En Aragua y en buena parte de Venezuela, bicho no es solo un insecto, es como el comodín de la baraja. Sirve para hablar de alguien con cariño, con burla o hasta con sospecha, según el tono. Puede ser tu pana, un desconocido raro o cualquier cosa extraña. Es de esas palabras que uno suelta sin pensar, pero que dicen muchísimo.
En Honduras se usa bicho como forma cariñosa y bien coloquial para hablar de niños o adolescentes que andan inquietos, traviesos o hiperactivos. No tiene nada que ver con insectos, es más como decir chamaco o cipote con cariño. Y la verdad es que suena bastante simpático cuando lo sueltan las abuelas o las tías.
Así le dicen a los jóvenes o muchachos, no tiene nada que ver con insectos ni malas intenciones. Es más como decir 'chaval' pero en plan salvatrucha.
Forma cariñosa y coloquial de llamar a un amigo, colega o cualquier chaval joven que veas por ahí.
En El Salvador, bicho no va de insectos, va de gente. Se usa para referirse a un niño o a un joven, tipo chavalo, cipote o patojo, según quién lo diga. Puede sonar cariñoso o medio regañón, depende del tono. Si alguien dice ese bicho, normalmente habla de un muchacho inquieto y bien travieso.
En El Salvador, bicho es una forma bien común de decir niño, chaval o joven. Puede sonar cariñoso o simplemente neutral, según el tono y el contexto. Lo sueltas para hablar de los cipotes sin decir nombres, como cuando ves a la mara haciendo relajo en la calle. Es de esas palabras que oís a cada rato.
En Aysén, bicho se usa para hablar del auto, sobre todo del que se banca ripio, barro y viento patagón sin chistar. Es como decir la máquina o el cacharro, pero con cariño, como si el vehículo fuera un bichito porfiado que sigue andando aunque el camino esté hecho bolsa.