Ponerle la cebolla
Se usa cuando alguien exagera un relato o le mete detalles inventados para que suene más épico y jugoso. Es como tunear la historia para que todos se queden pillados escuchando. No es mentir del todo, pero sí darle un aliño extra. Y oye, a veces con tanta cebolla se llora de la risa.
Echar un rollo
Ponerse a hablar largo y tendido sobre algo, generalmente de manera apasionada o intensa, ya sea con amigos o ligado a alguna historia complicada.
Coger el río
En Santander se dice coger el río cuando te vas de fiesta a lo loco, normalmente por la zona del río o del paseo marítimo, con la idea clara de acabar tarde, medio doblado y con anécdotas para toda la vida. Es como anunciar que hoy no hay frenos, que la noche se va a alargar y que mañana ya veremos cómo sobrevivimos.
Ruleta santandereana
Expresión sarcástica muy de Santander para hablar de una situación tan impredecible que sabes que puede salir todo mal y aun así te metes. Es como jugar con la paciencia de la gente brava de allá y esperar no salir chamuscado. Tiene su gracia porque mezcla humor negro con esa fama de carácter fuerte santandereano.
Carro de leche
En Santander se usa para hablar de alguien ya mayorcito, de esos que acumulan años y batallitas pero siguen tirando millas. Es una forma medio cariñosa medio burlona de decir que está entrado en años, que los huesos crujen y las rodillas protestan, aunque la persona todavía se defienda con bastante dignidad. Y hay que admitir que la expresión tiene su gracia.
Lechuguino
Se usa para hablar de un chaval joven, inexperto y algo presumido, que va de listo pero en realidad está más verde que una lechuga. Suele ser el típico que se arregla mucho, presume de todo y luego no controla casi nada. Es una palabra viejuna, pero tiene su encanto y sigue sirviendo para vacilar con cariño.
Hacer la invisible
Se dice cuando alguien se esfuma de una fiesta o de un grupo sin decir ni mu, como si se volviera transparente y se largara a lo ninja. Es el típico colega que de repente ya no está, no avisa, no manda mensaje y al día siguiente actúa como si nada. Un arte un poco cobarde pero muy practicado.
¡Eso es mucha pradera!
Se usa para decir que algo es una exageración brutal o una mentira que no se la cree ni tu abuela. Es como cuando alguien se pasa de listo contando historias imposibles y tú le bajas de la nube con esta frase. Suena graciosa, un poco irónica, y la verdad es que entra sola en cualquier conversación.
¡De una!
Expresión muy santandereana y en general muy colombiana que se usa para decir que sí de inmediato, sin pensarlo ni medio segundo. Es como decir que estás totalmente de acuerdo y con ganas, cero dudas, cero drama. Suena directa, rápida y con actitud, y hay que admitir que tiene un ritmo muy sabroso al decirla.
Dar papaya
Acto de dejarse expuesto a que te tomen el pelo o te hagan una broma; prácticamente dar ventaja para que te vacilen.
Echar rulo
Salir a dar una vuelta por el pueblo o la ciudad, generalmente sin un destino fijo. Es como decir 'voy a pasear' pero con más flow santanderino.
Reírse como un chiflis
Se dice cuando alguien se ríe sin control, con carcajadas tontorronas y cara de estar medio ido, como si estuviera borracho de alegría. En Santander un chiflis es alguien embobado y feliz, medio colgado de la risa. Es esa risa contagiosa que te deja sin aire y te hace parecer un poco chalao, pero muy contento.
Cantaleta
En Santander se usa para hablar de ese regaño eterno y cansón que te echan los papás, la pareja o cualquiera que se crea con autoridad moral. Es cuando te repiten lo mismo una y otra vez hasta que te sabes el discurso de memoria. Fastidia, pero toca aguantarse, porque casi siempre algo de razón sí tienen.
Ser más gaviota que barco
Se dice de quien habla mucho, presume de planes épicos y vende humo a lo loco, pero a la hora de la verdad no mueve un dedo. Mucho vuelo, mucho graznido y cero travesía. Es esa peña que siempre está con proyectos, viajes y negocios en la boca, pero en la vida real no zarpa ni una barquita de juguete.
