Viejo zorro

En Aysén se le dice viejo zorro a una persona mayor que ya se las sabe todas. Tiene calle, colmillo y experiencia, así que no lo pillas desprevenido ni aunque le cambies las reglas a mitad de juego. Suele usarse con respeto y un toque de admiración, porque el compadre siempre encuentra la vuelta.

"El viejo zorro del don Carlos se consiguió el mejor puesto pa' pescar y salió con dos truchas, mientras nosotros tiritábamos al lado."

Andar en la nube de Aysén

Se dice cuando alguien anda distraído, colgado o metido en su mundo, como si estuviera mirando el paisaje y se le fuera la micro mental. Es una forma bien patagona de decir que no pesca nada de lo que pasa alrededor. No es mala onda, más bien que anda volando bajito entre pensamientos.

"Juanito anda en la nube de Aysén, le hablamos tres veces y ni pescó, siguió mirando pa' fuera como si estuviera esperando que aparezca un huemul."

Ser un lujo

En Aysén se dice cuando algo o alguien está a otro nivel: buenísimo, de primera, una maravilla. Vale para un panorama, una comida, un favor o una persona que se porta filete. Es como soltar un piropo simple pero contundente, de esos que dejan claro que quedaste feliz y agradecido.

"Oye, el asado al lado del río estuvo de lujo, compadre. Carne blandita, matecito y cero viento, si así da gusto venir pa’ acá."

Andar en el limbo

Se dice de alguien que anda colgado, medio ido, como si estuviera en piloto automático. Puede ser porque está pensando en cualquier cosa, porque no cacha lo que pasa alrededor o porque quedó reventado y con la mirada perdida. Vamos, que está ahí, pero no está. Y sí, da un poco de risa verlo.

"Después del asado y la tercera chela, el Nico quedó mirando el lago fijo, sin pescar a nadie, y todos: ya, este anda en el limbo."

Bueno pa'l mate

Se le dice al que siempre está dispuesto para un mate, como quien tiene radar para el agua caliente y la conversa. No es solo que le guste, es que aparece justo cuando se arma la ronda y cae con yerba, termo o buena talla. En Aysén suena bien de casa y de compadres, bien apañador.

"Oye Juan, erís bueno pa'l mate, recién puse el agua y ya caíste a la casa con el termo, la yerba y ganas de pelar el cable un rato."

Caballar

En Aysén se usa para decir que alguien se pone con todo, a puro ñeque, metiéndole energía brígida a una pega como si fuera caballo desbocado. Es cuando te motivas al máximo y no paras hasta dejar la cuestión lista, aunque termines hecho bolsa. Suena bien de campo y bien del sur, bien apañador.

"Oye, el Juan se puso a caballar con la fogata y dejó la parrilla lista al tiro, ahora alcanza pa’ un asado pa’ medio pueblo."

Andar a fondo

Se dice cuando vas con todo, a máxima intensidad, sin guardarte nada. Puede ser trabajando, carreteando o metiéndole mano a un plan con pura energía. Es como poner el acelerador a fondo y no mirar pa' atrás. En Aysén suena bien de campo y de compadre apurado, de esos que no se andan con leseras.

"Compadre, hoy ando a fondo con el asado: prendí el fuego temprano, piqué la ensalada y dejé las chelas heladitas. Si llegai tarde, te toca puro pan."

Estar al agüaite con el sombrero

Dicho bien sureño para decir que alguien anda atento, con el ojo abierto y listo por si pasa algo raro. Es estar en guardia, preparado para una sorpresa, un cahuín o cualquier jugada inesperada. Se usa mucho cuando no te fías del ambiente o de alguien y prefieres no regalarte ni un segundo.

"En la junta vecinal, la Juana estaba al agüaite con el sombrero porque llegó el gallo ese medio chueco y ya cachaba que iba a tirar la talla con mala intención."

