Se dice cuando te vas a las fiestas del pueblo o a la feria con la cuadrilla, a dar una vuelta entre casetas, verbena y cacharros, y acabar bailando como si no hubiera mañana. Suele implicar comer algo por ahí, beber lo típico y volver a casa tarde. Y sí, al día siguiente suele haber resaca y poca dignidad.
Se dice cuando alguien se va por las ramas y se pone a hablar de cualquier cosa menos de lo que tocaba. Arranca con una respuesta simple y termina en un cuento eterno, lleno de detalles raros, vueltas y personajes que nadie pidió. En Argentina se usa mucho para marcar que el otro se embaló mal y ya no hay forma de frenarlo.