Estar hecho un cisco
Se dice cuando alguien está reventado, hecho polvo, ya sea por cansancio, por un disgusto o porque se ha pegado una buena paliza física. También puede usarse para cosas que han quedado destrozadas o hechas un lío. Vamos, que cuando estás hecho un cisco no estás para muchas alegrías, más bien para sofá y manta.
Irse de camino a Soria
Se suelta para decir que alguien va totalmente desencaminado, que se está liando solo o que está perdiendo el tiempo con una idea absurda. Va con ironía y un puntito de cachondeo, como cuando alguien se empeña en coger la ruta más larga o en complicarse la vida sin necesidad. Y sí, suena a vacile fino.
Estar en la línea
Se usa para decir que alguien está fino, en su mejor momento o rindiendo a tope, ya sea en el curro, en el deporte o de fiesta. Vamos, que va como un tiro y no hay quien le tosa. Ojo, según el contexto también puede sonar a estar alineado con una idea o una postura.
Irse de pingada
Se dice cuando te sale un plan improvisado y te piras a dar una vuelta, normalmente al campo, al río o a algún pueblo a liarla un poco. Es ese rollo de escapada sin pensar mucho, con bocata, birras y colegas, solo para despejarte y echarte unas risas. No es un viaje serio, es una pingada y punto.
Perrusco
En Castilla y León se usa perrusco para hablar de una tarea o situación que se suponía fácil pero se está poniendo tozuda y pesada. Es como cuando algo se atraganta y no sale ni a la de tres. No es drama máximo, pero sí un buen marroncillo inesperado que te complica la tarde más de lo que debería.
Ser la leche
Se usa para decir que algo o alguien es increíble, muy bueno o que destaca muchísimo. También puede usarse en plan irónico si algo es un desastre, porque el castellano es así de dramático y nos encanta exagerar. Es una expresión muy extendida por España y en Castilla y León se suelta con bastante alegría.
Cacho chorizo
Se usa para llamar a alguien torpe, brutote o un poco desastre, pero con mucho cariño. No es un insulto serio, más bien una colleja verbal de colega de bar. Es como decir que la ha liado parda, pero que en el fondo es más bueno que el pan. Y hay que admitir que suena bastante castizo y sabroso.
Estar a la tecla
Se dice de alguien que está espabilado, atento y con el radar puesto, como quien no pierde detalle de lo que pasa. Vale para el que está pendiente de una oportunidad, de un plan o de un marrón que puede caer en cualquier momento. Vamos, que está fino y no se duerme.
Dar un buen toque
Se dice cuando quieres que alguien salude a otra persona de tu parte, pero con ese puntito de formalidad de pueblo y de antes. Es como mandar recuerdos, solo que más castizo y con cariño. Muy típico en conversaciones familiares o entre vecinos, cuando no quieres quedarte en el simple hola y ya.
Majar la oreja
Se dice cuando alguien te da la turra a base de hablar y hablar, repitiendo lo mismo hasta dejarte la cabeza como un bombo. No es que te cuente algo interesante, es más bien palique pesado que te acaba cansando y te quita las ganas de seguir escuchando. Vamos, que te machaca la oreja sin piedad.
Tontucio
Forma cariñosa de llamar a alguien que es un poco torpe, se despista con facilidad o hace alguna chorrada sin mala intención. No es un insulto fuerte, es más bien de colegueo o de familia, como para reírse un rato del fallo. Eso sí, mejor usarlo con gente de confianza, que si no alguno se lo puede tomar a mal.
Darse un voltio
Se dice cuando sales a dar una vuelta sin un plan claro, solo para despejarte, estirar las piernas o echar un ojo a lo que se cuece por el barrio. No es un paseo épico, es más bien el típico rondar de pueblo o ciudad pequeña. Ideal para bajar la comida y pillar chisme fino.
Echarse un pajarico
Se dice cuando te vas a echar una cabezadita corta, de esas que te dejan nuevo sin meterte en una siesta de dos horas. Es una pausa rápida para recargar pilas, normalmente después de comer o cuando el cuerpo ya te está pidiendo tregua. Suena muy de pueblo y tiene ese puntito tierno.
Te doy corte de hoja
Frase que se usa para decir que te vas a dormir, como cortar el día y descansar.
Llevar más fama que la bruja de Sanabria
Se dice de alguien que va por la vida con una fama enorme, normalmente de las que no te ponen una estatua. Vamos, que en cuanto aparece ya hay cuchicheo y todo el mundo tiene una historia suya, sea verdad o medio invent. Muy de pueblo, de corrillo y de barra de bar.
Estar a la ventura
Se usa para hablar de alguien que va por la vida sin plan claro, tirando de suerte y dejándose llevar por lo que venga. Es como vivir al azar, confiando en que todo saldrá bien aunque no tenga nada atado. A veces suena romántico y libre, otras un poco inconsciente, pero oye, también tiene su encanto.
