Se dice cuando alguien está re colgado y no registra nada de lo que pasa alrededor. Tenés la cabeza en cualquier lado menos donde deberías, como si estuvieras mirando el techo y viajando. Sirve para retar con cariño o para admitir que estabas en modo automático. Y sí, suena rarísimo, pero pega.
"Profe, perdón, me preguntaste y ni escuché. Tenía la mente en el loro, pensando en el asado del finde y en si me alcanza para el fernet."