Estar hecho un cisco

Se dice cuando alguien está reventado, hecho polvo, ya sea por cansancio, por un disgusto o porque se ha pegado una buena paliza física. También puede usarse para cosas que han quedado destrozadas o hechas un lío. Vamos, que cuando estás hecho un cisco no estás para muchas alegrías, más bien para sofá y manta.

"Entre la peña, los kalimotxos y la charanga dando guerra hasta las tantas, hoy estoy hecho un cisco, si me siento en el banco de la plaza me quedo frito fijo."

Irse de camino a Soria

Se suelta para decir que alguien va totalmente desencaminado, que se está liando solo o que está perdiendo el tiempo con una idea absurda. Va con ironía y un puntito de cachondeo, como cuando alguien se empeña en coger la ruta más larga o en complicarse la vida sin necesidad. Y sí, suena a vacile fino.

"Pero tío, ¿vas a arreglar el móvil con un tutorial ruso y un secador? Así te vas de camino a Soria, luego no llores cuando huela a chamusquina."

Estar en la línea

Se usa para decir que alguien está fino, en su mejor momento o rindiendo a tope, ya sea en el curro, en el deporte o de fiesta. Vamos, que va como un tiro y no hay quien le tosa. Ojo, según el contexto también puede sonar a estar alineado con una idea o una postura.

"Mira al Paco, lleva toda la tarde currando y todavía se pone a bailar, hoy está en la línea y no se le acaba la pila."

Irse de pingada

Se dice cuando te sale un plan improvisado y te piras a dar una vuelta, normalmente al campo, al río o a algún pueblo a liarla un poco. Es ese rollo de escapada sin pensar mucho, con bocata, birras y colegas, solo para despejarte y echarte unas risas. No es un viaje serio, es una pingada y punto.

"Venga, deja el sofá y vámonos de pingada al río, que llevo la neverita y en el pueblo están ya con la música a tope."

Perrusco

En Castilla y León se usa perrusco para hablar de una tarea o situación que se suponía fácil pero se está poniendo tozuda y pesada. Es como cuando algo se atraganta y no sale ni a la de tres. No es drama máximo, pero sí un buen marroncillo inesperado que te complica la tarde más de lo que debería.

"Iba a montar la estantería en media hora y llevo tres, tornillos perdidos y la tabla al revés, menudo perrusco me he buscado por hacerme el manitas."

Ser la leche

Se usa para decir que algo o alguien es increíble, muy bueno o que destaca muchísimo. También puede usarse en plan irónico si algo es un desastre, porque el castellano es así de dramático y nos encanta exagerar. Es una expresión muy extendida por España y en Castilla y León se suelta con bastante alegría.

"Tío, el fiestón de anoche fue la leche, acabamos bailando chotis en la Plaza Mayor con el de la charanga tocando Paquito el Chocolatero a todo trapo."

Cacho chorizo

Se usa para llamar a alguien torpe, brutote o un poco desastre, pero con mucho cariño. No es un insulto serio, más bien una colleja verbal de colega de bar. Es como decir que la ha liado parda, pero que en el fondo es más bueno que el pan. Y hay que admitir que suena bastante castizo y sabroso.

"Pero bueno, Paco, eres un cacho chorizo, te dejaste el coche abierto toda la noche y encima las llaves puestas en la puerta del garaje, figura"

Estar a la tecla

Se dice de alguien que está espabilado, atento y con el radar puesto, como quien no pierde detalle de lo que pasa. Vale para el que está pendiente de una oportunidad, de un plan o de un marrón que puede caer en cualquier momento. Vamos, que está fino y no se duerme.

"En el curro, como venga el jefe con ganas de bronca, tú estate a la tecla y guarda el móvil, que luego nos cae el sermón a todos."

Dar un buen toque

Se dice cuando quieres que alguien salude a otra persona de tu parte, pero con ese puntito de formalidad de pueblo y de antes. Es como mandar recuerdos, solo que más castizo y con cariño. Muy típico en conversaciones familiares o entre vecinos, cuando no quieres quedarte en el simple hola y ya.

"Oye, si ves a la tía Mari por el mercado, dale un buen toque de mi parte, que luego dice que paso de la familia y me monta el drama."

