Celuco
Forma cariñosa y relajada de decir celular, como cuando le agarras tanto cariño al teléfono que ya parece un parcero más. Se usa mucho entre amigos para sonar más cercano y menos serio. Es de esas palabras que salen en la charla diaria sin pensarlo y que le ponen sabor bogotano a cualquier conversación.
Hacer el jugo
En Bogotá se dice hacer el jugo cuando alguien se complica la vida con algo que es sencillo, le da mil vueltas a una bobada o se estresa de más por una tontería. Es como armar un drama mental innecesario por algo que se podría resolver fácil. Y hay que admitir que la expresión suena bastante sabrosa.
Paila
En Bogotá se usa paila para decir que algo salió mal, que no hay nada que hacer o que la situación está perdida. Es como aceptar la derrota con humor, medio resignado, medio burlón. Sirve tanto para cosas pequeñas como perder el bus, como para dramas más grandes. Y la verdad, suena tan sabroso que hasta el fracaso duele menos.
Pichiruche
Designa a alguien que se cree más conocedor o experto de lo que realmente es, siempre tirando de datos curiosos sin fuente confiable como si fuera el rey de la trivialidad.
Estar en la química
Se usa en Bogotá para decir que dos personas están en coqueteo intenso, con miraditas, risas bobas y toda la tensión romántica en el aire. No son novios todavía, pero se nota que hay feeling y ganas. Es como cuando todo el mundo ve la vuelta clarita, menos ellos, y uno ya está haciendo apuestas.
Estar embera
Se usa en Bogotá para decir que alguien está muy bravo, lleno de rabia, como a punto de explotar. Es ese nivel de enojo en el que ya ni piensa bien y cualquier cosa lo termina de sacar de casillas. No es solo estar molesto, es estar embera, casi listo para volverse Hulk criollo y armar el desmadre.
Sabe a locha
Expresión bogotana para decir que algo sabe feo, barato o medio chimbo, como a cosa de mala calidad. La locha era una moneda de muy poco valor y quedó en el habla como referencia a algo corriente y sin gracia. Es como decir que el sabor es tan malo que ni regalao lo quiere uno.
Carrerón
En Bogotá se usa para hablar de una corrida brava, de esas que te pegas cuando vas tarde, ves el bus arrancando o el Transmi cerrando puertas y sales disparado como atleta olímpico de barrio. Es esa mezcla de prisa, estrés y deporte forzado que nadie pidió, pero que igual toca. Y hay que admitir que a veces da risa.
Darle huerta
En Bogotá se usa para decir que alguien se va por el camino largo, se pone a dar vueltas o a pasear en vez de ir directo a donde tiene que llegar. Es como alargar el recorrido a propósito para matar tiempo, chismosear un rato o simplemente no llegar tan rápido. Y la verdad, a veces se disfruta un montón.
Ponerle la diez
Expresión bien bogotana para decir que alguien se esmera al máximo y hace las cosas con toda la actitud. Es como meterle ganas, ponerle todo el juicio y encima hacerlo tan bien que queda como un crack. Se usa para trabajo, estudio o cualquier vuelta donde alguien se luce. Suena a elogio directo.
Rumbearse
En Bogotá rumbearse es salir de fiesta con toda, sin pensar en la hora ni en el cansancio. Es irse a bailar, tomar algo, cantar a grito herido y dejarse llevar por la noche. Básicamente es armarse el plan más fiestero posible, y la verdad es que solo de decirlo ya dan ganas de salir.
Parcera
En Bogotá, parcera es como decir amiga, pana o cómplice de confianza. Se usa con cariño para esa persona con la que tienes parche fijo, te entiende con una mirada y te cubre la espalda en cualquier plan, desde una rumba hasta un drama. Suena muy rolo y bien calle, de esas palabras que pegan duro.
Sopa de letras
En Bogotá se usa para hablar del enredo mental que da cuando alguien suelta mil siglas, abreviaturas o tecnicismos y uno no pilla nada. La cabeza queda hecha un revoltijo de ideas, como si todo estuviera mezclado y sin orden. Es como decir que quedaste perdido, confundido y con la mente hecha trizas, pero con saborcito criollo.