Dar guasca
Significa pegar, zurrar o castigar duramente a alguien. Es como un deporte local cuando uno se pasa de la raya.
Ser un camaleón
Se dice de la peña que cambia de actitud, forma de hablar o hasta de gustos según con quién esté o dónde se meta, todo para encajar o sacar tajada. Igual que el camaleón cambia de color, esta gente cambia de careta. A veces es útil, pero también puede sonar bastante falso, la verdad.
Vil marquesito
Se usa para señalar a esa peña que va de fina, de señorito de alta alcurnia, pero luego es más cutre que el pan de molde barato. Presume de clase, de contactos y de saber estar, aunque en realidad es un tieso con modales reguleros. Es como un marqués de pega, de esos que dan más risa que respeto, y hay que admitir que tiene su gracia.
Cantaleta
En Santander se usa para hablar de esa repetidera intensa y cansona cuando alguien no suelta un mismo tema y te taladra la cabeza. Es como un regaño o sermón que se repite tanto que ya ni escuchas, solo piensas que pare de una vez. Y hay que admitir que todos hemos echado cantaleta alguna vez.
Estar a toa misiá
Expresión muy de Santander para decir que alguien está gozándosela sin límite, de fiesta a saco y sin preocuparse por nada. Es como estar en modo desmadre total, disfrutando cada segundo y pasando de dramas. Suena a que la noche se va a alargar bastante, y oye, tiene su encanto fiestero.
Hacerle la ocho
Cuando alguien se enreda mucho con algo sencillo o cuando intenta arreglar algo y lo complica al mil. Vamos, hacerse un lío tremendo.
Andar en Vinolandia
Se dice cuando alguien va medio piripi o con una alegría sospechosa, como si se hubiera dado un paseo largo por el país del vino. No tiene por qué estar borracho del todo, pero se le nota en la cara y en el paso. Vamos, que va en su mundo, tan pancho, y no le amarga el día ni el telediario.
Poner cara de limón
Se usa para decir que alguien pone una expresión bien agria, toda arrugada, como si acabara de morder un gajo de limón sin avisar. Suele ser cuando algo le sienta mal, está mosqueado o le da un asco tremendo. Vamos, que la cara lo dice todo aunque la persona no suelte ni una palabra.
Caerle al caldo
Se usa cuando alguien se lanza a ligar con otra persona de forma directa, sin tanta vuelta y con toda la intención de conquistar. Es como decir que va de frente a ver si cuaja el asunto romántico o al menos un buen beso. Suena muy de colega que no se corta ni un pelo, y la verdad es que tiene su gracia.
Echar grilla
Se usa para decir que alguien se pone a rajar de otra persona, a criticarla a gusto cuando no está delante. Es como hacer un deporte de hablar mal del prójimo, con detalle y mala leche, pero a veces también con bastante chispa. Vamos, que cuando se echa grilla se saca la artillería del salseo sin ningún pudor.
Jumarse el churro
Refiere a cuando alguien se fuma un cigarro de marihuana. Es como decir que le pega fuerte al cacho de felicidad verde.
¡Qué jartada!
Frase que usas después de un atracón de comer o beber. Es eso que dices cuando ya no puedes más y te has puesto 'hasta arriba'.
Mala copa
En Santander, 'mala copa' se refiere al amigo que usa las reuniones sociales como velada poética para desfilar lágrimas y poesías emo una vez le topa el vino en exceso.
Zarparse
Se usa cuando alguien se pasa de la raya, exagera o hace algo totalmente fuera de lugar, ya sea por abusón, por intenso o por despistado. Es como decir que se le ha ido la olla y ya no está jugando limpio. Suena muy de la calle y deja claro que la persona se ha pasado tres pueblos, mínimo.
Darse un paseíto por el centro
Se dice cuando te apetece salir sin prisa a dar una vuelta por el centro, mirar escaparates, saludar a medio mundo y dejarte caer en algún bar. En Santander a veces se mezcla con bajar hacia el paseo y el mar, pero la idea es esa, plan tranquilo y sin compromiso. Vamos, airearse un poco.
