Chamigo
Forma muy amistosa y bien litoraleña de llamar a un amigo o conocido, mezcla de che y amigo, típica de Misiones y zonas vecinas. Suena cercana, medio folclórica y con onda de mate y río. Si vivís por allá, es probable que tengas más chamigos que contactos guardados en el celu, y eso siempre es buena señal.
Una macana
Se dice cuando te mandaste una cagada o un error medio tonto, sin mala intención, de esos que dan bronca pero se arreglan. Puede ser una metida de pata, un descuido o una decisión floja. En el Litoral se escucha un montón, y suele venir con tono de autocrítica y humor.
Chomba
En Misiones chomba es la remera tipo polo, con cuellito y un poco más prolija que la remera común. Es la que te ponés cuando querés levantar el nivel sin llegar al traje ni a la camisa. Ideal para asado, cumple, salida medio formal y para que tu vieja diga que por fin te vestiste como persona.
Chamigo
Forma bien del Litoral para llamar a un amigo, un compa o incluso a un conocido, sobre todo en Misiones y zonas cercanas. Es como decir che, amigo todo junto, con tonito de confianza y buena onda. Sirve para saludar, para llamar la atención o para meter un reclamo suave sin pelearte. Re de barrio.
Andar a los ponchazos
Se dice cuando vas tirando como podés, a los tumbos, con lo justo y medio improvisando. No es que esté todo bajo control, es más bien sobrevivir el día a día con parches, maña y un poco de fe. Aplica para laburo, guita, estudios o hasta una relación que va ahí, a puro aguante.
Pasar el mensú
Se dice en Misiones para cargar a alguien que está laburando a lo bestia, sin parar, como si fuera un mensú, esos peones de yerbales y obrajes que la pasaban durísima. Es medio en broma, medio con admiración, tipo: che, aflojá un toque que no te están pagando por sufrir. Tiene historia y pega fuerte.
Semanaleta
Se dice cuando una semana se te hace eterna, de esas que no avanzan ni a palos. Suele salir en Misiones cuando el calor te pega, el tereré no alcanza y los mosquitos te hacen guardia toda la noche. Es como decir semana larguísima, pero con sabor bien del Litoral y un toque de queja simpática.
Ñacurutú
En Misiones se le dice ñacurutú a alguien que anda colgado, en la luna, medio despistado, como si estuviera mirando al techo en vez de vivir el momento. Viene del nombre de un búho grande de la zona, así que la idea es esa cara de ave nocturna, seria y perdida. Suena tierno, pero pica un poco.
¡Está todo diablo!
Se usa para decir que algo está tremendo, buenísimo, que se fue al carajo de lo bueno. Puede ser un recital, una comida, una joda o hasta una jugada en el fulbito. Es como soltar un “esto es de otro planeta” pero bien de barrio. Y sí, suena medio oscuro, pero es puro elogio.
Tener la yerba
Se dice de la persona que siempre anda lista para cebar mate, con la yerba, el termo y la mejor predisposición. Es como decir que es prevenida, buena onda y re anfitriona, de esas que te salvan cualquier juntada. En Misiones, si alguien tiene la yerba, ya sabés que no te va a faltar mate ni charla.
Irse de pesca
En Misiones se usa en plan guiño para decir que te vas de joda, de parranda o a dar una vuelta larga con la banda, normalmente de noche y sin horario de regreso. No es literal, no vas con caña ni carnada, vas a ver qué pinta y a “pescar” plan, charla o alguna aventura.
Pegar un sapucai
Es largar un grito bien fuerte y bien sentido, típico del Litoral, sobre todo en chamamé y fiestas. Sale cuando estás eufórico, emocionado o querés celebrar algo a lo grande. No es un grito cualquiera, es de esos que te sacuden el pecho y contagian alegría. Si lo pegás bien, te aplauden.
