Se dice cuando alguien acaba empapado, normalmente de sudor, como si se hubiera metido a la regadera con ropa. También vale si te agarró un aguacero y llegas chorreando. En Puebla aplica perfecto entre calor, caminatas y antojos, porque sales por un ratito y regresas hecho sopa. Y sí, da risa verlo.
En Neuquén se dice estar hecho agua cuando alguien está destruido del cansancio, sin fuerzas ni para levantarse a buscar el mate. Es como quedar tirado, desparramado, medio derretido después de un día largo. Sirve tanto para cuando venís de la chacra como de la oficina, el resultado es el mismo: quedás hecho puré.