Ponerle la cebolla

Se usa cuando alguien exagera un relato o le mete detalles inventados para que suene más épico y jugoso. Es como tunear la historia para que todos se queden pillados escuchando. No es mentir del todo, pero sí darle un aliño extra. Y oye, a veces con tanta cebolla se llora de la risa.

"Andrés siempre le pone la cebolla cuando habla del estadio, que si casi se cae del palco, que si le fichó el Racing en el descanso, y al final solo fue a por un perrito caliente."

Echar un rollo

Ponerse a hablar largo y tendido sobre algo, generalmente de manera apasionada o intensa, ya sea con amigos o ligado a alguna historia complicada.

"Ayer quedamos con Pepe y, madre mía, se puso a echar un rollo tremendo sobre su viaje en bici por los Picos. No veas lo que se enrolla."

Coger el río

En Santander se dice coger el río cuando te vas de fiesta a lo loco, normalmente por la zona del río o del paseo marítimo, con la idea clara de acabar tarde, medio doblado y con anécdotas para toda la vida. Es como anunciar que hoy no hay frenos, que la noche se va a alargar y que mañana ya veremos cómo sobrevivimos.

"Tú mañana estudias si eso, esta noche cogemos el río, empezamos en el paseo, seguimos por Cañadío y acabamos cantando boleros a las gaviotas al amanecer."

Ruleta santandereana

Expresión sarcástica muy de Santander para hablar de una situación tan impredecible que sabes que puede salir todo mal y aun así te metes. Es como jugar con la paciencia de la gente brava de allá y esperar no salir chamuscado. Tiene su gracia porque mezcla humor negro con esa fama de carácter fuerte santandereano.

"Voy a llegar una hora tarde a la reunión con el jefe cascarrabias sin avisar, eso sí que es una ruleta santandereana, capaz que salgo ascendido o echado a la calle en cinco minutos"

Carro de leche

En Santander se usa para hablar de alguien ya mayorcito, de esos que acumulan años y batallitas pero siguen tirando millas. Es una forma medio cariñosa medio burlona de decir que está entrado en años, que los huesos crujen y las rodillas protestan, aunque la persona todavía se defienda con bastante dignidad. Y hay que admitir que la expresión tiene su gracia.

"Mira al abuelo, viene como carro de leche subiendo la cuesta, resoplando pero sin parar, y aún deja tirados a los chavales esos que solo saben quejarse."

Lechuguino

Se usa para hablar de un chaval joven, inexperto y algo presumido, que va de listo pero en realidad está más verde que una lechuga. Suele ser el típico que se arregla mucho, presume de todo y luego no controla casi nada. Es una palabra viejuna, pero tiene su encanto y sigue sirviendo para vacilar con cariño.

"Mira al lechuguino ese con el traje planchao y la gomina, diciendo que en dos días levanta la empresa, si ayer no sabía ni dónde estaba la fotocopiadora"

Hacer la invisible

Se dice cuando alguien se esfuma de una fiesta o de un grupo sin decir ni mu, como si se volviera transparente y se largara a lo ninja. Es el típico colega que de repente ya no está, no avisa, no manda mensaje y al día siguiente actúa como si nada. Un arte un poco cobarde pero muy practicado.

"Estábamos en el garito del Río de la Pila y de repente Javi hizo la invisible, desapareció entre la niebla y nos dejó con la ronda pedida y sin saber dónde se había metido el fantasma."

¡Eso es mucha pradera!

Se usa para decir que algo es una exageración brutal o una mentira que no se la cree ni tu abuela. Es como cuando alguien se pasa de listo contando historias imposibles y tú le bajas de la nube con esta frase. Suena graciosa, un poco irónica, y la verdad es que entra sola en cualquier conversación.

"Dice que ligó con tres modelos en la misma noche saliendo del bar de la esquina, eso es mucha pradera, hermano, si casi no te dejan entrar por las chanclas"

¡De una!

Expresión muy santandereana y en general muy colombiana que se usa para decir que sí de inmediato, sin pensarlo ni medio segundo. Es como decir que estás totalmente de acuerdo y con ganas, cero dudas, cero drama. Suena directa, rápida y con actitud, y hay que admitir que tiene un ritmo muy sabroso al decirla.

"Parce, ¿armamos plan pa' subir al Panachi este finde y de paso comemos obleas con arequipe y bocadillo? ¡De una, mijo, yo ya estoy listo!"

