Viejo zorro
En Aysén se le dice viejo zorro a una persona mayor que ya se las sabe todas. Tiene calle, colmillo y experiencia, así que no lo pillas desprevenido ni aunque le cambies las reglas a mitad de juego. Suele usarse con respeto y un toque de admiración, porque el compadre siempre encuentra la vuelta.
Andar en la nube de Aysén
Se dice cuando alguien anda distraído, colgado o metido en su mundo, como si estuviera mirando el paisaje y se le fuera la micro mental. Es una forma bien patagona de decir que no pesca nada de lo que pasa alrededor. No es mala onda, más bien que anda volando bajito entre pensamientos.
Ser un lujo
En Aysén se dice cuando algo o alguien está a otro nivel: buenísimo, de primera, una maravilla. Vale para un panorama, una comida, un favor o una persona que se porta filete. Es como soltar un piropo simple pero contundente, de esos que dejan claro que quedaste feliz y agradecido.
Andar en el limbo
Se dice de alguien que anda colgado, medio ido, como si estuviera en piloto automático. Puede ser porque está pensando en cualquier cosa, porque no cacha lo que pasa alrededor o porque quedó reventado y con la mirada perdida. Vamos, que está ahí, pero no está. Y sí, da un poco de risa verlo.
Bueno pa'l mate
Se le dice al que siempre está dispuesto para un mate, como quien tiene radar para el agua caliente y la conversa. No es solo que le guste, es que aparece justo cuando se arma la ronda y cae con yerba, termo o buena talla. En Aysén suena bien de casa y de compadres, bien apañador.
Caballar
En Aysén se usa para decir que alguien se pone con todo, a puro ñeque, metiéndole energía brígida a una pega como si fuera caballo desbocado. Es cuando te motivas al máximo y no paras hasta dejar la cuestión lista, aunque termines hecho bolsa. Suena bien de campo y bien del sur, bien apañador.
Andar a fondo
Se dice cuando vas con todo, a máxima intensidad, sin guardarte nada. Puede ser trabajando, carreteando o metiéndole mano a un plan con pura energía. Es como poner el acelerador a fondo y no mirar pa' atrás. En Aysén suena bien de campo y de compadre apurado, de esos que no se andan con leseras.
Estar al agüaite con el sombrero
Dicho bien sureño para decir que alguien anda atento, con el ojo abierto y listo por si pasa algo raro. Es estar en guardia, preparado para una sorpresa, un cahuín o cualquier jugada inesperada. Se usa mucho cuando no te fías del ambiente o de alguien y prefieres no regalarte ni un segundo.
Pegar el tronco
Se dice cuando te quedas raja, pero nivel tronco: caes en un sueño tan profundo que no escuchas ni la bulla del mundo. Es la típica de después de una pega pesada, un viaje largo o un carrete que te dejó seco. Si alguien te habla y ni pestañeas, pegaste el tronco.
Dejar el pastel listo
Se dice cuando alguien deja algo tan bien hecho que ya no hay nada que retocar, como si el trabajo quedara listo para celebrarlo. Vale para una pega impecable, para dejar todo ordenadito o para resolver algo a la primera sin sudar la gota gorda. Suena bien chileno y bien de casa, de esas frases que te tiran con orgullo.
Irse al chupo
Se dice cuando alguien se larga rápido de un sitio, casi escapando, para evitar un mal rato, un reto o que se arme el lío. Es como desaparecer antes de que te agarren de punto o te toque pagar el pato. Suena bien sureño y bien de arrancar sin dar explicaciones, a lo ninja.
Pegar la mascada
Se dice cuando te echas una siesta de las buenas, de esas largas y reparadoras, normalmente después de almorzar y con cero culpa. Es el clásico plan cuando el día está helado o medio fome y solo dan ganas de puro flojear. En Aysén suena bien casero, como excusa oficial para desaparecer un rato.
