Gasto / gastadero
Se dice en joda cuando sabés que te vas a patinar plata sin control, ya sea en algo divertido o en una boludez totalmente innecesaria. Es ese momento en que la billetera llora, pero vos igual le das para adelante porque pinta. Puede sonar a queja, pero casi siempre viene con orgullo y risas.
¡Qué rancio!
Se usa para señalar a alguien tacaño, mezquino o que se guarda todo hasta el último centavo. También aplica cuando una persona es amarrete con favores, buena onda o gestos mínimos. Es muy de San Luis decirlo cuando te clavan una excusa barata y te dejan pagando. Y hay que admitir que suena hermoso cuando lo tirás con bronca.
Andar de churro
Se dice cuando alguien va por la vida re tranqui, disfrutando y sin hacerse drama por nada. Como si estuviera de vacaciones permanentes, con cero apuro y cero culpa, mientras el resto corre con mil cosas. Suele llevar un toque de envidia o de palo amistoso, tipo: dale, bajá un cambio y hacé algo.
Andar como gaviota
Se dice de alguien que anda medio colgado, como flotando por la vida, sin rumbo fijo y con la cabeza en cualquier lado menos donde tiene que estar. Es esa persona que va por la calle y ni registra quién lo saluda. Y hay que admitir que la imagen de la gaviota medio perdida tiene su gracia.
Microondasito
Se usa en plan cariñoso o medio en broma para hablar de alguien que se calienta al toque, que pasa de tranquilo a furia en dos segundos. También puede usarse para cosas que se hacen rapidísimo, como comida instantánea o planes armados al vuelo. Es de esas palabras tiernas pero que igual te tiran una verdad incómoda.
Amiga ganchuda
Se usa para hablar con cariño de esa amiga que tiene un imán para conseguir cosas sin pagar, favores imposibles o beneficios de la nada. Es como si tuviera un gancho invisible para enganchar oportunidades y regalos. No es insulto, al contrario, suele decirse con admiración y un poco de envidia sana, porque la tipa es una genia.
Echarse para atrás
Se dice cuando alguien se arrepiente a último momento y se baja de algo que ya había dicho que sí. Puede ser un plan, una compra, una promesa o una decisión medio jugada. No siempre es mala onda, a veces es cagazo o duda, pero te deja pagando igual. Muy de charla cotidiana.
Tener la mente en el loro
Se dice cuando alguien está re colgado y no registra nada de lo que pasa alrededor. Tenés la cabeza en cualquier lado menos donde deberías, como si estuvieras mirando el techo y viajando. Sirve para retar con cariño o para admitir que estabas en modo automático. Y sí, suena rarísimo, pero pega.
Estar para gloria
Se usa cuando algo está tan bueno que parece bendecido por los santos, ya sea comida, una siesta o hasta un beso. Es como decir que está perfecto, que no le cambiarías ni medio detalle. Muy de sobremesa puntana, y hay que admitir que cuando algo está para gloria se te cae la baba mal.
Andar en fila india
Se usa cuando un grupo de personas camina una detrás de otra, bien pegaditas, como si fueran un trencito humano. Suele pasar en pasillos angostos, senderos de sierra o calles llenas donde no entra ni un alfiler. Es muy gráfica la expresión y da un poco de risa cuando te ves desde afuera.
Andar hecho puchero
Se dice cuando andás hecho bolsa, flojo o medio enfermo, como si te hubieran cocinado a fuego lento y te hubieras quedado sin pilas. No es que estés muriéndote, pero estás para cama, té y cero planes. Muy de usarlo cuando te pegó la gripe, la resaca o el cansancio.
Andar como chancha con moño
Se dice cuando alguien anda chocho mal, feliz de más, como si le hubieran dado el mejor notición del año. Va con una sonrisa pegada, se agranda, hace pavadas y no se le baja la emoción ni a palos. Es bien de decirlo en joda, para marcar que está re manija de alegría.
