Estar bien chido
Expresión bien mexicana, muy común en Puebla, para decir que algo está muy padre, buenísimo o que te encantó. Ese “bien” le mete turbo, como si lo estuvieras aprobando con sello y todo. Se usa para comida, planes, ropa, lo que sea. Suena casual, de compas, y queda de lujo en la plática.
Saca el chesco
Frase bien de barrio para decirle a alguien que se ponga guapo y saque los refrescos, las chelas o lo que haya para pistear en la reunión. Se usa en plan cotorreo, como empujoncito amistoso para que no se hagan los locos y cooperen. No es bronca, es el clásico: ya toca invitar algo.
Correr como chingón
En Puebla se suelta para decir que alguien corre rapidísimo, con ganas y sin mirar atrás. Es como ir en modo turbo, ya sea porque te persigue el perro del vecino, porque vas tarde al camión o porque te dio el pánico de que te cachen. Suena bravucón y muy de barrio, y sí, tiene su picante.
Callejón del chile
Se dice cuando te metiste en un lío del que no ves cómo salir, como estar acorralado y con el agua al cuello. Es esa sensación de que cualquier paso que des te va a picar más, como si el problema tuviera chile extra. Muy de andar en apuros y sin escapatoria.
Pareces la señora de los tamales
Se le suelta a alguien que llega hasta el cuello de cosas, cargando bolsas, cajas o lo que sea, como si fuera a ponerse a vender en la esquina. La imagen es muy de calle: la señora de los tamales con su canasta y su termo, lista para el chamba. Es burla ligera, no mala onda.
Echarse un gallo
En Puebla se dice cuando te vas a echar una siesta corta para recargar pila, casi siempre después de comer, cuando el sueño te tumba y ya no rindes ni tantito. Es como decir me voy a dar un coyotito, pero con sabor bien poblano. Ideal para sobrevivir al mal del puerco sin culpa.
Mina de oro
Se dice de algo o alguien que deja un chingo de lana o que es negocio seguro. Puede ser una idea, un trabajo, un lugar o hasta una persona con contactos. Vamos, lo que te pone a facturar sin parar y con poquita bronca. No es literal, pero ojalá, porque quién no quiere una.
Qué lata
Se usa para quejarse de algo que da flojera, fastidia o te arruina el plan. Es como decir “qué molestia” o “qué hueva”, pero en versión más familiar y muy de diario. Vale para trámites eternos, gente impuntual o cualquier cosa que te saque de quicio. Y sí, suena bien dramático, pero funciona.
Echar relajo
Se dice cuando te pones a cotorrear sin culpa: bromear, hacer desmadrito leve y pasarla chido con la banda. No es ponerse serio ni ponerse a trabajar, es aflojarse y disfrutar el momento. En Puebla se oye un montón, sobre todo entre compas, y suele venir con risas, carrilla y cero estrés.
Ser un talache
En Puebla, decir que alguien es un talache es llamarle currante de los buenos: el que le entra a la chamba sin quejarse, se rifa con lo pesado y siempre anda resolviendo. Es medio apodo y medio halago, como decir que es un burro de trabajo, pero con cariño. Si falta alguien, ese talache se apunta.
Echarse un acorralado
Se dice cuando alguien se esconde o se “refugia” para zafarse de una bronca o de una responsabilidad, tipo desaparecerse del jefe, de la pareja o de un pendiente que ya urge. Es como ponerse en modo escondite y hacerte el que no está. Muy de barrio, muy de me hago bolita y que pase el susto.
Chido
En México, chido es decir que algo está padre, que mola, que está bien o que está de lujo. Sirve para planes, gente, ropa, comida, lo que sea. Es de esas palabras comodín que te sacan del apuro y suenan bien barrio sin pasarte de intensito. Si algo te late, está chido.
Está nevando changuitos
Se dice cuando hace un frío brutal, de ese que te cala los huesos y te deja tiritando aunque traigas chamarra. No es que esté nevando de verdad, es pura exageración sabrosa para quejarse del clima. En Puebla suena bien natural y hasta da risa, porque lo pinta tal cual: frío del demonio.