Majar la oreja

Se dice cuando alguien te da la turra a base de hablar y hablar, repitiendo lo mismo hasta dejarte la cabeza como un bombo. No es que te cuente algo interesante, es más bien palique pesado que te acaba cansando y te quita las ganas de seguir escuchando. Vamos, que te machaca la oreja sin piedad.

"Ayer Juan se puso con el juego nuevo y no paraba, entre trucos y batallitas me tuvo una hora. Al final me majó la oreja cosa mala y yo ya mirando el reloj."

Tontucio

Forma cariñosa de llamar a alguien que es un poco torpe, se despista con facilidad o hace alguna chorrada sin mala intención. No es un insulto fuerte, es más bien de colegueo o de familia, como para reírse un rato del fallo. Eso sí, mejor usarlo con gente de confianza, que si no alguno se lo puede tomar a mal.

"Pero qué tontucio eres, macho, te has ido al pueblo sin las llaves y ahora a ver quién entra en casa de la abuela"

Darse un voltio

Se dice cuando sales a dar una vuelta sin un plan claro, solo para despejarte, estirar las piernas o echar un ojo a lo que se cuece por el barrio. No es un paseo épico, es más bien el típico rondar de pueblo o ciudad pequeña. Ideal para bajar la comida y pillar chisme fino.

"Me he metido un cocido maragato que no veas, así que me doy un voltio por la plaza, saludo a la peña y de paso miro quién anda por ahí."

Echarse un pajarico

Se dice cuando te vas a echar una cabezadita corta, de esas que te dejan nuevo sin meterte en una siesta de dos horas. Es una pausa rápida para recargar pilas, normalmente después de comer o cuando el cuerpo ya te está pidiendo tregua. Suena muy de pueblo y tiene ese puntito tierno.

"Después del cocido leonés y dos cachos de pan, me tumbo diez minutillos a echarme un pajarico y luego ya seguimos con la ruta, que si no reviento."

Llevar más fama que la bruja de Sanabria

Se dice de alguien que va por la vida con una fama enorme, normalmente de las que no te ponen una estatua. Vamos, que en cuanto aparece ya hay cuchicheo y todo el mundo tiene una historia suya, sea verdad o medio invent. Muy de pueblo, de corrillo y de barra de bar.

"Ese Juan lleva más fama que la bruja de Sanabria: llega a la fiesta y ya están las vecinas con el codo en alto contando sus líos de siempre."

Estar a la ventura

Se usa para hablar de alguien que va por la vida sin plan claro, tirando de suerte y dejándose llevar por lo que venga. Es como vivir al azar, confiando en que todo saldrá bien aunque no tenga nada atado. A veces suena romántico y libre, otras un poco inconsciente, pero oye, también tiene su encanto.

"Juan siempre está a la ventura, se fue a León sin curro ni piso y acabó con trabajo fijo, piso barato y encima le invitaron a cocido maragato el primer día."

Currar / currele

Currele es una forma muy coloquial de hablar del trabajo, del tajo de todos los días que te paga el cocido maragato y las cañas del finde. Suena cercano, un poco sufrido y con ese punto de resignación graciosa de quien ya asume que toca madrugar. Es de esas palabras que se dicen entre colegas, no en una entrevista seria.

"Entre el currele, el jefe dando la chapa y el atasco para volver al pueblo, hoy llego a casa y caigo redondo en el sofá como un saco de patatas de la huerta."

Estar más colgado que un chorizo en la matanza

Se usa para decir que alguien está súper despistado, empanado total o que va muy a su bola y no se entera de nada de lo que pasa alrededor. La imagen es la de los chorizos colgando en la matanza, quietos, en su mundo. Y hay que admitir que la comparación es bastante gloriosa.

"Le estaban tirando fichas en el bar y el tío ni se enteraba, estaba más colgado que un chorizo en la matanza mirando el techo como si viera ovnis."

Dejarse los higadillos

Se dice cuando alguien se pega una currada brutal y acaba reventado, como si se dejara las entrañas en el intento. Vale para estudiar, trabajar, entrenar o lo que sea, siempre que haya sudor y sufrimiento de por medio. Suena un pelín exagerado, pero justo por eso tiene gracia y se entiende al vuelo.

"Ayer me dejé los higadillos con la mudanza, subiendo cajas a un cuarto sin ascensor, y encima el colega apareció con una bolsa de patatas."