Tipo rana
Se usa para hablar del personaje que siempre se hace el loco cuando toca pagar, colaborar o asumir un marrón. Es el que se escurre, se desaparece o se inventa cualquier excusa para no responder. Básicamente, salta de la responsabilidad como rana asustada y deja a todo el mundo con cara de bobo.
Andar a metro
En Bogotá se dice cuando alguien va a pie porque no hay plata, no hay bus o toca ahorrar. Es como admitir que hoy te tocó caminarte media ciudad, a veces con cara de resignación y a veces con orgullo de superviviente. También puede sonar a que vas a pata todo el tiempo, sin carro ni taxi.
Echar lengua
En Bogotá se usa para hablar de chismosear duro, rajar sabroso de alguien o ponerse a comentar la vida ajena con lujo de detalles. Es cuando la conversación se vuelve puro cuento, crítica y risas, casi siempre con cafecito o pola de por medio. No es muy elegante, pero hay que admitir que tiene su encanto venenoso.
Echar los perros
Se usa cuando alguien le tira la onda a otra persona de forma directa, intensa o medio intensa, como que se le va con toda. Es básicamente coquetear sin mucha pena, a veces hasta pasado de lanza. Suena chistoso porque parece que uno soltara una jauría de perros enamorados, y hay que admitir que la imagen es buenísima.
Muñeco
En Bogotá decir que alguien es un muñeco es decir que está muy bien arreglado, bien vestido y bien presentado, casi como modelo de vitrina. No solo es que sea guapo, también que se nota el estilito, el peinado, la pinta completa. Es un cumplido bien rolo, aunque a veces se usa medio en chiste cuando alguien se arregla demasiado.
Pelar el cobre
Se usa cuando alguien deja ver su verdadera cara, mete la pata feo o queda en ridículo después de hacerse el interesante. Es como cuando el disfraz se cae y aparece el verdadero personaje, con todas sus torpezas. En Bogotá se suelta mucho para vacilar a los amigos, y hay que admitir que la expresión tiene bastante saborcito.
Hacer fila
En Bogotá se usa para decir que toca esperar en una cola, normalmente eterna, para cualquier cosa. Puede ser en bancos, en TransMilenio, para sacar la cédula o hasta para comprar empanadas. Suena inocente, pero casi siempre implica paciencia, cansancio y ganas de renunciar a todo. Y hay que admitir que es muy bogotano quejarse mientras se hace fila.
Pola
Forma muy coloquial y cariñosa de referirse a una cerveza en Bogotá y en buena parte de Colombia. Se usa cuando estás en plan relajado con los panas, armando parche, hablando bobadas y bajando el calor con algo bien frío. Es de esas palabras que ya te ponen en modo fiesta solo de escucharla, casi que se siente el destape de la botella.
Alzar con alguien
En Bogotá se usa para decir que recoges a alguien en carro o moto, pero con un toque coqueto, como con intención de levantar o cuadrar algo. No es solo hacerle el favor del transporte, es que hay interés, miraditas y ganas de que pase algo más. Suena muy de parche y de barrio, y hay que admitir que tiene su encanto.
Hacer chito
En Bogotá se usa para decir que alguien se quedó dormido un ratico, casi siempre sin planearlo. Es como una siesta exprés que te pega de sorpresa viendo tele, en clase o en el bus. Suena tierno, como si el sueño te hubiera noqueado suavecito, y la verdad es que tiene bastante gracia usarlo.
Seguir en la vuelta
En Bogotá se usa para hablar de alguien que no se rinde y sigue metido en el cuento, buscando chances, rebusque o soluciones aunque todo esté en contra. Es como decir que la persona sigue en el juego, insistiendo con terquedad bien berraca. A veces suena a admiración y otras a chiste, pero siempre implica constancia.
