Puno es el altiplano, el Titicaca y una fiesta de la Candelaria que te pone los pelos de punta. Los puneños viven a 3.800 metros con un frío que corta pero un folclore que calienta el alma.
"Hacer la finta. En Perú se usa cuando alguien intenta aparentar algo o intente engañar con movimientos o actitudes para salir beneficiado. Ejemplo, ese pato hizo la finta de que estaba ocupado, apenas vio que tocaba ayudar con las cajas."
"estar trucho, ser falso, de mala calidad o sospechoso, como una copia que intenta pasar por original. Ese cargador era re barato, pero está trucho, lo enchufé y el celo empezó a temblar como flan."
Chequear máquina
En Puno se dice cuando toca revisar algo a fondo, como darle una chequeada seria para ver si está fallando o si aguanta. Se usa mucho con motos, carros o cualquier aparato que anda medio raro. Es como decir: no te hagas el loco, mejor revisa bien antes de que te deje botado.
Estar lechón
Se dice cuando alguien ha comido como si no hubiera mañana y queda pesadísimo, con la panza a reventar. También vale para el que anda bien barrigón, tipo cerdito cebado. Es medio burlón, pero más en plan broma entre patas que insulto. Ideal después de un almuerzo potente o una fiesta.
Metrosexual del altiplano
Se dice en plan broma de alguien que cuida su look a muerte, incluso en el frío del altiplano. Va siempre peinadito, perfumado y con la ropa combinada, como si fuera a una sesión de fotos aunque solo salga a la esquina. No es insulto, más bien una cargada con cariño. Y sí, el chullo también puede ser fashion.
Hacer la finta
Se dice cuando alguien amaga o hace como que va a hacer algo, pero al final no lo hace. Es puro engaño suave o una distracción para zafar, quedar bien o sacar ventaja. Se usa mucho en el fútbol y también en la vida diaria, cuando alguien promete, se hace el valiente y luego se corre. Clásico.
Estar trucho
Se usa para decir que algo es falso, pirata o una copia barata que intenta pasar por original. También vale para cosas medio sospechosas o de calidad malaza, tipo “esto no me cuadra”. Es bien de calle y se oye un montón en Perú. Y sí, suena gracioso, pero te salva de una estafa.