Estar pato
Se dice cuando estás sin un peso, pelado, quebrado, con la billetera llorando y la cuenta en cero. Es la típica excusa para bajarte del carrete, decir que no a la vaquita o mirar la carta y pedir agua no más. En Chile se usa harto y suena bien honesta.
Andar primaveral
Se dice cuando alguien anda volado, distraído y medio en su mundo, como con la cabeza llena de pajaritos. No es que esté feliz por la primavera literal, es más bien que va livianito, pensando cualquier cosa y olvidándose de lo importante. Sirve para retar con cariño y un poco de talla.
Chucao
Apodo para alguien que habla hasta por los codos, inspirado en el chucao, ese pajarito sureño que se hace notar a puro canto en el bosque. Se lo tiras al típico que no suelta el tema ni para respirar y te arma conversación con cualquiera. No es insulto pesado, más bien talla cariñosa con un poquito de paciencia.
Andar guanaco
Se dice cuando alguien anda medio ido, despistado o como perdido, sin cachar mucho lo que pasa a su alrededor. Va en piloto automático, mirando al vacío y reaccionando tarde a todo. En Aysén suena bien de campo y de pueblo, como pa' retar con cariño al que anda en otra.
Ser una sombra
Se dice de la persona que va pegada a otra como si fuera su satélite: la sigue a todos lados, se mete en todos los planes y casi ni habla por sí misma. No siempre es mala onda, a veces es pura dependencia o fanatismo. En Aysén suena bien pa' ese amigo que no se despega ni pa' comprar pan.
Ser un sapo
Se le dice a alguien metiche y copuchento, de esos que se meten donde no los llaman, escuchan detrás de la puerta y después van repartiendo el chisme como si fuera pan caliente. También puede sonar a soplón, según el contexto. En Aysén se usa harto para retar al que anda puro mirando y preguntando.
Manoelito
En Aysén le dicen Manoelito a ese auto viejo y medio destartalado que, por alguna razón misteriosa, sigue andando y salvándote el día. Es un apodo cariñoso para el cacharro fiel, aunque suene, bote y pida taller cada dos por tres. Casi una leyenda local con ruedas, y con personalidad propia.
Cerdo frío
Se le dice a alguien que va de sobrado, con aires de grandeza y una actitud medio pesada, como si el mundo le debiera algo. Es una forma bien local de bajarle los humos al que presume demasiado o se cree el rey del lugar. Suena insulto, sí, pero más de talla que de pelea si hay confianza.
Estar en la papa
En Chile se usa para decir que alguien está en su mejor momento, cómodo y feliz, como viviendo el sueño. Puede ser por plata, por suerte o porque le salió todo redondito. Es como estar en la gloria, pero dicho bien a la chilena. Ojo, según el contexto también puede sonar a estar medio volado o en otra.
Atravesar el mundo
Se dice cuando para llegar a algún lado te toca pegarte el medio viaje y comerte mil obstáculos: nieve, barro, cortes de camino, lo que sea. Es como decir que fue una odisea, pero en versión patagónica. En Aysén calza perfecto, porque a veces moverse un rato ya se siente como cruzar el planeta.
Andar a lo camión del hielero
Dicho bien sureño para tirarle la talla a alguien que va lentísimo, como esos camiones viejos del hielero que subían las cuestas a puro esfuerzo y con más paciencia que santo. Se usa cuando alguien camina, maneja o hace algo a paso de tortuga. No es insulto pesado, es más bien una cargada con cariño.
Estar pa' la chacota
Se dice cuando alguien anda en plan chacota, o sea, puro leseo y talla, sin tomarse nada en serio. Sirve para describir a la persona que está buscando la risa, molestando con cariño o armando el show, a veces en el momento menos oportuno. Es bien chilena y suena a que ya se desordenó la conversa.
Tirar la luz
Se dice cuando alguien suelta una noticia o hace una movida que deja a todos mirando, como un bombazo que ilumina la conversación de golpe. Es eso de robarse la película y cambiar el ambiente en un segundo. En Aysén suena bien campestre y patagón, de esas frases que se tiran con cara de nada.