Ser un capi
En Misiones se le dice a alguien que es un crack, el que siempre cae con la solución y se las sabe todas. Es como decir que es un capo, pero en versión más corta y con tonito de admiración. Se usa para elogiar a un amigo cuando se manda una buena o te salva las papas.
Estar de estrellato
Se dice cuando alguien anda creído, llamando la atención y sintiéndose la estrella del momento. Va por la vida como si tuviera reflectores encima y todo el mundo lo mirara, aunque capaz nadie le dio bola. En Misiones suena bien para pinchar un poco al que se agranda por cualquier pavada.
Al palo
Se dice cuando algo está a full, al máximo, con toda la potencia. Puede ser una fiesta re arriba, la música al mango o incluso alguien que está a mil y no afloja. En Misiones y por la zona suena bien de calle, bien de barra. Si está al palo, no hay freno.
Dejar la fruta
Se usa para decirle a alguien que corte con la pavada, que deje de chamuyar o de hacer algo medio sospechoso antes de que se arme lío. Es como un aviso con tono de amigo: pará un toque, no te mandes más cagadas. Muy de charla cotidiana, cuando ves que el otro se está pasando de vivo.
Yerba encremada
Se dice cuando el mate sale de lujo y la yerba queda bien encremada, con esa espumita arriba que te hace sentir campeón. No está lavado, no está amargo de más y la bombilla no se tapa a la primera. En Misiones es casi un orgullo patrio, como decir: hoy cebé como los dioses.
Ñembotavy
Viene del guaraní y se usa para cuando alguien se hace el desentendido, se hace el boludo a propósito para zafar de un problema o de una responsabilidad. Es como activar el modo no me acuerdo de nada justo cuando más te conviene. Muy típico cuando ya metiste la pata y no querés hacerte cargo, aunque todos sepan la verdad.
Hacerse el diablillo
Se dice de alguien que se hace el pillo o el travieso, como que va de vivo y busca zafar con alguna picardía. No es maldad pesada, más bien una malicia chiquita que da risa y hasta ternura. Ideal para el que arma quilombo suave y después pone carita de yo no fui.
Mandíbula de pibe
Se le dice a alguien que no cierra la boca ni un segundo, el típico que comenta todo, opina de todo y te llena el aire de charla aunque nadie se lo pida. Va con tono de cargada, medio en broma, medio ya cansado. Ideal para el que arranca a hablar y no frena ni con mate lavado.
Andar chusquileando
Se dice cuando alguien anda dando vueltas por ahí, curioseando y mirando todo, como buscando qué pasa. Puede ser inocente, tipo pasear y chusmear tranqui, o medio meterse donde no lo llamaron, pero sin armar quilombo. Muy de barrio, de vereda y mate, para el que no se queda quieto ni un rato.
Estar en la nube de yerba
Se dice cuando alguien está re colgado, metido en la suya, pensando en cualquier cosa menos en lo que pasa alrededor. Es como estar en una nube, pero versión misionera, con yerba mate y olor a yerbal. Sirve para marcar que no registra nada y después pregunta lo obvio. Tiene su encanto, pero desespera.
No te hagas el bicho canchero
Se le dice a alguien que va de crack, de vivo y de sobrador, como si la tuviera clarísima, pero en realidad está chamuyando y no le sale una. Es un tirón de orejas bien misionero para bajarle el humo a quien se agranda al pedo. Pica un poco, pero suele ir en tono de broma.
Ser un gaviotero
Se le dice al que vive al acecho para ligar algo gratis o aprovecharse del plan ajeno. Cae justo cuando hay comida, birra o algún favor para rascar, pero a la hora de poner, desaparece. Como la gaviota que te manotea las papas en la playa. Un clásico caradura, pero dicho con humor.
Gigante de Itacuararé
Se dice de alguien que impone por presencia, tamaño o carisma, como si fuera un personaje de leyenda misionera. Entra a un lugar y automáticamente se roba la escena: todos se callan, lo miran y hasta le hacen lugar. Sirve tanto en serio como en chiste para ese que parece más grande que la vida.
