Se dice de alguien que se inventa cosas, exagera a saco o le mete un drama tremendo a una historia para quedar bien o dar pena. Vamos, que tiene mucha labia y poca verdad. Es una forma muy castiza de llamarle fantasioso sin decirle mentiroso a la cara, y encima suena fina.
"Venga, Julio, que no te atacó un jabalí ninja. Te resbalaste bajando del bar con la tapa en la mano. Tienes más cuento que la catedral de Burgos, macho."