Andar como burro en primavera
Se dice de alguien que anda bien alborotado por amor, como con la hormona a tope y la cabeza en las nubes. Está tan clavado que todo le parece romántico y cualquier pretexto es para hablar de la persona que le gusta. Es medio burlón, pero también tiene su ternura, la neta.
Andar tapada
Se dice de alguien que anda distraída, en su mundo, y no cacha ni la mitad de lo que está pasando. Como que trae la mente en otro lado y todo le cae tarde. En Puebla suena bien natural para describir a la amiga que vive en la luna y luego pregunta lo obvio. Tiene su encanto, pero desespera.
Andar como moto
Se dice cuando alguien va aceleradísimo, con la pila al cien, como si trajera el acelerador pegado y cero freno. Puede ser por estrés, emoción o porque anda en mil pendientes a la vez. También aplica a quien no se está quieto ni tantito y trae prisa hasta para respirar. Y sí, suena chistoso porque te lo imaginas echando humo.
Chido pa'l baile
Se dice cuando algo o alguien está bien chido y listo para el desmadre: con buen estilo, buena vibra y ganas de caerle a la fiesta. Es como soltar un “ya quedó” pero en modo arreglado y con flow. Muy de Puebla para aprobar el outfit, el plan o hasta la actitud. Y sí, suena bien presumidito.
Paquete
En Puebla se le dice paquete a alguien que se vende como la gran cosa, presume de lana, de carro o de contactos, pero a la mera hora no trae nada. Vamos, puro cuento y mucha pose. También aplica para el que exagera todo para quedar bien. Suena medio burlón, pero está buenísimo para bajarle los humos.
Aguantafiestas
Se le dice al que tiene pila infinita y se queda hasta el final de la fiesta, aunque ya anden barriendo y el sol esté asomando. No se raja, no se va y todavía quiere otra rola. En Puebla suena muy de compas, como elogio medio burlón para el que aguanta el reventón.
Ponerse como la luna
Se dice cuando alguien se está poniendo bien llenito o subiendo de peso, normalmente por andar comiendo rico y sin freno. La idea es que la panza se va redondeando como luna llena. Suena medio en broma, como para echar carrilla sin mala leche, sobre todo después de tragarte unas memelas o un mole.
Ir a dar el rol
Se dice cuando vas a salir a dar una vuelta sin plan fijo, nomás a pasear, matar el tiempo y ver qué cae. Puede ser por el centro, por la plaza o donde sea, pero la idea es andar de chill y cotorrear. En Puebla se oye un montón, sobre todo entre compas que nomás quieren aire y chisme.
Volverse ñero
Se dice cuando alguien empieza a agarrar la onda ñera: barrio, cotorreo y facha bien descuidada, a veces hasta medio malandra. No siempre es insulto, puede ser carrilla entre compas, pero depende del tono y del contexto. Vamos, que de pronto ya habla, se viste y se mueve como de la banda.
Echar chal
Se dice cuando te quedas platicando un buen rato con alguien, ya sea para echar chisme, ponerte al día o desahogarte. Es como armar la charla sin prisa, de banqueta o de cafecito, hasta que se te va la tarde. Muy de Puebla y bien útil cuando la conversación se pone sabrosa.
Estar de chuparse los dedos
Se dice cuando algo está tan rico que te dan ganas de chuparte los dedos, literal. Vale para comida, postres o cualquier cosa bien sabrosa, de esas que te dejan feliz y sin vergüenza. Es una frase bastante común, pero en Puebla queda perfecta cuando hablas de antojitos y te echas otro sin pensarlo.
Chido, ¿y qué más?
Expresión bien mexicana para rematar que algo estuvo buenísimo, como diciendo: “sí, estuvo chido, pero chido de verdad, ¿qué más quieres?”. Se usa para presumir un plan que salió redondo o para subirle el volumen al entusiasmo. Suena muy de barrio y con actitud, sin ponerse cursi.