Andar con la media saña
Dicho bien del sur de Chile para cuando andas con un hambre brígida, de esas que te suena la guata y te pones medio irritable. Es como decir que vienes muerto de hambre, pero con más color y exageración, como si no hubieras comido en días. Ideal después de una pega pesada o una caminata larga.
Andar pateando lengas
Se dice cuando alguien anda dando vueltas sin rumbo, medio perdido, sin un plan claro ni saber bien qué hacer. Es como estar deambulando, pateando el monte y gastando suela por puro ir y venir. Muy de la Patagonia, con la lenga de fondo. Sirve tanto para andar desorientado como para estar sin pega o sin norte.
Gato de monte
Apodo para alguien bien de cerro, de esos que se creen aventureros de nacimiento y viven metidos en el monte. Siempre anda con la mochila lista, se pierde feliz entre árboles, ríos y barro, y vuelve contando historias como si fuera explorador. En Aysén suena cariñoso, medio en broma, para el que no se queda quieto ni aunque nieve.
Cachar los punteros
Dicho bien chileno para cuando por fin te ubicas y entiendes cómo va la cosa. Es como agarrarle el hilo a una conversación, una pega o una situación donde estabas medio colgado. Se usa mucho cuando al principio no cachabas nada y de repente te hace clic. Suena simple, pero salva caleta.
Calentar la sopa
Se dice cuando alguien está dando vueltas, repitiendo lo mismo o alargando una decisión sin necesidad, haciéndote perder el tiempo. Es como pedirle que deje de marear la perdiz y vaya al grano. En Aysén suena bien casero, como de cocina, y se usa para cortar el show con humor.
Andar al otro lado de la lluvia
Se dice de alguien que va totalmente en su mundo, despistado a más no poder, como si viviera en otra realidad. Aunque afuera esté cayendo un temporal, esa persona actúa como si nada, con una calma absurda. En Aysén, donde la lluvia es casi vecina, la frase pega fuerte y tiene su gracia.
Hacerle el kit
Se dice cuando alguien te está chamullando, dándote vueltas o inventando una excusa bien armada para zafar. Es como que te arma el cuento completo y espera que se lo compres. Muy de pillarlo al vuelo y decir: ya, ya, no me hagai el kit. Y sí, suele venir con cara de inocente incluida.
Estar pa'l queso
Se dice cuando alguien está haciendo el ridículo, anda perdido o no da una, como si estuviera totalmente fuera de su elemento. También vale para cuando estás hecho bolsa y funcionas a medias. Es bien chilena y suena a reto con cariño, de esos que te tiran los amigos cuando te mandas una cagá.
Andar de cagüín
Se usa para decir que alguien anda metido en el cahuín, o sea, en el pelambre y el chisme. Es esa persona que va de casa en casa soltando rumores como si fueran noticias de última hora, aunque no tenga ni idea. Muy del sur de Chile, bien de pueblo chico, infierno grande.
Echar la choreza
Expresión bien del sur de Chile para decir que te pones a bailar a tu manera, suelto de cuerpo y sin estar pendiente de si te sale el paso “correcto”. Es dejarse llevar por la música, meterle actitud y cero vergüenza. No es bailar bonito, es bailar con personalidad. Y sí, suele contagiar.
¡Pura señal!
Expresión bien del sur de Chile para decir que algo es fijo, seguro y que no hay vuelta que darle. Se usa cuando confirmas un dato, un rumor o una apuesta con total confianza, como diciendo “esto es así, punto”. Va perfecto para planes, carretes y cualquier cosa que ya está más que cantada.
Andar patagón
Se dice cuando vas bien equipado y listo para lo que venga, sobre todo por el clima loco del sur. Es como andar con la chaqueta, el gorro y el impermeable en modo supervivencia, por si en cinco minutos sale sol, viento y diluvio. Típico de Aysén, donde el tiempo no avisa y tú tampoco te confías.