Andar como pan en festejo
Se usa para decir que alguien anda agrandado, re confiado y con el ego por las nubes, porque siente que todo el mundo lo busca y lo quiere cerca. Es como ser el pan calentito en una fiesta de pueblo, que no dura ni dos minutos en la mesa. Y la verdad, a veces da un poco de risa verlo tan creído.
Sangre turrón
Se le dice a alguien que es re sensible, medio melindroso, de esos que se ofenden por cualquier pavada y se lo toman todo a pecho. La idea es que tiene la sangre como turrón, blandita, y por eso no aguanta una cargada ni un comentario. Va con tono de gastada, no de elogio.
Andar con el martillo
Se usa para decir que alguien está tan mamado que camina pesado, torcido y a los tumbos, como si cada paso fuera un mazazo al piso. Es el típico borracho que hace ruido, tropieza con todo y parece que va a demoler la vereda. Es una forma graciosa de describir un pedo monumental, aunque da un poco de pena también.
Andar bien perchu
Se usa para decir que alguien va muy bien vestido, prolijo y con toda la facha, como para que todo el mundo lo mire con un poco de envidia. Es ese que aparece con ropa nueva, perfumito caro y cara de que la está rompiendo. Es bastante típica de San Luis y alrededores, y hay que admitir que suena muy simpática.
Muraleada
En San Luis se usa muraleada para hablar de una charla larguísima y llena de detalles, donde la otra persona te cuenta todo con tanta precisión que parece que te está pintando un mural con palabras. Es cuando alguien se cuelga mal explicando algo y vos terminás sabiendo hasta el color de las baldosas. Y hay que admitir que a veces entretiene.
Ser un caso
Se le dice a alguien que es rarito, que siempre hace alguna, que vive en su mundo o que no caza una y te deja pagando. No siempre es “loco” de verdad, más bien es ese personaje que no encaja ni a palos y te saca una anécdota por día. Medio tierno, medio desesperante.
Chanta
Se le dice a alguien que vende humo, que chamulla lindo y promete de todo, pero a la hora de cumplir se borra. Puede ser un charlatán, un estafador de poca monta o simplemente un caradura que te quiere engrupir. En Argentina se usa un montón y siempre suena a desconfianza total.
Gigante
En San Luis decir que algo es gigante no va de tamaño, va de lo zarpado que está. Es para lo que te vuela la peluca, lo que se pasa de bueno, como decir que es el Messi de las empanadas, del asado o de la birra bien fría. Es elogio puro, de esos que se dicen con una sonrisa y la panza llena.
Mandarse un cuento
Se dice cuando alguien se pone a chamuyar y te tira una historia medio inventada o re exagerada, como para quedar bien o hacerse el importante. No es que sea un cuento literal, es más bien una mentira con maquillaje y mucho verso. Ideal para detectar al que vende humo en la juntada.
Andar de cabo
Se dice de alguien que anda medio perdido, despistado o sin rumbo, como dando vueltas sin saber bien qué hacer. También puede sonar a que está colgado, lento para reaccionar o que no caza una. Es bien de charla cotidiana, para cargar a un amigo sin mala leche cuando está en cualquiera.
Rojo furioso
Se dice cuando alguien se pone pero que arde de la bronca, de esos enfados que te suben a la cara y te dejan colorado. Es como estar a punto de explotar, ya sea por una promesa incumplida, una cagada ajena o una injusticia. En San Luis suena bien gráfico y bastante teatral, la verdad.
Ponerse bien yodo
Se dice cuando alguien se emborracha fuerte, pero fuerte de verdad, hasta quedar hecho un desastre y sin filtro. La idea es que el yodo mancha todo y no sale fácil, igual que una noche de alcohol que te deja recuerdos turbios y ropa arruinada. Es una forma medio poética de decir que te pasaste tres pueblos con el escabio.
Tía Lola
Se le dice a la persona del grupo que siempre tiene una anécdota rarísima o un chisme para cada situación. Es esa figura tipo tía de familia que aparece con historias de vecinos, ex, ovnis o lo que pinte, y encima lo cuenta como si fuera verdad absoluta. Cariñoso, medio en joda, y bastante potosino.
