Es largar un grito bien fuerte y bien sentido, típico del Litoral, sobre todo en chamamé y fiestas. Sale cuando estás eufórico, emocionado o querés celebrar algo a lo grande. No es un grito cualquiera, es de esos que te sacuden el pecho y contagian alegría. Si lo pegás bien, te aplauden.
"Cuando metimos el gol en el último minuto, el tío se paró arriba de la silla y pegó un sapucai que retumbó hasta en la casa del vecino."