Se dice cuando vas tirando como podés, a los tumbos, con lo justo y medio improvisando. No es que esté todo bajo control, es más bien sobrevivir el día a día con parches, maña y un poco de fe. Aplica para laburo, guita, estudios o hasta una relación que va ahí, a puro aguante.
Se dice cuando alguien va haciendo las cosas como puede, a los tumbos, sin orden ni plan, improvisando sobre la marcha. Aplica para laburo, estudio o la vida en general: todo medio atado con alambre y rezando que no explote. No es precisamente un elogio, pero a veces es la única forma de llegar.
Hacer algo de manera irregular, improvisada o con dificultades.
Se dice cuando vas tirando como podés, a los tumbos, improvisando y resolviendo sobre la marcha. Es ese modo supervivencia en el que todo sale medio de pedo, llegás raspando y siempre hay un quilombo nuevo. Muy de andar con lo justo, pero igual seguir, porque no queda otra.
Se usa cuando alguien va tirando como puede, resolviendo todo de forma improvisada, parche sobre parche y sin mucha planificación. Es como ir sobreviviendo al quilombo con alambre, cinta y buena voluntad. Muy de cuando la cosa está justa y no da para hacerlo prolijo, pero igual se sigue adelante a los ponchazos.
Se dice cuando alguien va haciendo las cosas a medias o de manera medio chapucera, avanzando con dificultad pero igual se la banca.