Se dice de alguien que va totalmente en su mundo, despistado a más no poder, como si viviera en otra realidad. Aunque afuera esté cayendo un temporal, esa persona actúa como si nada, con una calma absurda. En Aysén, donde la lluvia es casi vecina, la frase pega fuerte y tiene su gracia.
"Mira al Juanito, salió en polera y sin paraguas con este aguacero. Anda al otro lado de la lluvia y después anda llorando que se resfrió."