Estar en la fija
En Bogotá se usa para decir que alguien está segurísimo de algo, que ya lo da por hecho y casi que se siente ganador antes de tiempo. Es como estar confiado en que la jugada va a salir perfecta, aunque la vida luego haga lo que le dé la gana. Suena muy confiado, y la verdad es que tiene su sabrosura.
Guácala
Expresión usada cuando ves a alguien inventándose un talent show en plena oficina, utilizando la engrapadora y las notas adhesivas como sus nuevos juguetes fidget.
Meterle miga
Expresión bogotana que significa ponerle esfuerzo, dedicación y entusiasmo a algo para que quede bien hecho y con detalle. Es como cuando un sándwich está tan bien armado que tiene toda la miga, lleno de sabor y sustancia. Se usa mucho para trabajos, proyectos o cualquier cosa a la que uno le mete cariño extra, y la verdad suena bien sabroso.
Pillar filtro
Frase que se usa para indicar que alguien ha escuchado y entendido algo, sobre todo cotilleos o rumores. Es como captar la onda al vuelo.
Parquearse
En Bogotá se usa parquearse para decir que alguien se queda quieto, sin hacer nada, como en modo reposo absoluto. Es como compararse con un carro estacionado, ahí tirado sin mover un dedo. Puede sonar a regaño cariñoso cuando te dicen que dejes de estar parqueado y te pongas las pilas, que la vida no se vive desde el sofá.
Jovenazo
Forma coloquial y cariñosa de referirse a un chico joven con mucha energía, carisma y actitud, que suele ser medio atrevido pero buena gente. Es ese parcero que siempre está prendido, arma el plan, sube los ánimos y termina siendo el alma de la fiesta. Y hay que admitir que a veces cansa, pero casi siempre se le perdona.
Correrla
En Bogotá se usa cuando alguien tiene que apurarse mucho para hacer algo o llegar a algún lado. Es como decir que hay que moverse rápido, sin perder tiempo, casi como si estuvieras en una carrera contra el reloj. Suele usarse entre amigos cuando van tarde a una cita, al trabajo o para alcanzar el transporte público.
Cacumen
En realidad cacumen es una palabra antigua para hablar de inteligencia o agudeza mental, no de estilo ni de flow. En Bogotá casi no se usa en la calle, suena más a profe de español intenso. Si alguien la suelta, suele ser en plan chiste culto para decir que alguien es muy piloso o muy avispado.
Echar tacazo
En Bogotá se dice cuando te vas a jugar billar, normalmente con los parceros y con actitud de plan serio, como si fuera final de campeonato. No es solo pegarle a las bolas, es armar parche, apostar la gaseosa y creerse crack con el taco. Si alguien lo propone, ya sabes que la noche se alargó.
Estar pilo
En Bogotá decir que alguien está pilo es decir que es muy inteligente, avispado y que capta todo al vuelo. Es esa persona que entiende la vuelta a la primera, resuelve problemas complicados sin despeinarse y siempre tiene una salida ingeniosa. No es solo ser buen estudiante, es ser vivo, rápido de mente y con mucha malicia indígena.
Prenderse
Esta es la manera rola de decir que alguien está listo para una fiesta o se está entonando bien con algunas copas. ¡Cuidado porque puede acabar en historietas épicas de borrachera!
Echar caramelo
Expresión bogotana para cuando alguien se pone meloso y lanza flores a lo loco para impresionar o conquistar. Es hablar bonito, medio empalagoso, para ver si el otro cae rendido. A veces suena sincero, a veces puro teatro, pero igual uno termina medio sonriendo. Y hay que admitir que a veces funciona mejor que un ramo de rosas.
Echar chisme
Expresión muy bogotana para hablar de ponerse a contar chismes con todo el dramatismo posible, casi como si uno estuviera actuando en plena telenovela. Es la actividad estrella cuando se junta el combo con café, pandebono y ganas de rajar sabroso. Y hay que admitir que cuando el chisme está bueno, nadie se quiere ir.