Levántate del agache
Se usa para decirle a alguien que deje de estar apalancado, medio agachado o en modo estatua y se ponga en marcha ya. Es como un tirón de orejas cariñoso para que pase de la teoría a la práctica. Vamos, que menos postureo mental y más moverse, que la vida no se hace sola.
Capis
En Santander se usa para llamar capis a alguien que es muy espabilado, resolutivo y con maña para todo, el típico colega que siempre sabe qué hacer y al que acabas llamando para cada marrón. Es como decir crack o máquina pero con un toque más de barrio y de colegueo, y la verdad es que suena bastante simpático.
¡Vamos de treintazo!
Se usa para proponer una quedada improvisada donde cada quien lleva algo para compartir, ya sea birras, refrescos, picoteo o lo que se tercie. La gracia es armar el plan entre todos, sin mucha planificación, solo ganas de pasarla bien. Es básicamente montar una mini fiesta casera colaborativa, que siempre acaba mejor de lo esperado.
Tirar el trapo
En Santander se usa para hablar de cuando te entra la pereza máxima y decides no hacer nada de lo que tenías planeado. Es como rendirse ante el sofá, la manta y el móvil, y dejar las responsabilidades para otro día. Vamos, flojear a conciencia, con toda la cara del mundo y sin remordimientos serios.
Tener un pelo
Cuando alguien tiene mala suerte o está gafado, siempre está con un 'pelo'.
Muebleo
Se usa para hablar de la peña que en una fiesta está plantada como un armario, sin bailar, sin socializar y casi sin pestañear. Es como decir que alguien está de decoración, de puro mueble. A veces se dice con guasa cariñosa y otras para meter un poco de caña, según el tono.
¡Qué asada!
Se usa para decir que alguien está muy enfadado, hirviendo por dentro y a punto de explotar. Es como decir que está quemadísima con algo o con alguien, que no aguanta ni una más. Suena muy gráfico, porque te la imaginas ahí, vuelta y vuelta al fuego. Y hay que admitir que la imagen tiene su gracia.
Bloquearse
Se usa cuando alguien se queda en blanco y no sabe qué decir ni qué hacer, como si el cerebro hiciera cortocircuito y dijera hasta aquí hemos llegado. Puede pasar en un examen, ligando o cuando te pillan en una movida rara. Y oye, a todos nos ha pasado, aunque luego nos hagamos los listos.
Camuflar
En Santander se usa camuflar para hablar de esconderse o disimular, pero también para esas mentirillas piadosas con las que te zafas de un plan sin quedar de borde. Es como maquillarlo todo para que parezca que tienes algo súper importante que hacer. Y oye, a veces cuela tan bien que hasta da rabia.
Tomar la leche
En Santander se usa para decir que alguien está empanado, distraído o perdiendo el tiempo en vez de hacer algo útil. Es como estar en Babia, mirando al infinito mientras el resto del mundo va a toda pastilla. No es muy ofensivo, pero sí un toque de atención con un poco de guasa cántabra.
Azucarado
Se usa para hablar de alguien que se pone demasiado dulce, empalagoso y pelota, normalmente porque quiere sacar algo a cambio. No es un piropo, más bien un aviso de que esa persona está sobreactuando con la amabilidad. Vamos, que se le nota a la legua que va con interés y queda un poco ridículo.
Tantear
En Santander, tantear no es ir a ciegas tocando cosas, sino probar hasta dónde llega alguien, medirle las intenciones o ver si se anima a meterse en un plan medio turbio o en un chisme gordo. Es como lanzar el anzuelo a ver si el otro pica. Y la verdad, a veces tiene su arte.
Picoteo
En Santander, picoteo se usa para hablar de ir de bar en bar tomando raciones pequeñas, probando un poco de todo y alargando la tarde con buena compañía. Es como salir a picar algo sin sentarse a una comida seria, más de tapeo relajado y con risas. Y oye, cuando se lía bien, acaba siendo casi mejor que cenar.