En Puno se usa para decir que alguien se desmaya de cansancio o se queda dormido de golpe, sin planearlo, como si le hubieran quitado las pilas. Es ese momento en que el cuerpo dice basta y caes redondo donde estés. Suena gracioso, pero también es señal de que ya te pasaste de vueltas.
"Hermano, después de subir el cerro con la banda y bajar chupando fríos, llegué a la casa, me tiré en la cama con la ropa puesta y me t'ojtié al toque hasta el día siguiente."