Dar papaya

Acto de dejarse expuesto a que te tomen el pelo o te hagan una broma; prácticamente dar ventaja para que te vacilen.

"¡Uy, parce! Dejaste el celular ahí solito en la mesa, estás dando papaya pa' que te lo roben."

Echar rulo

Salir a dar una vuelta por el pueblo o la ciudad, generalmente sin un destino fijo. Es como decir 'voy a pasear' pero con más flow santanderino.

"Oye, ¿quedamos luego para echar un rulo por el Paseo Pereda? Siempre acabamos pasando buenos ratos."

Reírse como un chiflis

Se dice cuando alguien se ríe sin control, con carcajadas tontorronas y cara de estar medio ido, como si estuviera borracho de alegría. En Santander un chiflis es alguien embobado y feliz, medio colgado de la risa. Es esa risa contagiosa que te deja sin aire y te hace parecer un poco chalao, pero muy contento.

"Tía, cuando el Javi se resbaló entrando al río y salió con las chanclas flotando, nos pusimos a reírnos como un chiflis y casi acabamos todos tirados en la hierba del ataque de risa."

Cantaleta

En Santander se usa para hablar de ese regaño eterno y cansón que te echan los papás, la pareja o cualquiera que se crea con autoridad moral. Es cuando te repiten lo mismo una y otra vez hasta que te sabes el discurso de memoria. Fastidia, pero toca aguantarse, porque casi siempre algo de razón sí tienen.

"Parce, me pillaron llegando enguayabado y desde ayer mi mamá está con la misma cantaleta de que soy un vagabundo y que así no voy a llegar a ninguna parte"

Ser más gaviota que barco

Se dice de quien habla mucho, presume de planes épicos y vende humo a lo loco, pero a la hora de la verdad no mueve un dedo. Mucho vuelo, mucho graznido y cero travesía. Es esa peña que siempre está con proyectos, viajes y negocios en la boca, pero en la vida real no zarpa ni una barquita de juguete.

"Tía, el Javi lleva un año diciendo que va a montar un chiringuito en la playa y aún no ha mirado ni los papeles del ayuntamiento, es más gaviota que barco, solo viene a dar la brasa y a ver qué pilla."

Ser un camaleón

Se dice de la peña que cambia de actitud, forma de hablar o hasta de gustos según con quién esté o dónde se meta, todo para encajar o sacar tajada. Igual que el camaleón cambia de color, esta gente cambia de careta. A veces es útil, pero también puede sonar bastante falso, la verdad.

"Ese Ferney es un camaleón total, con el jefe es más serio que un notario y luego en el bar se suelta, pide ronda pa' todos y no calla ni debajo del agua."

Vil marquesito

Se usa para señalar a esa peña que va de fina, de señorito de alta alcurnia, pero luego es más cutre que el pan de molde barato. Presume de clase, de contactos y de saber estar, aunque en realidad es un tieso con modales reguleros. Es como un marqués de pega, de esos que dan más risa que respeto, y hay que admitir que tiene su gracia.

"Mira al Juancho, llega al chiringuito con chaqueta al hombro, saluda como si fuera el duque de Santander y luego no paga ni una rabas ni una ronda, menudo vil marquesito de pacotilla."

Cantaleta

En Santander se usa para hablar de esa repetidera intensa y cansona cuando alguien no suelta un mismo tema y te taladra la cabeza. Es como un regaño o sermón que se repite tanto que ya ni escuchas, solo piensas que pare de una vez. Y hay que admitir que todos hemos echado cantaleta alguna vez.

"Parce, mi mamá lleva toda la mañana con la cantaleta de que deje el celular y estudie, ya me tiene mamado con esa vaina."

Estar a toa misiá

Expresión muy de Santander para decir que alguien está gozándosela sin límite, de fiesta a saco y sin preocuparse por nada. Es como estar en modo desmadre total, disfrutando cada segundo y pasando de dramas. Suena a que la noche se va a alargar bastante, y oye, tiene su encanto fiestero.

"Tía, salimos a tomar una caña tranquila y acabamos a las ocho de la mañana, sin batería, sin voz y sin dignidad, estábamos a toa misiá"

Andar en Vinolandia

Se dice cuando alguien va medio piripi o con una alegría sospechosa, como si se hubiera dado un paseo largo por el país del vino. No tiene por qué estar borracho del todo, pero se le nota en la cara y en el paso. Vamos, que va en su mundo, tan pancho, y no le amarga el día ni el telediario.