Ir de ruta

Se dice cuando te vas a hacer una excursión, una caminata o una vuelta larga por el monte, la sierra o por donde toque, normalmente con botas, bocata y ganas de despejarte. También vale para planes de senderismo con colegas. No es ir a comprar el pan, es ir a sudar un poco y luego presumir de paisaje.

"Este finde tiramos pa Gredos a ir de ruta, llevo el bocata de lomo y tú las botas, que luego acabamos en el bar diciendo que ha sido facilito."

Pisacharcos

Se dice de la persona que va por ahí metiéndose en todo, opinando de cualquier tema y dando la brasa aunque no tenga ni idea. Es el típico sabelotodo de bar que siempre aparece donde no le llaman y te corta el rollo con sus teorías. Vamos, un personaje que pisa todos los charcos y encima salpica.

"Mira, ya llegó el pisacharcos de Juan a decirnos cómo se hace la morcilla, como si fuera maestro chacinero y no supiera ni encender la lumbre."

Echar la vara

Se usa cuando alguien se pone muy pesado, dando la chapa sin parar o insistiendo con un tema hasta cansar a todo el mundo. Es como cuando un colega no suelta la misma historia una y otra vez y ya te tiene frito. Suena muy de pueblo castellano y, siendo sinceros, describe a más de uno.

"Tía, deja de echarme la vara con que vaya a la fiesta del pueblo, que si quiero ir ya iré y si no me quedo en casa tan a gusto."

Estar como un cencerro

Se usa para decir que alguien está bastante chiflado, que hace cosas raras o muy locas y parece vivir en su propia película. No siempre es insulto, muchas veces es con cariño, como ese colega que nunca sabes por dónde te va a salir. Eso sí, a veces su comportamiento puede dar un pelín de mal rollo.

"El otro día el Javi salió al balcón en bata a tocar la trompeta a las siete de la mañana y luego se puso a dar vivas a las vacas del pueblo, está como un cencerro."

Meter castaña

Expresión utilizada para indicar que hay que ir rápido o hacer algo con intensidad. Como cuando tu abuela te decía que le metieras castaña al ritmo si querías llegar a la misa de doce sin que te pillara el cura.

"¡Vamos, mételo en quinta y mete castaña, que llegamos tarde a la fiesta del pueblo!"

Estar tísico

Se dice cuando alguien está flaquísimo, con pinta de que le sopla el aire y sale volando. No es solo estar delgado, es estar en modo alambre, con cara de no haber visto un cocido en meses. Suena un poco a abuela regañona, pero es bastante común para vacilar sin mala leche.

"Alfonso, desde que dejó la panceta y se puso a correr, está tísico. Le cuelga hasta el reloj y la sudadera le hace de bandera."

¡Qué tarde más maja!

Se suelta para celebrar que la tarde está saliendo redonda: buen tiempo, plan tranquilo y cero prisas. Vale para un paseo, unas cañas al sol o estar de charleta con la familia en la plaza. Es muy de Castilla y León, con ese “maja” que suena a gusto sencillo y bien llevado.

"Nos hemos ido al río, luego unas cañas en la plaza y a rajar un rato. Qué tarde más maja hemos echado, si hasta da pena que anochezca."

Hacer el circo

Se usa cuando alguien monta un numerito exagerado por una tontería, como si estuviera en pleno espectáculo de circo. Es hacer drama, llamar la atención y liarla más de lo que toca. Vamos, que en vez de tomarse las cosas con calma se pone intenso perdido. Y oye, a veces hace gracia, pero otras dan ganas de aplaudir para que se vaya ya.

"María, deja de hacer el circo porque te perdiste un capítulo de la novela, que parece que te han cancelado las vacaciones en Benidorm, hija."

Tener la cabeza como un bombo

Se usa cuando alguien está saturado, con dolor de cabeza o totalmente aturdido de tanto ruido, problemas o vueltas mentales. No es solo cansancio, es esa sensación de que el coco te va a explotar de información y molestias. Vamos, que necesitas silencio, sofá y quizá una siesta urgente para volver a ser persona.

"Entre el jefe dando la chapa, los críos gritando y la vecina taladrando la pared, tengo la cabeza como un bombo, como para ponerme ahora a hacer la declaración de la renta."