Ñandejara
Apodo medio pícaro que se usa en Misiones para hablar de una señora rellenita, de esas que siempre tienen la olla al fuego y la mesa lista. Suele ser la vecina o la tía que cocina brutal y te recibe con comida casera. Es cariñoso, aunque tiene su punto de chiste con el tema de los kilos de más.
Estar a puro chape
Se dice cuando alguien está a full con los besos, chapando sin parar y sin vergüenza, como si el mundo se terminara en cinco minutos. Suele usarse para bardear con cariño a una pareja que no se despega ni para respirar. Es bien de Argentina y en Misiones se escucha bastante en joda.
¡Al tope!
Se dice cuando algo está en su punto máximo: quedó espectacular, funciona de diez o está a full de energía. También vale para planes o ambientes que están re copados y con toda la onda. Es como decir que está en su mejor momento, sin vueltas. Ideal para tirar después de un asado bien hecho o una previa que explota.
Hacerse el guapo
Se dice cuando alguien se agranda y se hace el canchero, como si fuera el más vivo o el más valiente del barrio. Va de postureo total: se pone en plan desafiante o sobrador, pero en el fondo no tiene con qué bancarla. Suele usarse para bajarle los humos a alguien que se cree demasiado.
Hacer bardo
Se dice cuando alguien arma lío, quilombo o desorden, a veces a propósito y con cero culpa. Puede ser desde discutir fuerte hasta convertir una juntada tranqui en un caos total. En Argentina se usa mucho y suele llevar ese toque de que se fue todo al carajo, pero igual te cagás de risa.
Estar al mango
Se dice cuando alguien está a full, con la energía al tope o metido hasta el cuello con mil cosas. Puede ser por laburo, estudio o porque se prendió a una joda y no afloja. Es como ir con el acelerador clavado todo el día. Y sí, suele terminar en mate frío y ojeras.
Andar a los ponchazos
Se dice cuando alguien va haciendo las cosas como puede, a los tumbos, sin orden ni plan, improvisando sobre la marcha. Aplica para laburo, estudio o la vida en general: todo medio atado con alambre y rezando que no explote. No es precisamente un elogio, pero a veces es la única forma de llegar.
Estar en el limbo misionero
Se dice de alguien que está re colgado, en la luna o medio ido, como si la cabeza le estuviera cargando en otra pestaña. Puede ser por sueño, por estar distraído o por venir con la yerba fuerte y el mate encima. No es insulto pesado, más bien una gastada con cariño.
Mandarse una filmación
Se dice cuando alguien hace una cagada o un blooper tan grande que parece sacado de un video. Es como decir que se mandó un papelón digno de cámara, de esos que después te lo recuerdan en cada asado. No siempre es mala onda, a veces es puro descanso entre amigos y listo.
Futuro verde
Se dice cuando alguien se arma un plan re lindo, pero medio imposible, de esos que suenan más a fantasía que a realidad. Es como el cuento de la lechera: ya se ve con la moto, la casa y el viaje, pero no arrancó ni a ahorrar. Entre mate y tereré, el futuro se le queda bien verde.
Ser un artista de la mandioca
En Misiones se le dice a alguien que es un crack para rebuscárselas y sacar algo bueno con lo que haya a mano. Va de ingenio, maña y creatividad bien de entrecasa, muchas veces con recursos del monte o del día a día. Es un elogio con tonito gracioso, como decir que te arma un plan de la nada.
Me fui de choppera
En Misiones se dice cuando te vas de compras en modo descontrol, como si te agarrara la fiebre del carrito y no pudieras parar. Implica gastar de más, comprar boludeces y volver cargado de bolsas sin saber bien por qué. Es medio confesión y medio orgullo, y sí, después duele la tarjeta.
Estar de ñangapirí
Se dice cuando estás re tranqui, sin apuro y con cero drama, como tirado a la sombra y dejando que el mundo siga sin vos. En Misiones suena bien de monte, de siesta larga y mate en mano. Es ese modo despreocupado en el que no te mueve ni un mensaje ni una obligación. Y sí, da envidia.