Zancadón
Se dice cuando alguien pega una zancada enorme, literal, o cuando avanza a lo bestia en algo, como si fuera a pasos largos en la vida. Puede ser elogio con envidia sana o una cargada amistosa para el que siempre va a mil. Suena bien cuyano y medio exagerado, de esos que pintan la escena al toque.
Estar como tuna
Se usa cuando alguien está muy bien vestido, arreglado y llamando la atención, sobre todo para una salida especial o una fiesta del pueblo. La idea es que la persona está impecable, lista para lucirse y levantar miradas. Es un piropo bien de barrio, medio picaresco, y hay que admitir que tiene bastante gracia cuando se dice con tono cómplice.
Tener una tormenta en el mate
Se dice cuando alguien está hecho un quilombo mental: confundido, disperso, con mil ideas chocándose en la cabeza o medio pirado por estrés, amor o lo que sea. Es como tener un temporal adentro del mate y no poder ordenar ni una. Suena bien cuyano y bastante gráfico, la verdad.
Pintarle un mural
Se dice cuando alguien te parece tan crack, tan lindo o tan capo, que no alcanza con un piropo normal y te dan ganas de hacerle un homenaje en grande. Es como decir que se merece una ovación, una estatua o, literal, un mural en la pared. Bien exagerado y con cariño, para tirar flores a lo bestia.
Meterle duro al tizo
Expresión bien puntana para decir que te vas a poner a estudiar en serio, sin boludear, sobre todo cuando se viene un examen bravo o estás hasta las manos con tareas. Es como decir meterle pata, pero versión cuaderno y mate. Si alguien te la tira, olvidate de la joda, toca hincar codos.
Darse un rol
Se dice cuando salís a dar una vuelta sin plan fijo, solo para despejar la cabeza, matar el tiempo o chusmear un poco. Puede ser caminar por el centro, dar una vuelta en auto o caer a una plaza a ver qué pinta. Es de esas salidas tranqui que te acomodan el ánimo sin gastar mucha guita.
Apañón
Se dice cuando se arma una juntada medio improvisada y, de golpe, todo el mundo se pone la diez: cada quien trae algo para comer o tomar y termina siendo un banquete. Es como un “traé lo que haya” pero en modo épico, con mesas llenas y sobras para rato. Una belleza de caos organizado.
Andar al cuete
Se usa para decir que alguien anda al pedo, sin hacer nada útil, perdiendo el tiempo o dando vueltas sin rumbo. Puede ser literal, tipo callejeando, o más en plan estar boludeando en vez de ponerse las pilas. Es bien rioplatense y suena re cotidiano, de esos que te retan con cariño.
Andar en la joda
Se dice cuando alguien anda de joda, o sea, de fiesta y en plan descontrol lindo: salir, tomar, bailar, caer a previas y seguirla sin mirar el reloj. Puede sonar a juerga constante, como que esa persona vive en modo finde. En Argentina se usa un montón y tiene su encanto.
Echar camino
Se usa para decir que ya es hora de irse o empezar a moverse, como quien levanta campamento y sale a la ruta. Es muy típica después de una juntada larga, un asado o una mateada eterna, cuando ya no queda ni pan duro. Suena amable, como avisando que la cosa estuvo buena pero ya hay que rajar.
Echar la cabeza a volar
Se dice cuando te colgás pensando pavadas o dándole mil vueltas a algo hasta quedar en la luna mal. Es ese momento en que estás tan ido que ni registrás lo que pasa alrededor. Muy de estar en clase, en el bondi o en el laburo y quedarte mirando fijo sin ver nada. Y la verdad, a veces viene bien desconectarse así.
Piedrazo
Se le dice a alguien que es medio duro para entender, que no caza una o que está colgado como si le hubieran pegado un piedrazo en la cabeza. Va con tono de cargada entre amigos, no tanto para bardear en serio. Ideal para el que vive en la luna y te mira con cara de ¿qué?