Joder como un botijo

Se usa para decir que alguien está echando chispas de la mala leche que lleva encima, como si estuviera tan caliente que va a soltar vapor por las orejas. Es ese cabreo gordo que se ve venir de lejos y que como le sigas pinchando un poco más igual te suelta una bronca histórica, con bufidos incluidos.

"Mi jefe se enteró de que habíamos perdido los informes y empezó a joder como un botijo, rojo como un tomate, dando vueltas por la oficina y resoplando como si fuera a reventar la cafetera."

Estar más perdido que un piojo en un hospital

Se usa para decir que alguien está totalmente desorientado, sin enterarse de nada y sin saber ni por dónde le da el aire. Es como cuando llegas a un sitio nuevo y todo el mundo parece tener un mapa menos tú. La imagen del piojo en un hospital es tan absurda que da hasta risa, por eso funciona tan bien.

"El primer día que fui al gimnasio nuevo estaba más perdido que un piojo en un hospital, preguntando por las taquillas, las duchas y hasta por dónde se salía."

Dar cuerda

Se dice cuando le sigues el rollo a alguien o alimentas una situación para que vaya a más. Puede ser por diversión, por picar un poco o por puro salseo: le haces caso, le animas y la otra persona se viene arriba. Vamos, que en vez de cortar el tema, tú lo aceleras y luego no te quejes.

"En la verbena, el Javi empezó a dar cuerda al cuñado con lo del karaoke y acabamos todos a grito pelao cantando rancheras, con la charanga detrás y la plaza patas arriba."

Ir a todo tren

Se usa cuando alguien vive o actúa a lo grande, sin escatimar en pasta, energía ni ganas. Es ir a lo bestia, sin mirar mucho el bolsillo ni las consecuencias, como si la vida fuera un buffet libre infinito. A veces da envidia, a veces da risa, pero desde luego aburrido no es.

"Desde que curra en Alemania, el tío va a todo tren, que si escapadita a Roma, que si coche nuevo, que si cenitas finas mientras nosotros contamos las monedas del monedero."

Pelo pincho

Mote de cachondeo para el colega que lleva el pelo todo tieso, lleno de gomina o con puntas, como si fuera un erizo o un cactus con patas. Se suelta entre amigos para vacilar, no para ponerse finos. Si te lo dicen, o te ríes o te bajas a por una gorra, tú verás.

"Mira quién aparece, el Pelo pincho. Lleva tanta gomina que si se arrima a la pared se queda pegado, y encima va tan orgulloso como si fuera modelo."

Ir con la fresca

Se dice cuando sales a hacer algo bien temprano o ya al caer la tarde para pillar el fresquito y esquivar el calorazo. Vale para ir a andar, correr, hacer recados o lo que sea, pero siempre con la idea de no achicharrarte. Muy de pueblo y muy práctico, que el sol en verano no perdona.

"Juanma, deja el trote para luego, que a estas horas te asas. Quedamos a las siete, vamos con la fresca, damos la vuelta al río y luego caen unas cañas."

¡Oído, cocina!

Expresión que se usa para decir que has recibido el mensaje claro y fuerte, como si fueras el cocinero en plena faena y el camarero te canta la comanda. Es una forma graciosa de decir que te has enterado perfectamente y que te pones manos a la obra. Y oye, queda mucho más simpático que un simple vale.

"-1"

Máquina

Se usa para llamar a alguien que es muy bueno en algo, un crack que lo borda sin despeinarse. Puede ser por listo, por mañoso o porque siempre se sale con la suya. Es un piropo de colega, en plan admiración total. Y oye, suena mejor que decir genio, que eso ya parece del cole.

"Ese tío es una máquina, siempre acierta la porra del bar mientras se zampa el pincho de tortilla y dice que no tiene ni idea de fútbol"

Irse de feria

Se dice cuando te vas a las fiestas del pueblo o a la feria con la cuadrilla, a dar una vuelta entre casetas, verbena y cacharros, y acabar bailando como si no hubiera mañana. Suele implicar comer algo por ahí, beber lo típico y volver a casa tarde. Y sí, al día siguiente suele haber resaca y poca dignidad.

"Este finde nos vamos de feria al pueblo con la cuadrilla, así que ponte las zapatillas cómodas, que entre la verbena y los cacharros acabamos cerrando el bar."

