste, pero siempre con la idea de: deja la ladilla y no te metas ahí.
Mero brollo
Expresión bien falconiana para soltar cuando algo está brutal, te deja loco o se pone intenso de verdad. Es como decir que fue una locura, que estuvo impresionante o que se armó el show. Se usa para olas, rumbas, peleas o cualquier vaina que se salga de control. Y sí, suena sabrosísima.
Estar to' cuadrado
Se dice de alguien que está bien fuerte, marcado y con los músculos a reventar, como si lo hubieran hecho a escuadra. Es el típico pana que vive metido en el gym, come pollo con arroz como religión y se le notan los cuadritos hasta con franela. Suena vacilón y medio exagerado, pero se entiende al vuelo.
Volverla rosca
Se dice cuando alguien agarra algo sencillo y lo enreda sin necesidad, como si le metiera mil vueltas a un problema que se resolvía en dos segundos. Es el típico momento de no te compliques, pana. Muy de regaño cariñoso cuando alguien se pone intenso y termina haciendo un drama por nada.
Echón
Se usa para hablar de alguien que presume demasiado, que infla cada anécdota como si fuera la gran hazaña del siglo. Es el típico pana que se echa flores por todo y siempre se pone como protagonista de la película. A veces hace gracia, pero también cansa, porque uno sabe que la mitad es cuento y la otra mitad está exagerada.
Estar prendío
En Falcón y en buena parte de Venezuela se dice cuando alguien anda encendido, con full energía y ganas de rumba. Puede ser que esté emocionado, acelerado o simplemente en modo fiesta total. A veces también sugiere que se pasó de tragos o que algo lo tiene alborotado. Vamos, que está imposible de apagar.