Pegar el tronco

Se dice cuando te quedas raja, pero nivel tronco: caes en un sueño tan profundo que no escuchas ni la bulla del mundo. Es la típica de después de una pega pesada, un viaje largo o un carrete que te dejó seco. Si alguien te habla y ni pestañeas, pegaste el tronco.

"Llegué muerto de la pega, me tiré a la cama y pegué el tronco. Al rato los cabros tenían el carrete armado en la sala y yo ni me moví."

Dejar el pastel listo

Se dice cuando alguien deja algo tan bien hecho que ya no hay nada que retocar, como si el trabajo quedara listo para celebrarlo. Vale para una pega impecable, para dejar todo ordenadito o para resolver algo a la primera sin sudar la gota gorda. Suena bien chileno y bien de casa, de esas frases que te tiran con orgullo.

"Oye, dejaste la parrilla impecable y la cocina ni una miga, compadre. Con razón tu vieja anda feliz, dejaste el pastel listo al tiro."

Irse al chupo

Se dice cuando alguien se larga rápido de un sitio, casi escapando, para evitar un mal rato, un reto o que se arme el lío. Es como desaparecer antes de que te agarren de punto o te toque pagar el pato. Suena bien sureño y bien de arrancar sin dar explicaciones, a lo ninja.

"Apenas cachó que venía el dueño a cobrar la cuenta y nadie tenía ni uno, el compadre se fue al chupo altiro y nos dejó pagando el pato."

Pegar la mascada

Se dice cuando te echas una siesta de las buenas, de esas largas y reparadoras, normalmente después de almorzar y con cero culpa. Es el clásico plan cuando el día está helado o medio fome y solo dan ganas de puro flojear. En Aysén suena bien casero, como excusa oficial para desaparecer un rato.

"Oye compadre, después del curanto me fui a pegar la mascada y desperté de noche, con la estufa apagada y el perro mirándome como si me hubiera muerto."

Estar pato

Se dice cuando estás sin un peso, pelado, quebrado, con la billetera llorando y la cuenta en cero. Es la típica excusa para bajarte del carrete, decir que no a la vaquita o mirar la carta y pedir agua no más. En Chile se usa harto y suena bien honesta.

"Te apañaría al carrete, pero estoy pato, hermano: me alcanza pa' la micro y era, ni pa' una chela."

Andar primaveral

Se dice cuando alguien anda volado, distraído y medio en su mundo, como con la cabeza llena de pajaritos. No es que esté feliz por la primavera literal, es más bien que va livianito, pensando cualquier cosa y olvidándose de lo importante. Sirve para retar con cariño y un poco de talla.

"Ya po, compadre, deja de andar primaveral, si saliste sin llaves otra vez y más encima dejaste los sándwiches en la casa. Así no se puede."

Chucao

Apodo para alguien que habla hasta por los codos, inspirado en el chucao, ese pajarito sureño que se hace notar a puro canto en el bosque. Se lo tiras al típico que no suelta el tema ni para respirar y te arma conversación con cualquiera. No es insulto pesado, más bien talla cariñosa con un poquito de paciencia.

"Ahí viene el Pancho, ya po, alístense un cafecito porque ese compadre es más chucao que la radio y no para de hablar ni pa’ tomar aire."

Andar guanaco

Se dice cuando alguien anda medio ido, despistado o como perdido, sin cachar mucho lo que pasa a su alrededor. Va en piloto automático, mirando al vacío y reaccionando tarde a todo. En Aysén suena bien de campo y de pueblo, como pa' retar con cariño al que anda en otra.

"Oye, Juanito, ¿qué te pasa? Andai guanaco hace días, te fuiste del súper sin pagar el pan y después preguntaste dónde quedaba tu casa."

Ser una sombra

Se dice de la persona que va pegada a otra como si fuera su satélite: la sigue a todos lados, se mete en todos los planes y casi ni habla por sí misma. No siempre es mala onda, a veces es pura dependencia o fanatismo. En Aysén suena bien pa' ese amigo que no se despega ni pa' comprar pan.