Hacer la cuesta

Se dice cuando te echas la siesta de después de comer, pero de las serias, de las que te dejan nuevo y te levantan con cara de no saber ni qué día es. Suele salir mucho en fiestas de pueblo, cuando entre el cocido, el vino y el calor, lo más sensato es desaparecer un rato y volver como si nada.

"Entre el cocido, el clarete y el solazo, me fui a hacer la cuesta y me desperté justo cuando ya iban camino de la plaza de toros."

Andar de mayordomo

Se dice de quien va por ahí haciendo recados, favores y mandados como si fuera el sirviente personal de alguien importante. No lo hace por buena gente, sino para pelotear y ganarse el favor del jefe, de la jefa o de quien mande. Vamos, que va de mayordomo moderno y a veces da hasta un poco de vergüencita ajena.

"Mira al Luis, anda de mayordomo con el alcalde, todo el día cárgame esto, tráeme lo otro, a ver si así le cae alguna concejalía o por lo menos un chuletoncito gratis."

Ser un buen gato

Se dice de alguien que es espabilado y se las apaña para salir bien parado de líos, apuros o compromisos que no le apetecen. Tiene reflejos, labia y un puntito de cara dura, pero sin llegar a ser mala persona. Vamos, que como los gatos, siempre cae de pie y encima ni se despeina.

"Menudo marrón en clase y el Pedro ni se inmutó. En dos minutos ya tenía al profe riéndose y le cambió el castigo por borrar la pizarra. Es un buen gato."

Dar la coña

Se dice cuando alguien está pesado, molestando o dando la lata sin parar, ya sea con bromitas, preguntas o insistiendo con lo mismo. Es como tener a un mosquito en la oreja, pero en versión humana. No es lo más fino del mundo, pero es bastante común y describe perfecto al típico que no se calla ni debajo del agua.

"Tío, deja de dar la coña con lo del grupo de WhatsApp, que llevo media hora diciendo que no voy y tú sigues, pesado como una vaca en brazos."

Llenarse como un cubo

Se dice cuando alguien se pone hasta arriba comiendo o bebiendo, en plan que acaba reventón y ya no le entra ni una aceituna. La imagen es clara, te llenas como un cubo, a tope y sin freno. Muy de sobremesa y de pueblo, de esas frases que suenan a risa y siesta obligatoria.

"En la boda, Paco se llenó como un cubo entre el lechazo y los chupitos, y luego iba andando como un pingüino hasta el sofá."

Pasao de rosca

Se usa para decir que alguien se ha pasado tres pueblos, que ha ido más allá de lo normal y ya roza lo ridículo o lo surrealista. Puede ser por hablar de más, por hacer el cafre o por montar un numerito innecesario. Es como cuando alguien no conoce el freno y tú piensas que igual le falta una vuelta a la tuerca.

"Mira al Javi, que le dije que trajera algo de picar y aparece con un lechazo entero, tres tortillas y una orquesta charanga. Este está pasao de rosca, tú verás la que se lía en el pueblo"

Estar de pachanga

Se dice cuando estás de fiesta, de juerga y con el cuerpo pidiendo más, aunque mañana curres. Es ese plan de música, risas, cubatas y cero responsabilidades por unas horas. Muy de cuadrilla y de pueblo, de ir enlazando bares o acabar en las peñas. Y sí, suele acabar tarde.

"Fuimos a las peñas del pueblo y acabamos de pachanga, entre charanga y kalimotxo, hasta que amaneció y ya ni sabíamos dónde estaba el coche."

Como un pueblo en fiestas

Se dice de alguien que llega con una energía desatada, emocionadísimo y haciendo más ruido que una charanga en plenas fiestas patronales. Va acelerado, habla por los codos y parece que se ha tomado tres cafés y un chupito de orujo. No siempre es malo, pero si te pilla a primera hora, te revienta.

"Ha entrado Javi al curro como un pueblo en fiestas, dando palmas, contando chistes y montando jaleo, y yo todavía con la tostada a medio morder."

Tajo

Esto no se refiere a un corte ni al río Tajo, sino a desayunar algo contundente para empezar el día con energía. Es la manera charra de decir que te vas a poner morado antes de salir.

"Antes de irme a currar al campo me meto un buen tajo entre pecho y espalda, no vaya a ser que desfallezca."
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