Dar el chilesque
En Puebla se dice cuando alguien se hace el desentendido, se hace güey o se escabulle para no dar la cara. Es la típica jugada de cambiar el tema, mirar para otro lado y desaparecer justo cuando toca responder. Muy útil para zafarte, pero también queda bien obvio cuando lo aplicas.
Andar en la miel
Se dice de alguien que anda bien enamorado, embobado y medio perdido en su burbuja romántica, como si todo le supiera dulce. Es ese compa que trae la sonrisa pegada, contesta tarde y ya no pela a la banda porque anda clavado con su pareja. Cursi, sí, pero se entiende perfecto.
Echar guasa
Se dice cuando alguien está vacilando, bromeando o echando carrilla para ver si caes y pones cara de ¿neta?. No es que te quiera ofender, es más bien estar de cotorreo y tirarte el anzuelo con una historia medio inventada. Si te la crees, ya valiste, porque se van a reír un rato.
Dar el avión
Se dice cuando le sigues la corriente a alguien sin hacerle mucho caso, solo para que se calle o no se arme bronca. Es asentir, decir que sí a todo y poner cara de ajá mientras por dentro ya estás en otro planeta. Muy útil para sobrevivir regaños, juntas eternas y gente intensa. Un clásico bien mexicano.
Dar el rol
Se usa para decir que vas a salir a dar una vuelta sin plan fijo, nomás a pasear, despejarte o ver qué onda en la calle. Puede ser por el barrio, el centro o donde caiga, a veces con compas y a veces en solitario. Es de esas frases que suenan relax y bien de diario.
Estar bien yodado
En Puebla se suelta para decir que alguien anda bien borracho o medio ido, como si ya se le hubiera zafado un tornillo por las copas. No siempre es insulto, más bien es carrilla: lo dices cuando alguien trae el modo payaso activado y ya no coordina ni lo que dice ni lo que hace.
Hacer el paro
Se usa para pedir o dar un favor, normalmente algo rápido y de buena onda: echar la mano, cubrirte, acompañarte o sacarte de un apuro. Es muy de compas y suena cercano, como decir “hazme el favor” pero más de calle. Ojo, no es paro de huelga, aquí es pura ayuda.
Echar el chal por correo
Se dice cuando alguien se avienta un correo larguísimo, lleno de chisme, detalles y vueltas, como si estuviera echando el chal pero en versión oficina. No es que esté mal escribir, pero hay banda que te manda la Biblia en Outlook y tú nomás querías un sí o un no. Y sí, da risa.
Echar chal
Se dice cuando te pones a platicar largo y tendido con alguien, bien a gusto, casi siempre para ponerte al día, sacar chisme o contar cómo va la vida. Es plan tranqui, de cafecito o banqueta, y cuando te das cuenta ya se te fue la tarde. Bien poblano y bien cómodo.
Estar bien maíz
En Puebla y alrededores se usa para decir que alguien quedó en una situación fea o complicada, como atorado, regañado o con el plan saliendo mal. Puede ser por un examen, una bronca o una metida de pata. Es como decir que estás bien amolado. Suena muy de barrio y bien mexicano.
Agarrar hueva
Se dice cuando te entra la flojera bien maciza y ya no quieres hacer nada, como si el cuerpo se apagara en modo sofá. Es ese momento en que pospones todo, te tiras a gusto y cualquier pendiente te da una hueva monumental. Muy de México, y después de comer, pega durísimo.
Chular
En Puebla se usa chular para decir que algo te gustó un montón o que quedó bien chido, ya sea una comida, una prenda o hasta un plan. Es como aprobarlo con sello poblano: lo viste y dices va, esto sí se chula. Suena muy de barrio y queda perfecto para echar flores sin ponerte cursi.