"El Nico es una sombra del Seba, hermano: van al carrete, al súper y hasta a la cancha, y el loco siempre está ahí, pegadito como chicle."

Ser un sapo

Se le dice a alguien metiche y copuchento, de esos que se meten donde no los llaman, escuchan detrás de la puerta y después van repartiendo el chisme como si fuera pan caliente. También puede sonar a soplón, según el contexto. En Aysén se usa harto para retar al que anda puro mirando y preguntando.

"Oye, no seai sapo, si el asado sorpresa era secreto. El compadre ya le contó a medio pueblo y después se hace el leso, qué rabia."

Manoelito

En Aysén le dicen Manoelito a ese auto viejo y medio destartalado que, por alguna razón misteriosa, sigue andando y salvándote el día. Es un apodo cariñoso para el cacharro fiel, aunque suene, bote y pida taller cada dos por tres. Casi una leyenda local con ruedas, y con personalidad propia.

"Ya, súbete no más, si el Manoelito puede con todo. Eso sí, si se pone mañoso en la cuesta, nos bajamos a empujar y era."

Cerdo frío

Se le dice a alguien que va de sobrado, con aires de grandeza y una actitud medio pesada, como si el mundo le debiera algo. Es una forma bien local de bajarle los humos al que presume demasiado o se cree el rey del lugar. Suena insulto, sí, pero más de talla que de pelea si hay confianza.

"Mira al Marco con la chaqueta nueva, paseándose por la plaza como patrón de fundo. Qué cerdo frío, si ayer andaba pidiendo fiado."

Estar en la papa

En Chile se usa para decir que alguien está en su mejor momento, cómodo y feliz, como viviendo el sueño. Puede ser por plata, por suerte o porque le salió todo redondito. Es como estar en la gloria, pero dicho bien a la chilena. Ojo, según el contexto también puede sonar a estar medio volado o en otra.

"Oye compadre, con la estufa a full, matecito y cero pega, tú no estás de vacaciones, estás en la papa en esa cabañita."

Atravesar el mundo

Se dice cuando para llegar a algún lado te toca pegarte el medio viaje y comerte mil obstáculos: nieve, barro, cortes de camino, lo que sea. Es como decir que fue una odisea, pero en versión patagónica. En Aysén calza perfecto, porque a veces moverse un rato ya se siente como cruzar el planeta.

"Pipe, vine a verte y tuve que atravesar el mundo: nevó, se cortó la ruta y terminé dando la vuelta por el cerro como tres horas pa’ llegar."

Andar a lo camión del hielero

Dicho bien sureño para tirarle la talla a alguien que va lentísimo, como esos camiones viejos del hielero que subían las cuestas a puro esfuerzo y con más paciencia que santo. Se usa cuando alguien camina, maneja o hace algo a paso de tortuga. No es insulto pesado, es más bien una cargada con cariño.

"Dale po, si vai a lo camión del hielero. A este ritmo llegamos cuando ya se acabó el asado y quedó puro pan pelado."

Estar pa' la chacota

Se dice cuando alguien anda en plan chacota, o sea, puro leseo y talla, sin tomarse nada en serio. Sirve para describir a la persona que está buscando la risa, molestando con cariño o armando el show, a veces en el momento menos oportuno. Es bien chilena y suena a que ya se desordenó la conversa.

"Íbamos a estudiar y el Nico, después del tercer mate, ya estaba pa' la chacota: se puso a imitar al profe y nos dejó a todos muertos de la risa."

Tirar la luz

Se dice cuando alguien suelta una noticia o hace una movida que deja a todos mirando, como un bombazo que ilumina la conversación de golpe. Es eso de robarse la película y cambiar el ambiente en un segundo. En Aysén suena bien campestre y patagón, de esas frases que se tiran con cara de nada.

"Estábamos tomando mate piola y el Pancho va y dice que vendió la camioneta para irse a Punta Arenas. Tiró la luz y quedamos todos pa' dentro, hasta la abuela."

