En Falcón se usa para hablar de un carro viejo, remendado, que suena por todos lados y parece que se va a desarmar en cualquier momento. También puede aplicarse a cualquier aparato medio chatarra que ya dio lo que tenía que dar. Es medio burleto, pero con cariño, porque uno le agarra afecto a esos cachivaches.
Palabra para hablar de cualquier objeto medio inútil, raro o viejo que anda dando vueltas por la casa, pero que uno igual guarda porque algún día podría servir para algo. Puede ser una pieza rota, un fierro oxidado o un aparato antiguo. Es de esas cosas que estorban, pero que da pena botar, y a veces hasta salvan.
Se usa para hablar de un objeto viejo, medio destartalado o que ya casi no sirve para nada. Puede ser un coche, un mueble, un celular reventado o cualquier cosa que ya esté pidiendo jubilación. Suena un poco despectivo, pero también tiene su gracia, como cuando te ríes de tus propias porquerías.
En Buenos Aires se usa para hablar de algo medio trucho, viejo o inútil, pero también para bardear con cariño a alguien que está hecho un desastre. Puede ser un aparato que no sirve para nada o una persona mal vestida, desprolija o que hace todo mal. Suena gracioso, así que se usa mucho en chiste y con bastante onda.
En Nicaragua se usa cachivache para hablar del celular de forma medio burlona y cariñosa a la vez. Es como decirle traste viejo, aparato medio charralero pero indispensable. Sirve para cualquier chunchito electrónico medio maltratado que igual no soltás ni loco, y la verdad es que la palabra suena tan fea que hasta da risa.
Se usa para hablar de un aparato, trasto o dispositivo medio viejo, inútil o que funciona a medias. Puede ser desde un televisor gordo de los noventa hasta ese celular que se queda pegado con el WhatsApp. Suena un poco despectivo, pero también cariñoso, como cuando uno se burla del traste pero igual le tiene aprecio.