Se usa cuando alguien se pasa de la raya, exagera o se descontrola con lo que hace o dice, ya sea por bocón, por pasado de tragos o por intenso. Es como ir tranquilo en la lancha por el río y de repente armar tremenda farra que el capitán ya ni sabe para dónde va. Y hay que admitir que a veces es chistoso verlo.
Se usa cuando alguien se pasa de la raya, ya sea hablando, molestando o haciendo alguna locura que ya no hace gracia y empieza a cansar. Es como decir que se excedió mal, que ya cruzó el límite de lo aceptable. A veces da risa, pero otras ya provoca miradas asesinas y ganas de mandarlo a sentarse.
Se usa cuando alguien se pasa de la raya, exagera o hace algo totalmente fuera de lugar, ya sea por abusón, por intenso o por despistado. Es como decir que se le ha ido la olla y ya no está jugando limpio. Suena muy de la calle y deja claro que la persona se ha pasado tres pueblos, mínimo.
En Córdoba se usa para cuando alguien se pasa de la raya, ya sea hablando de más, haciendo algo muy jugado o mandándose una cagada importante. Puede ser porque se desubicó mal o porque se fue al carajo de lo intenso. Es como decir que la persona se embaló tanto que perdió el freno de mano, y a veces hasta da risa.
En Coquimbo decir que alguien se zarpó es como decir que se pasó tres pueblos, ya sea porque habló de más, tiró una talla pesadísima o se embaló con el copete. No siempre es mala onda, a veces se dice entre risas, pero igual deja claro que la persona cruzó un límite. Y hay que admitir que suena bastante chistoso.
En Sevilla se dice cuando alguien se pasa de la raya, normalmente de fiesta, y se viene arriba a lo bestia. Puede ser en plan gracioso o con toque de reproche, según el tono. Vamos, que te has flipado, has liado una buena o te has marcado un desfase épico. Y sí, a veces da hasta envidia.
En Antioquia, zarparse es pasarse de la raya. Se dice cuando alguien se emociona de más y se va de largo con lo que dice o hace, ya sea por confianzudo, por intenso o por bruto. Puede ser en broma o en serio, tipo: ya bájale dos rayitas. Y sí, suena regaño sabroso.