Andar con la media saña

Dicho bien del sur de Chile para cuando andas con un hambre brígida, de esas que te suena la guata y te pones medio irritable. Es como decir que vienes muerto de hambre, pero con más color y exageración, como si no hubieras comido en días. Ideal después de una pega pesada o una caminata larga.

"Salimos del trekking en el cerro y ando con la media saña, ya po, pasemos por unas empanadas antes de que me coma hasta el letrero."

Andar pateando lengas

Se dice cuando alguien anda dando vueltas sin rumbo, medio perdido, sin un plan claro ni saber bien qué hacer. Es como estar deambulando, pateando el monte y gastando suela por puro ir y venir. Muy de la Patagonia, con la lenga de fondo. Sirve tanto para andar desorientado como para estar sin pega o sin norte.

"Oye, el Nico lleva semanas pateando lengas, va a entrevistas, se devuelve, se pierde y al final termina tomando mate donde la tía, sin pega todavía."

Gato de monte

Apodo para alguien bien de cerro, de esos que se creen aventureros de nacimiento y viven metidos en el monte. Siempre anda con la mochila lista, se pierde feliz entre árboles, ríos y barro, y vuelve contando historias como si fuera explorador. En Aysén suena cariñoso, medio en broma, para el que no se queda quieto ni aunque nieve.

"¿Cachai al Juan? Se fue de nuevo pa'l cerro con la carpa y el mate. No aprende más, ese compadre es gato de monte y vuelve lleno de barro."

Cachar los punteros

Dicho bien chileno para cuando por fin te ubicas y entiendes cómo va la cosa. Es como agarrarle el hilo a una conversación, una pega o una situación donde estabas medio colgado. Se usa mucho cuando al principio no cachabas nada y de repente te hace clic. Suena simple, pero salva caleta.

"En la reunión hablaban puro en siglas y yo estaba pa' la corneta, pero me tomé un cafecito, caché los punteros y ya hasta opiné como si supiera."

Calentar la sopa

Se dice cuando alguien está dando vueltas, repitiendo lo mismo o alargando una decisión sin necesidad, haciéndote perder el tiempo. Es como pedirle que deje de marear la perdiz y vaya al grano. En Aysén suena bien casero, como de cocina, y se usa para cortar el show con humor.

"Ya po, deja de calentar la sopa y dime al tiro si vai a ir al asado, que tengo la parrilla lista y tú puro dando jugo."

Andar al otro lado de la lluvia

Se dice de alguien que va totalmente en su mundo, despistado a más no poder, como si viviera en otra realidad. Aunque afuera esté cayendo un temporal, esa persona actúa como si nada, con una calma absurda. En Aysén, donde la lluvia es casi vecina, la frase pega fuerte y tiene su gracia.

"Mira al Juanito, salió en polera y sin paraguas con este aguacero. Anda al otro lado de la lluvia y después anda llorando que se resfrió."

Hacerle el kit

Se dice cuando alguien te está chamullando, dándote vueltas o inventando una excusa bien armada para zafar. Es como que te arma el cuento completo y espera que se lo compres. Muy de pillarlo al vuelo y decir: ya, ya, no me hagai el kit. Y sí, suele venir con cara de inocente incluida.

"El Pancho juró que se le quedó el celu en un pudú y por eso no contestó. Ya po, si siempre anda haciéndole el kit cuando queda la cagá."

Estar pa'l queso

Se dice cuando alguien está haciendo el ridículo, anda perdido o no da una, como si estuviera totalmente fuera de su elemento. También vale para cuando estás hecho bolsa y funcionas a medias. Es bien chilena y suena a reto con cariño, de esos que te tiran los amigos cuando te mandas una cagá.

"El Juan se puso a arreglar el auto con un tutorial en ruso y dejó la batería colgando. Le dije: compadre, estái pa'l queso, mejor llama al mecánico al tiro."