Currar / currele
Currele es una forma muy coloquial de hablar del trabajo, del tajo de todos los días que te paga el cocido maragato y las cañas del finde. Suena cercano, un poco sufrido y con ese punto de resignación graciosa de quien ya asume que toca madrugar. Es de esas palabras que se dicen entre colegas, no en una entrevista seria.
Estar más colgado que un chorizo en la matanza
Se usa para decir que alguien está súper despistado, empanado total o que va muy a su bola y no se entera de nada de lo que pasa alrededor. La imagen es la de los chorizos colgando en la matanza, quietos, en su mundo. Y hay que admitir que la comparación es bastante gloriosa.
Dejarse los higadillos
Se dice cuando alguien se pega una currada brutal y acaba reventado, como si se dejara las entrañas en el intento. Vale para estudiar, trabajar, entrenar o lo que sea, siempre que haya sudor y sufrimiento de por medio. Suena un pelín exagerado, pero justo por eso tiene gracia y se entiende al vuelo.
Ir de ruta
Se dice cuando te vas a hacer una excursión, una caminata o una vuelta larga por el monte, la sierra o por donde toque, normalmente con botas, bocata y ganas de despejarte. También vale para planes de senderismo con colegas. No es ir a comprar el pan, es ir a sudar un poco y luego presumir de paisaje.
Pisacharcos
Se dice de la persona que va por ahí metiéndose en todo, opinando de cualquier tema y dando la brasa aunque no tenga ni idea. Es el típico sabelotodo de bar que siempre aparece donde no le llaman y te corta el rollo con sus teorías. Vamos, un personaje que pisa todos los charcos y encima salpica.
Echar la vara
Se usa cuando alguien se pone muy pesado, dando la chapa sin parar o insistiendo con un tema hasta cansar a todo el mundo. Es como cuando un colega no suelta la misma historia una y otra vez y ya te tiene frito. Suena muy de pueblo castellano y, siendo sinceros, describe a más de uno.
Estar como un cencerro
Se usa para decir que alguien está bastante chiflado, que hace cosas raras o muy locas y parece vivir en su propia película. No siempre es insulto, muchas veces es con cariño, como ese colega que nunca sabes por dónde te va a salir. Eso sí, a veces su comportamiento puede dar un pelín de mal rollo.
Meter castaña
Expresión utilizada para indicar que hay que ir rápido o hacer algo con intensidad. Como cuando tu abuela te decía que le metieras castaña al ritmo si querías llegar a la misa de doce sin que te pillara el cura.
Flipar en colores
Expresión usada para describir una sorpresa tremenda o un asombro total, como si te estuvieran pintando la realidad con acuarelas psicodélicas.
Estar tísico
Se dice cuando alguien está flaquísimo, con pinta de que le sopla el aire y sale volando. No es solo estar delgado, es estar en modo alambre, con cara de no haber visto un cocido en meses. Suena un poco a abuela regañona, pero es bastante común para vacilar sin mala leche.
¡Qué tarde más maja!
Se suelta para celebrar que la tarde está saliendo redonda: buen tiempo, plan tranquilo y cero prisas. Vale para un paseo, unas cañas al sol o estar de charleta con la familia en la plaza. Es muy de Castilla y León, con ese “maja” que suena a gusto sencillo y bien llevado.
Hacer el circo
Se usa cuando alguien monta un numerito exagerado por una tontería, como si estuviera en pleno espectáculo de circo. Es hacer drama, llamar la atención y liarla más de lo que toca. Vamos, que en vez de tomarse las cosas con calma se pone intenso perdido. Y oye, a veces hace gracia, pero otras dan ganas de aplaudir para que se vaya ya.
Estar de cháchara
Cuando alguien está hablando sin parar, soltando chapas a diestro y siniestro. Perfecto para los que les gusta darle al pico.
Tener la cabeza como un bombo
Se usa cuando alguien está saturado, con dolor de cabeza o totalmente aturdido de tanto ruido, problemas o vueltas mentales. No es solo cansancio, es esa sensación de que el coco te va a explotar de información y molestias. Vamos, que necesitas silencio, sofá y quizá una siesta urgente para volver a ser persona.
Joder como un botijo
Se usa para decir que alguien está echando chispas de la mala leche que lleva encima, como si estuviera tan caliente que va a soltar vapor por las orejas. Es ese cabreo gordo que se ve venir de lejos y que como le sigas pinchando un poco más igual te suelta una bronca histórica, con bufidos incluidos.
Estar más perdido que un piojo en un hospital
Se usa para decir que alguien está totalmente desorientado, sin enterarse de nada y sin saber ni por dónde le da el aire. Es como cuando llegas a un sitio nuevo y todo el mundo parece tener un mapa menos tú. La imagen del piojo en un hospital es tan absurda que da hasta risa, por eso funciona tan bien.
Dar cuerda
Se dice cuando le sigues el rollo a alguien o alimentas una situación para que vaya a más. Puede ser por diversión, por picar un poco o por puro salseo: le haces caso, le animas y la otra persona se viene arriba. Vamos, que en vez de cortar el tema, tú lo aceleras y luego no te quejes.
