Se dice cuando alguien se pone a mandar sin que nadie se lo haya pedido, metiéndose en todo y dando órdenes como si fuera la dueña del rancho. Es ese rollo de querer llevar la batuta, corregir a todo el mundo y organizar hasta lo que no le toca. Suele decirse con fastidio y un toque de burla.
"Llegó Lucho a la reunión y se puso a hacer la jefa, diciendo quién habla, quién anota y hasta cómo se sirve el cafecito. Mano, bájale dos."