Estar pa' la sopaipilla
Dicho bien chileno para decir que alguien está tan rico o tan mino que dan ganas de comérselo, como una sopaipilla recién hecha. Se usa para piropear con humor, a veces medio coqueto y a veces en talla entre amigos. No es precisamente fino, pero tiene su encanto de feria y once.
Pichiruche
Se usa como apodo cariñoso para un niño chico, sobre todo cuando anda inquieto, haciendo travesuras o portándose medio mal, pero igual te da risa y no te sale retarlo en serio. Es como decir cabro chico o enano, pero con ternura y un toque de paciencia agotada.
Primo del viento
Se dice de esa persona que aparece de la nada y desaparece igual de rápido, como si el viento se la llevara. Es el típico que cae un rato, saluda, promete volver y pum, se esfuma sin avisar. En Aysén suena bien patagón, medio poético y medio talla, para el amigo inubicable.
Estar perro pa'l monte
En Aysén se dice cuando alguien anda con ganas de cerro, río y barro, listo para salir a la intemperie sin quejarse. Es estar motivado para una salida brígida, con ánimo de aventura y cero miedo al frío. También puede sonar a que andas medio salvaje, en modo outdoor total. Y sí, da hambre de asado.
Tener el apaño
Se dice cuando alguien va bien arreglado o se ve más pintoso de lo normal, como que se pegó su buena producida y quedó filete. En Aysén suena a cumplido con cariño, medio en talla, para remarcar que el look está pulento y que la persona anda con presencia. Ojo, no es tener un arreglo, es andar presentable.
Andar de ventisca
Se dice cuando alguien anda inquieto, acelerado o nervioso sin motivo claro, como si llevara una ventolera por dentro. Va de estar dando vueltas, hablando de más o sin poder quedarse quieto, aunque no haya pasado nada. Muy de zona austral, con clima en la cabeza y en el cuerpo. Y sí, suena poético pero es puro despelote.
Estar en la pelea del mate
Dicho bien sureño para hablar de alguien que está metido hasta el cuello en una lucha o en una pega pesada y no afloja. Puede ser por plata, por un objetivo o por puro orgullo, pero la idea es que sigue dándole aunque esté cuesta arriba. Suena a campo y a mate compartido, y tiene su mística.
Pato frío
Dicho bien del sur de Chile para alguien que no se altera por nada, cero drama. Pase lo que pase, se queda piola, como si el frío de Aysén lo hubiera curtido y ya nada lo moviera. Sirve para admirarlo o para tirarle una talla por lo impasible que es.
Andar a lo patagónico
Se dice cuando alguien va en “modo Patagonia”: rudo, práctico y medio aventurero, como si el viento y la lluvia fueran parte del outfit. Implica adaptarse a la vida sureña sin quejarse, con parka, mate y cara de “da lo mismo”. No es que seas gaucho, es que ya te pegó el sur y se nota.
Quedar pato
Se dice cuando te quedas sin plata, pero sin nada de nada, ni pa' la micro. Es como quedar en cero después de una salida, una cuenta sorpresa o un carrete que se te fue de las manos. Muy chileno y bien gráfico, porque quedas pato, seco y mirando la billetera con pena.
Estar a la hora del té
Se dice cuando ya es el momento perfecto para sentarse a conversar con calma, con tecito, mate o lo que haya, y ponerse al día. No va tanto de la hora exacta del reloj, sino del plan: sobremesa, chisme y buena compañía. Bien sureño, bien de casa, y si hay algo dulce, mejor todavía.
Pegarse un secu
Se dice cuando te haces el loco y te escapas un rato de la pega, la clase o cualquier obligación sin avisar, como quien desaparece y vuelve como si nada. En Aysén se usa con ese toque de picardía sureña, rollo: me fui a dar una vuelta y nadie cachó. Ideal para planes improvisados.
Dar la vida en el sur
Se dice cuando alguien se está sacando la mugre yendo al límite para lograr algo, típico de la vida sureña con lluvia, barro y frío que cala. Es como darlo todo, pero versión Patagonia: con parka, mate y cero excusas. Puede sonar medio admirativo o medio de broma, según el tono y la confianza.