Echar una risotada
Cuando te ríes de verdad, a carcajadas, sin preocuparte por el volumen. El típico descojone de pueblo que se escucha desde la plaza mayor.
Ir a todo tren
Se usa cuando alguien vive o actúa a lo grande, sin escatimar en pasta, energía ni ganas. Es ir a lo bestia, sin mirar mucho el bolsillo ni las consecuencias, como si la vida fuera un buffet libre infinito. A veces da envidia, a veces da risa, pero desde luego aburrido no es.
Pelo pincho
Mote de cachondeo para el colega que lleva el pelo todo tieso, lleno de gomina o con puntas, como si fuera un erizo o un cactus con patas. Se suelta entre amigos para vacilar, no para ponerse finos. Si te lo dicen, o te ríes o te bajas a por una gorra, tú verás.
Ir con la fresca
Se dice cuando sales a hacer algo bien temprano o ya al caer la tarde para pillar el fresquito y esquivar el calorazo. Vale para ir a andar, correr, hacer recados o lo que sea, pero siempre con la idea de no achicharrarte. Muy de pueblo y muy práctico, que el sol en verano no perdona.
¡Oído, cocina!
Expresión que se usa para decir que has recibido el mensaje claro y fuerte, como si fueras el cocinero en plena faena y el camarero te canta la comanda. Es una forma graciosa de decir que te has enterado perfectamente y que te pones manos a la obra. Y oye, queda mucho más simpático que un simple vale.
Máquina
Se usa para llamar a alguien que es muy bueno en algo, un crack que lo borda sin despeinarse. Puede ser por listo, por mañoso o porque siempre se sale con la suya. Es un piropo de colega, en plan admiración total. Y oye, suena mejor que decir genio, que eso ya parece del cole.
Irse de feria
Se dice cuando te vas a las fiestas del pueblo o a la feria con la cuadrilla, a dar una vuelta entre casetas, verbena y cacharros, y acabar bailando como si no hubiera mañana. Suele implicar comer algo por ahí, beber lo típico y volver a casa tarde. Y sí, al día siguiente suele haber resaca y poca dignidad.
Hacer la cuesta
Se dice cuando te echas la siesta de después de comer, pero de las serias, de las que te dejan nuevo y te levantan con cara de no saber ni qué día es. Suele salir mucho en fiestas de pueblo, cuando entre el cocido, el vino y el calor, lo más sensato es desaparecer un rato y volver como si nada.
Andar de mayordomo
Se dice de quien va por ahí haciendo recados, favores y mandados como si fuera el sirviente personal de alguien importante. No lo hace por buena gente, sino para pelotear y ganarse el favor del jefe, de la jefa o de quien mande. Vamos, que va de mayordomo moderno y a veces da hasta un poco de vergüencita ajena.
Ser un buen gato
Se dice de alguien que es espabilado y se las apaña para salir bien parado de líos, apuros o compromisos que no le apetecen. Tiene reflejos, labia y un puntito de cara dura, pero sin llegar a ser mala persona. Vamos, que como los gatos, siempre cae de pie y encima ni se despeina.
Dar la coña
Se dice cuando alguien está pesado, molestando o dando la lata sin parar, ya sea con bromitas, preguntas o insistiendo con lo mismo. Es como tener a un mosquito en la oreja, pero en versión humana. No es lo más fino del mundo, pero es bastante común y describe perfecto al típico que no se calla ni debajo del agua.
Llenarse como un cubo
Se dice cuando alguien se pone hasta arriba comiendo o bebiendo, en plan que acaba reventón y ya no le entra ni una aceituna. La imagen es clara, te llenas como un cubo, a tope y sin freno. Muy de sobremesa y de pueblo, de esas frases que suenan a risa y siesta obligatoria.
Ser una cosa fina
Cuando algo es de lujo, supremo, o tiene un estilo que flipas. Es como decir que es lo mejor de lo mejor.
Pasao de rosca
Se usa para decir que alguien se ha pasado tres pueblos, que ha ido más allá de lo normal y ya roza lo ridículo o lo surrealista. Puede ser por hablar de más, por hacer el cafre o por montar un numerito innecesario. Es como cuando alguien no conoce el freno y tú piensas que igual le falta una vuelta a la tuerca.
Estar de pachanga
Se dice cuando estás de fiesta, de juerga y con el cuerpo pidiendo más, aunque mañana curres. Es ese plan de música, risas, cubatas y cero responsabilidades por unas horas. Muy de cuadrilla y de pueblo, de ir enlazando bares o acabar en las peñas. Y sí, suele acabar tarde.
Como un pueblo en fiestas
Se dice de alguien que llega con una energía desatada, emocionadísimo y haciendo más ruido que una charanga en plenas fiestas patronales. Va acelerado, habla por los codos y parece que se ha tomado tres cafés y un chupito de orujo. No siempre es malo, pero si te pilla a primera hora, te revienta.
Tajo
Esto no se refiere a un corte ni al río Tajo, sino a desayunar algo contundente para empezar el día con energía. Es la manera charra de decir que te vas a poner morado antes de salir.