Andar de cagüín

Se usa para decir que alguien anda metido en el cahuín, o sea, en el pelambre y el chisme. Es esa persona que va de casa en casa soltando rumores como si fueran noticias de última hora, aunque no tenga ni idea. Muy del sur de Chile, bien de pueblo chico, infierno grande.

"Deja de andar de cagüín, po, si recién llegué y ya le contaste a medio Aysén que me eché el ramo. Después todos me miran raro en la feria."

Echar la choreza

Expresión bien del sur de Chile para decir que te pones a bailar a tu manera, suelto de cuerpo y sin estar pendiente de si te sale el paso “correcto”. Es dejarse llevar por la música, meterle actitud y cero vergüenza. No es bailar bonito, es bailar con personalidad. Y sí, suele contagiar.

"En la peña estaban todos tiesos mirando el escenario, así que me puse a echar la choreza y en dos canciones ya tenía a medio pueblo zapateando conmigo."

¡Pura señal!

Expresión bien del sur de Chile para decir que algo es fijo, seguro y que no hay vuelta que darle. Se usa cuando confirmas un dato, un rumor o una apuesta con total confianza, como diciendo “esto es así, punto”. Va perfecto para planes, carretes y cualquier cosa que ya está más que cantada.

"Oye, ¿cachaste que el carrete en la cabaña va sí o sí? Si hasta arrendaron lancha y todo, pura señal, compa."

Andar patagón

Se dice cuando vas bien equipado y listo para lo que venga, sobre todo por el clima loco del sur. Es como andar con la chaqueta, el gorro y el impermeable en modo supervivencia, por si en cinco minutos sale sol, viento y diluvio. Típico de Aysén, donde el tiempo no avisa y tú tampoco te confías.

"Ponte el cortaviento, compa, que acá en Aysén amanece despejado y a la hora te cae el aguacero. Hay que andar patagón pa’ no quedar tiritando."

Estar pa' la sopaipilla

Dicho bien chileno para decir que alguien está tan rico o tan mino que dan ganas de comérselo, como una sopaipilla recién hecha. Se usa para piropear con humor, a veces medio coqueto y a veces en talla entre amigos. No es precisamente fino, pero tiene su encanto de feria y once.

"Oye, ¿viste al Nacho con camisa nueva y perfume? Quedó pa' la sopaipilla, la cagó, hasta la abuela le tiró un piropo."

Pichiruche

Se usa como apodo cariñoso para un niño chico, sobre todo cuando anda inquieto, haciendo travesuras o portándose medio mal, pero igual te da risa y no te sale retarlo en serio. Es como decir cabro chico o enano, pero con ternura y un toque de paciencia agotada.

"Oye, ese pichiruche se metió al gallinero, salió con una pluma en la oreja y todavía jura que no fue él, si es más pillo que la cresta."

Primo del viento

Se dice de esa persona que aparece de la nada y desaparece igual de rápido, como si el viento se la llevara. Es el típico que cae un rato, saluda, promete volver y pum, se esfuma sin avisar. En Aysén suena bien patagón, medio poético y medio talla, para el amigo inubicable.

"Llegó a la junta, se tomó una chela, dijo “ya vuelvo” y se evaporó. El Nico es primo del viento, ni alcanzai a preguntarle cómo está."

Estar perro pa'l monte

En Aysén se dice cuando alguien anda con ganas de cerro, río y barro, listo para salir a la intemperie sin quejarse. Es estar motivado para una salida brígida, con ánimo de aventura y cero miedo al frío. También puede sonar a que andas medio salvaje, en modo outdoor total. Y sí, da hambre de asado.

"El Nico anda perro pa'l monte, armó la mochila al tiro y ya está webiando con ir a Cerro Castillo aunque esté lloviendo y haga un frío de la perra."

Tener el apaño

Se dice cuando alguien va bien arreglado o se ve más pintoso de lo normal, como que se pegó su buena producida y quedó filete. En Aysén suena a cumplido con cariño, medio en talla, para remarcar que el look está pulento y que la persona anda con presencia. Ojo, no es tener un arreglo, es andar presentable.