Estar apagado
Expresión utilizada para decir que alguien está de mal humor o con pocas ganas, como si no tuviera energía ni para encender el bombillo.
Echar carreta
Expresión bien cachaca para cuando alguien habla y habla, mete cuento, exagera o se pone a chamuyar sin parar. No siempre es mentira, pero sí es como que se enrolla más de la cuenta para convencer, distraer o simplemente perder tiempo. Es muy de oficina, de parche y de familia, y hay que admitir que a veces la carreta es entretenida.
Dar verdura
En Bogotá se usa para hablar de alguien que habla y habla, mete carreta infinita y se llena de excusas para convencerte de algo. Es como cuando te quieren vender humo con discurso larguísimo y al final no dicen nada concreto. Suena chistoso, pero cansa más que trancon en hora pico, aunque a veces tiene su gracia.
Echar cabeza
Expresión muy bogotana para decir que uno se queda pensando duro en algo, dándole vueltas al coco, casi siempre sobre enredos amorosos, decisiones personales o dramas existenciales. Es como ponerse filosófico en versión rolo, a veces con tintico en mano y cara de preocupación. Y hay que admitir que suena más serio que simplemente decir pensar.
Calentar pollo
Se usa cuando alguien coquetea duro con otra persona, la ilusiona, la busca, le tira todo el cuento, pero en el fondo no tiene intención real de nada serio. Es como tener a la otra persona ahí, pendiente, pero sin concretar. Es medio mala leche, pero toca admitir que la expresión es bien graciosa.
Camellar
En Bogotá se usa para hablar de trabajar duro, de darle sin parar, como si uno fuera un camello cargando cosas todo el día. Puede ser un trabajo formal o un rebusque, pero siempre con la idea de esfuerzo y cansancio. Es de esas palabras que suenan a sudor, pero también a orgullo de ganarse la vida a pulso.
Bajarle al voltaje
Expresión utilizada para pedirle a alguien que se calme, que deje de ser tan intenso o descontrolado.
Tribu urbana
En Bogotá se usa para hablar de grupos de pelados que se identifican por la pinta, la música y el parche donde se mueven. Pueden ser metaleros, skaters, hipsters, k-poperos o lo que esté de moda. Suelen verse por Chapinero, la Séptima o alrededores, y a veces parecen más desfile de moda que paseo normal, pero igual tienen su encanto.
Echar charlas
En Bogotá se usa para hablar de pasar el rato conversando con alguien, sin afán, en plan relajado y con buena vibra. Es como sentarse a desahogarse, chismosear un poco, reírse de la vida y filosofar barato. Básicamente, perder la noción del tiempo hablando paja sabrosa, que la verdad es un planazo.
Chapinero
Más que una expresión, Chapinero es una zona famosa de Bogotá, conocida por su ambiente alternativo, rumba y gente con mucho estilo. A veces se usa en plan chiste para decir que alguien va muy moderno, muy de barrio cool, como si se hubiera vestido pensando en salir a Chapinero a lucirse. Y la verdad, el nombre ya suena con flow.
Paila
En Bogotá se suelta paila cuando algo se fue al carajo, salió mal o ya no hay nada que hacer. También sirve para lamentar una mala suerte o un plan que se dañó, tipo qué embarrada o qué vaina. Es cortita, directa y bien rola, perfecta para rematar una noticia fea.
Quedar varado
Se usa cuando te quedas tirado sin forma fácil de moverte, casi siempre por culpa del transporte. Puede ser que el TransMilenio se dañe, que no pase el bus o que el carro se quede sin gasolina y te toque hacer maromas. Es esa sensación de estar atrapado en un punto de la ciudad, viendo cómo la vida sigue y tú no avanzas.
Estar en la olla
En Bogotá se usa para decir que alguien está en la mala, lleno de problemas o sin un peso, como atrapado en una olla a presión sin salida. Puede ser por deudas, estudio, trabajo o todo junto, cuando la vida se pone bien áspera. Es de esas frases que duelen pero igual dan risa cuando la sueltas con resignación.