Bogotá es el corazón de Colombia, fría por fuera pero caliente por dentro. Los rolos viven a 2.600 metros de altura y eso les da un ritmo propio entre lo cosmopolita y lo tradicional. Aquí el ajiaco es sagrado, la Candelaria es arte y cada esquina tiene un café con historia.
"armar el mercadito es cuando se llena la canasta familiar o hacemos el mercado en nuestra casa poquito a poquito por ejemplo llegó la tía con el pico a todo taco y se armó el mercadito nadie engoya a nadie en puro sabor loco"
"Deja de dar lora, es cuando una persona habla mucho y se distrae por allá y no viene a hacer lo que en realidad estamos haciendo. Oiga mijolindo, deje de dar lora con esa cantaleta y venga que ya le pidieron la pola mijolindo."
"Estrellarse es intentar algo con mucha expectativa y terminar fracasando de forma rotunda. Salí re canchera a hacer trámites y me estrellé mal, era feriado y yo charlando con la persiana."
"Echar lengua. En Bogotá se usa para hablar de chismosear duro, rajar sabroso de alguien o ponerse a comentar la vida ajena con lujo y detalle. Es cuando la conversación se vuelve puro cuento, crítica y risas, casi siempre con cafecito o pola de por medio. No es muy elegante, pero hay que admitir que tiene su encanto venenoso. Por ejemplo, parce, ayer con las del trabajo nos quedamos hasta la medianoche echando lengua de la jefe, de los ex y hasta del vecino que saca al perro en piyama."
"Vender patacones. Se usa cuando alguien presume a lo loco, exagera lo que tiene o lo que hace y lo pinta como si fuera la última maravilla del mundo. Es como armar todo un show para vender humo, puro cuento y cero sustancia. Suena muy de pueblo, muy de plaza, y la verdad es que tiene bastante gracia usarla. Por ejemplo, ese man llegó a la reunión vendiendo patacones con su negocio milagroso, que ganaba millones y trabajaba dos horas, y al final era una pirámide toda chimbiada."
Armar el mercadito
Se dice cuando en un sitio se arma el desorden bueno: bulla, gente hablando encima, música a tope y todo el mundo alborotado. Puede ser por fiesta, por chisme o por una discusión que se salió de control. La idea es que el lugar parece un mercado, puro ruido y movimiento. Y sí, suena sabroso decirlo.
Estrellarse
En Santa Fe, estrellarse es mandarse con toda la fe del mundo y terminar dándose un palo bárbaro. Ibas agrandado, convencido de que la rompías, y al final salió todo al revés. Se usa para un examen, un chamuyo, un laburo o cualquier plan que pintaba glorioso y acabó en papelón.
Vender patacones
Se dice de alguien que se pone a echarse flores y a agrandar cualquier cosa para hacerla ver tremenda maravilla. Vamos, puro bla bla con vitrina de plaza: mucho show, mucha labia y al final poca carne. Sirve para bajarle el copete al que llega inflado vendiendo más de lo que realmente hay.
Echar lengua
En Bogotá y en otras partes de Colombia, echar lengua es ponerse a chismosear con ganas, a rajar sabroso o a desmenuzar la vida ajena entre comentario, risa y uno que otro venenito social. Se usa cuando la charla ya dejó de ser charla normal y se volvió festival de detalle, juicio y morbo.
Dejar de dar lora
Se le suelta a alguien cuando está con la misma cantaleta, molestando o echando carreta de más y ya te tiene la paciencia en la lona. “Lora” es el loro, el bicho que repite y repite, por eso la idea de hablar sin parar o insistir hasta cansar. Sirve entre panas, en la casa o en el trabajo, medio en chiste, medio en serio.