"Oye compadre, llegaste con el apaño a la junta, hasta el asado se puso celoso y la gente te dejó el mejor asiento al lado del fuego."

Andar de ventisca

Se dice cuando alguien anda inquieto, acelerado o nervioso sin motivo claro, como si llevara una ventolera por dentro. Va de estar dando vueltas, hablando de más o sin poder quedarse quieto, aunque no haya pasado nada. Muy de zona austral, con clima en la cabeza y en el cuerpo. Y sí, suena poético pero es puro despelote.

"Ya po, compadre, ¿qué te pasa que andai de ventisca? Si está piola el día y tú caminai de un lado a otro como buscando la micro en la nieve."

Estar en la pelea del mate

Dicho bien sureño para hablar de alguien que está metido hasta el cuello en una lucha o en una pega pesada y no afloja. Puede ser por plata, por un objetivo o por puro orgullo, pero la idea es que sigue dándole aunque esté cuesta arriba. Suena a campo y a mate compartido, y tiene su mística.

"El Nico lleva semanas levantando la casa con lluvia y todo. Está en la pelea del mate, a puro mate y pan amasado, y no se raja ni cagando."

Pato frío

Dicho bien del sur de Chile para alguien que no se altera por nada, cero drama. Pase lo que pase, se queda piola, como si el frío de Aysén lo hubiera curtido y ya nada lo moviera. Sirve para admirarlo o para tirarle una talla por lo impasible que es.

"Pedro es más pato frío que la cresta, chocaron afuera, se le cayó el mate y el loco siguió piola, como si nada."

Andar a lo patagónico

Se dice cuando alguien va en “modo Patagonia”: rudo, práctico y medio aventurero, como si el viento y la lluvia fueran parte del outfit. Implica adaptarse a la vida sureña sin quejarse, con parka, mate y cara de “da lo mismo”. No es que seas gaucho, es que ya te pegó el sur y se nota.

"El Nico llegó a Coyhaique y anda a lo patagónico: parka todo el día, termo bajo el brazo y sale igual aunque esté lloviendo a cántaros."

Quedar pato

Se dice cuando te quedas sin plata, pero sin nada de nada, ni pa' la micro. Es como quedar en cero después de una salida, una cuenta sorpresa o un carrete que se te fue de las manos. Muy chileno y bien gráfico, porque quedas pato, seco y mirando la billetera con pena.

"Compadre, pagué la ronda, el Uber y más encima el completo, quedé pato. Mañana almuerzo puro pan pelado, ya fue."

Estar a la hora del té

Se dice cuando ya es el momento perfecto para sentarse a conversar con calma, con tecito, mate o lo que haya, y ponerse al día. No va tanto de la hora exacta del reloj, sino del plan: sobremesa, chisme y buena compañía. Bien sureño, bien de casa, y si hay algo dulce, mejor todavía.

"Ya po, pasa no más. Puse el agua y tengo sopaipillas. Estamos a la hora del té, así que siéntate y suelta el cahuín que andai guardando."

Pegarse un secu

Se dice cuando te haces el loco y te escapas un rato de la pega, la clase o cualquier obligación sin avisar, como quien desaparece y vuelve como si nada. En Aysén se usa con ese toque de picardía sureña, rollo: me fui a dar una vuelta y nadie cachó. Ideal para planes improvisados.

"Hoy me pegué un secu en la pega y me fui al lago a tirar la caña, volví justo pa’ la lista y ni el jefe cachó."

Dar la vida en el sur

Se dice cuando alguien se está sacando la mugre yendo al límite para lograr algo, típico de la vida sureña con lluvia, barro y frío que cala. Es como darlo todo, pero versión Patagonia: con parka, mate y cero excusas. Puede sonar medio admirativo o medio de broma, según el tono y la confianza.

"Oye compadre, con ese temporal y tú igual te vas a pescar a las seis de la mañana. Estás dando la vida en el sur, después no te quejís del resfrío."
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