"Le dieron el ascenso y mi primo salió del curro andando en Vinolandia, canturreando por la calle y saludando a todo el barrio como si fuera el alcalde."

Poner cara de limón

Se usa para decir que alguien pone una expresión bien agria, toda arrugada, como si acabara de morder un gajo de limón sin avisar. Suele ser cuando algo le sienta mal, está mosqueado o le da un asco tremendo. Vamos, que la cara lo dice todo aunque la persona no suelte ni una palabra.

"Le dije a mi madre que había suspendido tres y puso una cara de limón que pensé que me mandaba a vendimiar a Potes hasta el año que viene"

Caerle al caldo

Se usa cuando alguien se lanza a ligar con otra persona de forma directa, sin tanta vuelta y con toda la intención de conquistar. Es como decir que va de frente a ver si cuaja el asunto romántico o al menos un buen beso. Suena muy de colega que no se corta ni un pelo, y la verdad es que tiene su gracia.

"En la verbena del pueblo, el Javi le cayó al caldo a la nueva del barrio delante de todo el mundo y el tío salió con número, beso y hasta promesa de ir juntos a las fiestas de Santander"

Echar grilla

Se usa para decir que alguien se pone a rajar de otra persona, a criticarla a gusto cuando no está delante. Es como hacer un deporte de hablar mal del prójimo, con detalle y mala leche, pero a veces también con bastante chispa. Vamos, que cuando se echa grilla se saca la artillería del salseo sin ningún pudor.

"Tía, como no vengas a la cena mejor, porque en cuanto cierres la puerta la abuela va a empezar a echar grilla de tu novio y del perro, y luego ya se lía con toda la escalera."

Mala copa

En Santander, 'mala copa' se refiere al amigo que usa las reuniones sociales como velada poética para desfilar lágrimas y poesías emo una vez le topa el vino en exceso.

"No dejéis que vuestra prima Alicia tome otra copa o se pondrá mala copa; la última vez que hizo un poema lloró por veinte minutos sobre lo triste que es zanjar el verano."

Zarparse

Se usa cuando alguien se pasa de la raya, exagera o hace algo totalmente fuera de lugar, ya sea por abusón, por intenso o por despistado. Es como decir que se le ha ido la olla y ya no está jugando limpio. Suena muy de la calle y deja claro que la persona se ha pasado tres pueblos, mínimo.

"No te zarpes, tronco, devuélveme el libro que te presté, que ya van tres meses y parece que se fue de Erasmus a Marte contigo incluido."

Darse un paseíto por el centro

Se dice cuando te apetece salir sin prisa a dar una vuelta por el centro, mirar escaparates, saludar a medio mundo y dejarte caer en algún bar. En Santander a veces se mezcla con bajar hacia el paseo y el mar, pero la idea es esa, plan tranquilo y sin compromiso. Vamos, airearse un poco.

"Estoy frito del curro, así que nada de planes raros: nos damos un paseíto por el centro, caen unas rabas y luego a ver quién aguanta el viento sin despeinarse."

Levántate del agache

Se usa para decirle a alguien que deje de estar apalancado, medio agachado o en modo estatua y se ponga en marcha ya. Es como un tirón de orejas cariñoso para que pase de la teoría a la práctica. Vamos, que menos postureo mental y más moverse, que la vida no se hace sola.

"Llevas tres horas mirando el móvil en el sofá, levántate del agache y ven a ayudar a poner la mesa, que pareces un mueble del salón."

Capis

En Santander se usa para llamar capis a alguien que es muy espabilado, resolutivo y con maña para todo, el típico colega que siempre sabe qué hacer y al que acabas llamando para cada marrón. Es como decir crack o máquina pero con un toque más de barrio y de colegueo, y la verdad es que suena bastante simpático.

"Tía, llama al Javi, que ese capis te arregla el portátil, la impresora y hasta la tostadora mientras se toma un café con leche"

¡Vamos de treintazo!

Se usa para proponer una quedada improvisada donde cada quien lleva algo para compartir, ya sea birras, refrescos, picoteo o lo que se tercie. La gracia es armar el plan entre todos, sin mucha planificación, solo ganas de pasarla bien. Es básicamente montar una mini fiesta casera colaborativa, que siempre acaba mejor de lo esperado.