Globo
En Misiones, decir que alguien tira globos es acusarlo de estar chamuyando fuerte, inventando cosas o exagerando a lo loco. No es el globo del cumple, es el cuento inflado que te quieren vender. Se usa mucho en charla de barrio cuando ya te cansaste de la novela y querés bajarlo a tierra.
Andar como sapucay
Se dice de alguien que va por la vida en modo festejo total, con la alegría a los gritos y cero vergüenza. Como el sapucay, ese grito bien litoraleño que sale en chamamé y en cualquier juntada cuando pinta el descontrol lindo. Vamos, que anda embalado, celebrando todo y contagiando joda.
Ñaño
Palabra muy cariñosa para llamar a un hermano o a un amigo tan cercano que es casi de la familia. Se usa para marcar confianza, complicidad y buen rollo, como decir hermano del alma pero más corto y con más sabor. Suena cálido, de barrio y de mate compartido a la sombra de un árbol.
Estar a full
Se usa para decir que estás a tope: con mil cosas encima, con mucha energía o metiéndole al máximo a lo que sea. Puede ser por laburo, joda o porque no te da la vida. Es bien de charla cotidiana y suena re natural en Argentina. Ideal para resumir un día intenso sin drama.
Ñaño
En Misiones se usa ñaño para referirse a un tío o a un adulto muy cercano que es tan buena onda que parece tu compa de travesuras. No es un parentesco formal, es más un título de cariño para el que siempre está al pie del cañón. Y la verdad, cuando tienes un buen ñaño, la vida se hace más divertida.
Saber yerba mate
Dicho bien misionero para alguien que la tiene clarísima con el mate: elegir buena yerba, acomodarla, cebar sin lavar todo al segundo y sacar mates ricos de verdad. Vamos, que no es solo tomar, es tener técnica y maña. Si alguien sabe yerba mate, le podés confiar el termo sin miedo a que te lo arruine.
Ñembo diamante
Se usa para hablar del que se hace el importante, se cree fino y exclusivo, pero en realidad es puro humo y fachada. Es como el típico que presume de plata, facha o contactos y después no tiene nada sólido detrás. Básicamente, un agrandado de cartón pintado, aunque a veces da hasta ternura verlo actuar.
Placer polaco
En Misiones se dice para hablar del gustito culposo de clavarte una siesta después de comer, sobre todo si venís de familia de colonos o vivís con ese ritmo de campo. No es nada raro, es ese lujo simple de apagar el mundo un rato con la panza llena. Y sí, pega fuerte.
Pulseada
En Misiones se usa para hablar de una pulseada, o sea, un tira y afloja bien picante entre dos o más personas para ver quién se impone. Puede ser en el laburo, en política, en el barrio o hasta por una pavada. No siempre es violencia, es más una lucha de egos y estrategia. Y sí, suele ponerse heavy.
Estar de jangadera
Se dice cuando alguien anda en modo joda total, de fiesta en fiesta, sin freno y con cero ganas de bajar un cambio. Es como vivir de after en after, gastando la suela y la billetera como si el lunes no existiera. Muy de andar de parranda y aparecer con ojeras pero feliz.
Me cae en pinta
Se dice cuando algo o alguien te gusta, te cierra y te da buena espina. Puede ser una persona, un plan, una prenda o lo que sea. Es como decir me pinta, me va o me re copa, pero con ese toque misionero de hablar tranqui y con onda. Ideal para tirar buena vibra sin exagerar.
Tienda de conveniencia
En Misiones se usa en broma para hablar de una juntada improvisada con amigos en la vereda o el patio, donde siempre aparece una heladerita con birras, tereré o algo para picar. La gracia es que no es un negocio real, pero siempre es conveniente caer ahí a charlar, chusmear un rato y estirar la noche. Y la verdad, quién se queja.