Churrigota
Se usa para hablar de un pibe que es un personaje total, medio diablillo pero con mucha chispa. No es malo, solo que vive armando quilombitos divertidos y siempre se las ingenia para sorprender. Es ese nene que te hace renegar pero al mismo tiempo te mata de risa. Y hay que admitir que esos pibes le ponen onda al día.
Celujuente
Se usa para bardear con cariño a esa persona que vive pegada al celular, como si fuera un órgano más del cuerpo. Siempre está chusmeando redes, sacando fotos, mandando audios eternos o stalkeando a medio mundo. Básicamente, es alguien que no suelta el telefonito ni aunque se esté prendiendo fuego todo alrededor, y da un poco de risa verlo.
Milagrillo
Se usa cuando pasa algo que parecía imposible, medio de casualidad y casi por arte de magia. Suele llevar un tono sarcástico, como diciendo que ni el más optimista se lo esperaba. Es como un milagro, pero en versión de andar por casa, medio en broma y con sabor bien puntano, que siempre tiene su gracia.
Hacer puente
Se usa para hablar de cuando enganchás un feriado con el fin de semana y te armás un descansito más largo sin ir a laburar ni ver la oficina ni en figuritas. Básicamente es aprovechar el calendario para rascársela un poco más de lo normal, que la verdad, siempre viene como piña.
Estar hecho un bagual
Se dice de alguien que está desbordado de fuerza, energía o brío, como un bagual, o sea, un caballo cimarrón del campo. Puede ser elogio si el tipo no se cansa nunca, o medio queja si está imposible de frenar. Muy de aire rural, bien criollo, de esos que suenan a polvo y potrero.
Agarrarle la mano al mate
Se dice cuando por fin le agarrás el truco a cebar mate como corresponde: que no se lave a la segunda, que no te quede un charco y que la yerba no se te vaya toda al demonio. Vamos, que ya tenés mano y podés cebar sin que te miren con cara de juicio.
Jalar parejo
Expresión usada para motivar al grupo a esforzarse por igual. Es un llamado a dejar la fiaca y remarla todos juntos, como cuando arrastrás el auto descompuesto del amigo.
Andar con el árbol
Se usa para decir que alguien está re colgado, distraído o en la luna, como si anduviera mirando cualquier cosa menos lo que pasa a su alrededor. Es esa persona que está en su mundo, tarda en reaccionar y parece que vive en cámara lenta. Y la verdad, a veces da un poco de ternura verlo así de perdido.
Panza de burro
En San Luis se usa para llamar de forma medio cariñosa medio cargosa a alguien muy lento, pachorriento o que parece que vive en cámara lenta. No es un insulto heavy, pero sí un toque de atención cuando el otro cuelga demasiado. Es de esas expresiones que suenan tiernas y a la vez te dicen espabilá un poco, campeón.
Cantar la posta
En San Luis se usa para pedir o reconocer que alguien diga la verdad posta, sin chamuyo ni vueltas. Es como soltar la posta tal cual es, aunque incomode o te deje medio expuesto. Sirve para cortar el drama, aclarar una situación o apurar una decisión. Si te dicen que la cantes, quieren sinceridad total.
Ser un changuito
En San Luis se le dice a alguien que es re metido y curioso, el típico que anda husmeando en todo y no se pierde una. Va y viene, pregunta, opina y se prende en cualquier plan aunque nadie lo haya invitado. No siempre es mala onda, pero puede cansar. Igual, tiene su gracia.
Andar hecho un diez
Se dice cuando alguien anda impecable, bien vestido y bien arreglado, como si fuera a una fiesta o a una cita importante. Es el típico comentario de barrio cuando te caés con pilcha nueva y perfume, y todos te miran. No es solo facha, es actitud de diez. Y sí, da un poquito de envidia sana.
Ser un chango
En San Luis y en buena parte de Argentina, chango es pibe, chaval, un chico. Decir que alguien es un chango es tratarlo de pendejo o de pibe, a veces con cariño y otras para marcar que es medio inmaduro, inquieto o que vive haciendo macanas. Suena bien de barrio y re cotidiano.