"Parce, no hay ni un plan decente hoy, así que caigan a mi casa a un treintazo, yo pongo la música y ustedes traen las papas, las birras y lo que pillen por ahí."

Tirar el trapo

En Santander se usa para hablar de cuando te entra la pereza máxima y decides no hacer nada de lo que tenías planeado. Es como rendirse ante el sofá, la manta y el móvil, y dejar las responsabilidades para otro día. Vamos, flojear a conciencia, con toda la cara del mundo y sin remordimientos serios.

"Tenía pensado ir al gym, hacer la compra y limpiar la casa, pero al final tiré el trapo y me quedé en el sofá maratoneando series cutres y scrolleando TikTok sin parar."

Muebleo

Se usa para hablar de la peña que en una fiesta está plantada como un armario, sin bailar, sin socializar y casi sin pestañear. Es como decir que alguien está de decoración, de puro mueble. A veces se dice con guasa cariñosa y otras para meter un poco de caña, según el tono.

"Tío, la fiesta en el Sardinero estuvo brutal y tú en pleno muebleo, pegado a la pared con la copa en la mano como si fueras parte del mobiliario."

¡Qué asada!

Se usa para decir que alguien está muy enfadado, hirviendo por dentro y a punto de explotar. Es como decir que está quemadísima con algo o con alguien, que no aguanta ni una más. Suena muy gráfico, porque te la imaginas ahí, vuelta y vuelta al fuego. Y hay que admitir que la imagen tiene su gracia.

"Llegó mi mamá, vio la cocina hecha un desastre y estaba tan asada que hasta el perro se fue a esconder debajo de la cama."

Bloquearse

Se usa cuando alguien se queda en blanco y no sabe qué decir ni qué hacer, como si el cerebro hiciera cortocircuito y dijera hasta aquí hemos llegado. Puede pasar en un examen, ligando o cuando te pillan en una movida rara. Y oye, a todos nos ha pasado, aunque luego nos hagamos los listos.

"Estaba en la entrevista todo chulo y cuando me preguntaron por mis puntos fuertes me bloqueé y solté que mi talento era comer rabas sin mancharme"

Camuflar

En Santander se usa camuflar para hablar de esconderse o disimular, pero también para esas mentirillas piadosas con las que te zafas de un plan sin quedar de borde. Es como maquillarlo todo para que parezca que tienes algo súper importante que hacer. Y oye, a veces cuela tan bien que hasta da rabia.

"Juanca dijo que estaba full de curro para camuflar y no ir al asado del sábado, pero luego le vimos por el centro de Santander de tranqui, tomando birras y echándose unas risas como si nada."

Tomar la leche

En Santander se usa para decir que alguien está empanado, distraído o perdiendo el tiempo en vez de hacer algo útil. Es como estar en Babia, mirando al infinito mientras el resto del mundo va a toda pastilla. No es muy ofensivo, pero sí un toque de atención con un poco de guasa cántabra.

"Tía, llevas media hora mirando el móvil sin hacer nada, deja de tomar la leche y acaba ya el trabajo que el jefe está que echa humo"

Azucarado

Se usa para hablar de alguien que se pone demasiado dulce, empalagoso y pelota, normalmente porque quiere sacar algo a cambio. No es un piropo, más bien un aviso de que esa persona está sobreactuando con la amabilidad. Vamos, que se le nota a la legua que va con interés y queda un poco ridículo.

"Mira al Álvaro, todo azucarado con la jefa, que parece un pastel de feria, fijo que quiere días libres para irse de jarana."

Tantear

En Santander, tantear no es ir a ciegas tocando cosas, sino probar hasta dónde llega alguien, medirle las intenciones o ver si se anima a meterse en un plan medio turbio o en un chisme gordo. Es como lanzar el anzuelo a ver si el otro pica. Y la verdad, a veces tiene su arte.

"Ese Juan me está tanteando pa' que le suelte quién organizó la rumba del finde y si hubo lío con el vecino del quinto"

Picoteo

En Santander, picoteo se usa para hablar de ir de bar en bar tomando raciones pequeñas, probando un poco de todo y alargando la tarde con buena compañía. Es como salir a picar algo sin sentarse a una comida seria, más de tapeo relajado y con risas. Y oye, cuando se lía bien, acaba siendo casi mejor que cenar.

"¿Qué, hoy cenamos en casa o nos vamos de picoteo por el Paseo Pereda y acabamos donde siempre con rabas, blanquito y cháchara hasta las tantas?"
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