Estar bien trapo
Se dice cuando andas hecho polvo, con una flojera brutal o bien cansado, de esos días en los que el cuerpo ya no coopera y solo quieres tirarte en la cama. Es como estar en modo zombie, sin ganas ni de pararte por agua. Muy de Puebla y bien útil para después de la peda.
Chambear de sol a sol
Se dice cuando alguien trabaja todo el santo día, desde que amanece hasta que ya es de noche. Es chambear sin parar, bien matado, como si el reloj no existiera. Suele usarse para reconocer que alguien se rifa con la chamba, aunque también puede sonar a que lo traen bien explotado. Y sí, cansa nomás de oírlo.
Echarle el ojo
Se dice cuando ya te fijaste en algo o alguien y lo traes en la mira, ya sea porque te gustó, te conviene o lo quieres para ti. No es que lo tengas todavía, pero ya lo apartaste con la mirada y con la intención. En Puebla suena bien natural y hasta medio mañosón, la neta.
Chipotudo
Se le dice a alguien que es lentísimo para moverse o para hacer las cosas, como si trajera un chipote y aun así fuera en cámara lenta. Es una forma burlona de reclamarle a alguien que se apure, porque su ritmo desespera. No es precisamente un halago, pero en la bola se suelta mucho para carrillear.
Padrotadazo
Se dice cuando algo está exageradamente chido, impresionante o de plano bien perrón. Es como llevar el clásico padre a modo turbo, con todo y estrellitas. Sirve para cosas, planes o hasta gente que se rifó durísimo. Suena bien de barrio y bien orgulloso, de esos elogios que se avientan sin pena.
rayarse
En México, rayarse es cuando te sale algo chido de rebote, como ganarte un premio, que te inviten o que te caiga un beneficio inesperado. En otros contextos también se usa como rayarse la cabeza, o sea, preocuparse y darle mil vueltas a algo. Depende del tono y de la situación, pero se entiende rápido.
La bestia poblana
Apodo medio en broma, medio en serio para los camiones urbanos de Puebla, porque a veces manejan como si fueran en carrera. Decir que te subes a la bestia poblana es admitir que te espera un viaje movidito, con frenones, volantazos y cero delicadeza. Da risa contarlo, pero arriba te agarras como puedas.
Andar como globo
Se dice de alguien que va infladísimo, ya sea porque anda bien feliz y emocionado o porque trae el ego por las nubes. Como globo recién inflado, pues: flota, se siente grande y hasta se le olvida saludar. Puede sonar cariñoso o medio burlón, según el tono y la confianza.
Estar chido
Se usa para decir que algo está muy bueno, que mola, que está padre o que quedó de lujo. Puede ser una canción, un plan, una persona o hasta un chisme. Es súper común en México, y en Puebla lo sueltan con toda naturalidad. Ojo, no es “chido” de bonito cursi, es chido de neta.
Estar bien negro
En Puebla y alrededores se usa para decir que alguien anda muy mal, ya sea por una peda brava, por estar bien crudo o porque la situación se puso fea y ya no sabe ni por dónde. Es como estar en el hoyo, sin control. Suena fuerte, pero es bastante común en la calle.
Te huele a muñeco
Dicho bien pueblano para soltarle a alguien que trae un olor raro o que algo en su historia no cuadra. Puede ser literal, tipo que vienes apestando, o más de sospecha, como cuando regresas de algún plan y te notas medio escondiendo el chisme. Es carrilla con filo, así que úsala con cuidado.
Cholulear
En Puebla se usa para decir que te vas a dar el rol por Cholula, normalmente de antro en antro o de bar en bar, con plan fiestero y cero prisa. Es como decir vamos a salir a pistear y a cotorrear por la zona, a ver qué se arma. Si acabas con tacos al final, cuenta doble.
Estar bien chido
Se dice cuando algo está muy bueno, muy padre o de lujo, de esos planes o cosas que te dejan con una sonrisa. Es un intensificador bien mexicano, y en Puebla se suelta un montón para hablar de una fiesta, una comida o hasta un chisme. Suena casual, cercano y con vibra positiva.